Suplementos | Artes plásticas Exposiciones en el Museo de Arte de Zapopan Por: José Luis Meza Inda Por: EL INFORMADOR 18 de abril de 2009 - 05:19 hs “HORIZONTES FRAGMENTADOS” DE PALOMA TORRES Dentro del panorama de la joven escultura mexicana contemporánea, y al mismo alto nivel cualitativo del figurativismo neoexpresionista de Javier Marín, que recientemente tuvimos el gusto de apreciar en el MAZ, podemos ahora contemplar las sugerentes, pulcras y luminosas piezas escultóricas que habitan los generosos espacios de las Salas “Juan Soriano” y “Luis Barragán” de ese mismo recinto, originales de Paloma Torres, obras desvinculadas de toda referencia antropomorfa e inscritas, ecléticamente, dentro de las posibilidades expresivas del arte abstracto. Empleando el antiquísimo procedimiento del modelado en cerámica y sus prístinos elementos: barro, agua, fuego, a los cuales ha añadido el proceso de engobe, y mezclado otros materiales más sólidos, la expositora capitalina ha dado forma, imaginativamente y con admirable depuración formal, a una amplia variedad estructuras, tótems, iconos y presencias volumétricas de dos o tres dimensiones, cargadas de belleza, simbolismo y significación conceptual, estableciendo así, un bien logrado diálogo entre las potencias sugestivas propias del lenguaje abstracto y la no evidencia representativa, con la sintaxis visual de una realidad fragmentada, de algo tan palpable y mensurable como es la relectura subjetiva que la autora ha realizado en torno al hábitat humano, el skyline citadino y los permanentes procesos arquitectónicos de construcción y deconstrucción en las grandes concentraciones urbanas. Por otra parte, la exposición, tan espléndidamente montada y distribuida en el luminoso ambiente museístico, (recuérdese que el “acomodo” de las esculturas optimiza su contenido estético) nos habla de la excelencia que Mónica Torres ha alcanzado en el manejo de su técnica, del dominio que posee sobre la materia, de la sabiduría y equilibrio con que la modela y manipula, de la elegante sobriedad con que ha sabido hilvanar formas tan disímbolas y variadas con un hilo conductor y unificador, pues ya se trate de imágenes manipuladas, ya de relieves texturados y acotados como ventanas que invitan al espectador a asomarse al interior de su mundo particular; o ya sean los polimorfos objetos modelados que cuelgan, se posan o yerguen desde el piso, todos hablan un lenguaje articulado de planos, espacios, huecos, protuberancias, colores y texturas, que establecen íntima comunicación con todo aquél que recorra esta exposición, y que de acuerdo a la medida de su sensibilidad, podrá gozar, ya sea de los atractivos meramente visuales y la originalidad creativa de estos objetos, o interpretar, inclusive, su significado metafórico o expresiva simbología. “JUEGO NARCISISTA” DE FERNANDO GUEVARA Entroncada con las corrientes pictóricas figurativas del postmodernismo neomexicanista, que tuvieran origen remoto en la obra de Frida Kalho, y que con tanto éxito llevaron a su más alta representatividad, con acentos naive y kitsch muy personales, pintores como Julio Galán o Enrique Guzmán, se encuentra la obra de otro epígono de tal tendencia: Fernando Guevara, quien expone aproximadamente una veintena de óleos en la sala “Manuel Álvarez Bravo” del susodicho MAZ. Armado de una destreza dibujística implacable, de una frondosa imaginación y un relampagueante colorido, tal como lo exige este género pictórico a sus devotos, Guevara explora con nostalgia los repliegues de la etapa infantil, propia o ajena, para recrear una atrayente colección de autorretratos subvertidos, impregnados de un realismo mágico acentuado por la inclusión de artefactos y elementos choque, de objetos identitarios y de frases -títulos-, que se conjugan cabalmente con las imágenes; peculiar iconografía de la cual hace emanar un hálito de inocencia perversa, de inquietante crueldad, de sangrientas fantasías, y que podría asumirse como un bien logrado relato autobiográfico, una metáfora sobre el maltrato infantil o una lección sobre los traumas insuperables de la complicada adolescencia. Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones