Suplementos | Aimeé Muñiz Entre las piernas Vamos al teatro Por: EL INFORMADOR 4 de septiembre de 2009 - 21:20 hs Con todo y que las artes escénicas en verdad me gustan, un día me cansé de ver cosas desagradables para mis sentidos y decidí divorciarme del teatro, así que dejé de ir a los espectáculos locales, independientemente de que estuvieran a cargo de creadores locales o foráneos. Simplemente decidí que el teatro (y la danza, por supuesto) no merecía tenerme como espectadora y aunque en el fondo sabía que esto poco importaría a los artistas, lo hice como si se tratase de una desintoxicación. Así, durante un año estuve alejada de los foros y ni siquiera me molesté en enterarme a través de los medios lo que pasaba en la escena local. Cuando regresé a las andadas como espectadora, me sentía como “curada de espanto” (ja, ja, ja), aunque poco a poco algunos teatristas y bailarines comenzaron a espantarme de nuevo. Sin embargo, esto no significa que sea necesario poner distancia entre el arte y escénico y yo otra vez, pues en este tiempo ya he aprendido a distinguir entre los grupos que pueden ofrecerme algo placentero y los que no, y a ésos sé que hay que ponerles especial atención, dado que en algún momento pueden salir con algo atractivo. El hecho es que no dejemos de ir al teatro, habrá cosas verdaderamente pavorosas y otras que nos hagan vibrar durante horas o quizá años; todavía hoy me acuerdo de estupendos montajes que vi hace más de una década. He visto obras sensacionales en el Teatro Degollado, el Experimental de Jalisco, el Foro de Arte y Cultura, y el Guadalajara del IMSS. Lamentablemente esos magníficos trabajos algunas veces han sido presentados por agrupaciones extranjeras que visitan la ciudad; y no es que sea malinchista, simplemente es una extraña y triste casualidad. Sin embargo, entre los trabajos locales que recuerdo con mucha satisfacción y un alucinante placer por haber tenido la oportunidad de verlos, se encuentra la obra Los niños de sal, que presentó hace ya algunos ayeres en el Teatro Experimental de Jalisco (TEJ) el Tercer Grupo, bajo la dirección de Moisés Orozco. Recuerdo también El lugar del corazón, dirigida por Ricardo Delgadillo; Tío Vania, con dirección de Rafael Garzaniti; Divino pastor Góngora, con Héctor Caro y dirigida por Javier Serrano y en fechas más recientes Auxilio, con la controversial Compañía Estatal de Teatro y la dirección de Víctor Castillo. En danza me vienen a la mente Los gatos lo sabrán y La cajita, ambas coreografías de Lola Lince, presentadas en la extinta Casa de Teatro El Venero y el TEJ, respectivamente. Por supuesto que hay más placeres de esta clase en mi cabeza y me queda perfectamente claro que no siempre se requiere de un espacio formal para poder ver algo que realmente vale la pena; pues al final de cuentas llega un momento en que uno como espectador, ya tiene una idea más o menos clara de qué clase de espectáculos puede encontrar en uno y otro foro. La cosa es no quitar el dedo del renglón y seguir viendo teatro y danza. lexeemia@gmail.com Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones