Suplementos | Carlos González Martínez Entre la emoción y el desencanto Los primeros días del Macrobús Por: EL INFORMADOR 14 de marzo de 2009 - 11:56 hs No cabe ni una persona más. La unidad del recién estrenado Macrobús en Guadalajara es una lata de sardinas de 18 metros de largo que corre sobre San Juan de Dios. El calor es casi intolerable a las dos de la tarde del jueves. Una señora con sus hijos gemelos de cinco años de edad quedó sumida entre la gente y a grito desesperado exclama “¡bajan, bajan!”; un joven de 23 años y estudiante de arquitectura le responde con evidente apuro: “¡señora, este no es el camión… tiene que esperarse hasta la siguiente estación!”. Dos minutos después, las 160 personas a bordo se aprietan aún más para abrirle camino. Ella, empapada de sudor, lleva a uno de los niños entre lágrimas y no repara en maldecir: “bonita fregadera ésta, en vez de ayudarnos nos chin… más”, refiriéndose al transporte. Al bajar, se enfrenta a otro caos: las banquetas levantadas, ladrillos de concreto por doquier y tierra removida. A pesar de lo apretado del espacio y el estrés del ambiente, Ángel, el estudiante de arquitectura industrial que forma parte de los primeros usuarios del Macrobús, confía en que la confusión y el alboroto reinantes por el “nuevo juguete” (como él lo califica) de los tapatíos ceda en unos cuantos días: “La gente se tiene que acostumbrar y hallarle la lógica a esto; es que somos muy flojos y no nos gusta caminar…, queremos que el taxi, el camión y el minibús nos dejen casi, casi en la puerta de nuestra casa Tenemos que entender que en todas las ciudades del mundo las personas caminan Pienso que esta vía nos ayuda a tener una ciudad más limpia, está chido que no haya tantos camiones y si los que tienen carro se enojan porque sólo tienen dos carriles, pues que se bajen, que estacionen su coche y se suban (al Macrobús), yo creo que hasta hacen menos tiempo y no se estresan tanto”. La temperatura hace sudar a los usuarios. La ropa está húmeda y el aire acondicionado no se siente. El olor humano se confunde con el de las alcantarillas de afuera, con el smog… perfume de mujer, colonia de hombre barata, sudor rancio, incluso olor a talco. Un cuidador de coches de la zona de Obregón entra a la unidad con tres de sus botes y franela en mano, sin consideración por los demás ingresa empujando y ocupa el espacio de tres personas. Detrás de él, una vendedora de discos “piratas” accede con rapidez, lleva unas bocinitas con ritmo de banda: “Hay que aprovechar que ahorita es gratis mijo, la crisis está cab…”, expresa con rapidez mientras su voz chillona promociona corridos y canciones pop del momento. El vehículo de 36 toneladas se vuelve, también, un tianguis ambulante. Por momentos el Macrobús parece desahogarse, pero en las 27 estaciones los ánimos por estrenarlo invitan incluso a gente que no tiene rumbo: “No subimos a ver que tal está” expresa Luis Alberto, acompañado por cinco amigos de la prepa 11. Por afuera, en la estación estadio, ciclistas invaden el carril exclusivo y peatones cruzan a mitad de la calle trepando por la estación. Los usuarios suben y luego se arrepienten, hay confusión por las rutas rápidas y las que se detienen en cada estación. Otros buscan dónde pagar hasta que alguien les dice “ahorita es gratis, aproveche”. Unos más ingresan cual nueva atracción mecánica de Disneylandia. La confusión reina en la nube de humo y polvo que envuelve el Centro Histórico. Incluso los operadores se miran temerosos, aceleran y desaceleran desconfiados, cualquier golpe es fatídico: el vehículo necesita entre 40 y 50 metros para poder frenar su silencioso y veloz paso. Para la mañana del viernes, en punto de las cinco del día, el Macrobús se disfruta casi en soledad. Mientras el sol calienta, vuelve el ritmo de sus primeros días: multitudes, empujones, ruido y olores… nada que la cotidianidad no pueda superar. Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones