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Miércoles, 13 de Noviembre 2019
Suplementos | ¿Y como ahí qué?

Entre cuarentones y veinteañeros

Cada ciudad ha sabido acuñar sus propios vocablos

Por: EL INFORMADOR

Cada ciudad ha sabido acuñar sus propios vocablos para referirse a las mismas cosas: en Monterrey “echan el chal” en vez de chismear o platicar; en Yucatán la gente no sale de trabajar a las ocho, “se quita” a las ocho de su trabajo; en Tijuana no le ponen gasolina a los automóviles “le echan gota”; los tapatíos “ocupamos” ir al banco y en casi todo el país decimos que había como 50 gentes a pesar de que “gente” ya es plural, por lo tanto, deberíamos decir 50 personas. Si uno pone un poco de atención, descubrirá que cotidianamente nos hacen peguntas que sólo por ser tapatíos podemos responder.

“¿Ya llegaste?”, es una pregunta que muchas veces nos han hecho cuando arribamos a algún lugar, si uno lo piensa, no tiene lógica, porque si nos están viendo llegar, ¿qué caso tiene preguntar?... “¿A ver cuándo nos vemos?”, típica frase tapatía cuya respuesta lógica sería afirmar que nos estamos viendo en ese preciso momento, sin embargo uno contesta: “El día que quieras”, para al final, como parte del ritual, no quedar absolutamente en nada o simplemente decir: “Bueno, mañana nos hablamos” -algo que por supuesto, ambos sabemos que no va a suceder, pero parece ser una respuesta muy educada-. También es bastante común que nos pregunten “¿No te has ido?”. Uno podría contestar: “Si me estás viendo aquí, es obvio que no me he ido”, pero esa respuesta sería considerada una falta de delicadeza y el argot tapatío es de una cortesía extrema, de hecho, además de pedir todas las cosas “por favor”, hay una necesidad de pedirlas en diminutivo. Parece ser mas cortés pedir que me nos pasen una tortillita, el salerito o un vasito de agua fresca a la hora de la comida, que simplemente una tortilla, la sal o un vaso con agua, que también es común pedir como un “vaso de agua”... No importa, tengan la seguridad de que el mesero nos lo va a servir de “todas maneras”.

“¿Y cómo ahí qué?”, una pregunta que a mi primo le fascina, pero cada que me la formula, simplemente no sé qué contestar, al final, acabo balbuceando cualquier respuesta para salir del apuro. “¿Tons qué mami?”, un piropo bastante común, que por supuesto las damas no pueden -ni deben- responder, pero, “así pasa cuando sucede”. “Sá qué mó tiene la ñora”, me dijo un taxista el otro día, tapatío de hueso colorado que soy, entendí que me quería decir “sabe qué modo tiene la señora”, que sigue siendo igual de indescifrable pero perfectamente entendible si hemos vivido lo suficiente en “Guadaranch”.

Ya se “nos acabó el veinte”, lo que significa que no nos queda más espacio, les propongo entonces que le sigamos la próxima semana. “No me fallen amiguitos”, como decía el tío Carmelo, ¿o era el tío Gamboín?...


Ricardo santos

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