Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | Testimonios desde dentro y fuera del país sudamericano

En la piel venezolana

Testimonios desde dentro y fuera del país sudamericano

Por: EL INFORMADOR

Rebelión. Miles de venezolanos alzan la voz en su búsqueda de justicia. Pero hay otra parte que asegura que 'no pasa nada'. AP /

Rebelión. Miles de venezolanos alzan la voz en su búsqueda de justicia. Pero hay otra parte que asegura que 'no pasa nada'. AP /

GUADALAJARA, JALISCO (05/JUN/2016).- ¿Estar fuera de tu país de origen te resta derecho a opinar sobre lo que acontece ahí? Para María Isabel el ser un patriota albergado en otro país “no resta puntos para denunciar lo que se está haciendo mal en la tierra en la que naciste, mucho menos, cuando se trata de exhibir las atrocidades de un gobierno que tiene al punto de la histeria y la desesperación a todos sus ciudadanos”.

María Isabel es venezolana y sin tapujos habla de lo que ella vive ahí, de la escasez de medicamentos, alimentos y hasta de papel higiénico debido a las medidas políticas de Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela que recién proclamó a la República bolivariana en un estado de excepción y de emergencia económica, y que desde su perspectiva, es resultado de la intervención de fuerzas extranjeras que evitan que el país retome su tranquilidad.

“Lourdes” también es venezolana y vive en México desde hace 10 años. También denuncia, bajo el anonimato, de cómo la crisis política afecta la vida familiar, de cómo cada integrante ha tenido que emigrar a otros países para poder trabajar y ser libres sin persecuciones por no apoyar los ideales de Maduro.

“Desde que me fui, durante los primeros cinco años pude regresar a Venezuela anualmente, pero durante ese lapso ya había problemas para sacar pasaporte, ponían trabas porque la gente comenzaba a irse, impusieron un control en la compra de dólares, solo podías comprar una cantidad determinada que eran cuatro mil. Todo se fue recrudeciendo desde ahí”, explica “Lourdes” al detallar que de aquí nacieran los llamados “raspacupos” para poder comprar dólares sin tener que ir al Banco Central.

“Como pueblo pensábamos que Maduro no iba a llegar a tanto, que no sería algo grave, que sólo sería un momento. Ahorita un sueldo básico de un venezolano son 33 mil bolívares aproximadamente al mes. El gobierno te vende el dólar a 30 bolívares (con cantidad controlada), hay otro (tipo de cambio) que es por 408 bolívares que es para quien quiere viajar, y el tipo de cambio negro en mil 105 bolívares por dólar”, explica María Isabel.

Ana coincide junto a sus compatriotas sobre el miedo que significa la palabra Venezuela en estos momentos para ellos, de cómo la sociedad venezolana ha tenido que recurrir al trueque y al mercado negro para conseguir un simple desodorante para el aseo personal, de la odisea que representa comprar dólares, de las filas eternas afuera del mercado para ver si se alcanza una manzana y cómo de una infección urinaria puedes morir porque no hay antibióticos en los hospitales públicos ni privados.

“Tengo tres hijos y tratamos que estén bien dentro de la crisis, pero es abrumador, denigrante, humillante. Un paquete de pañales cuesta 175 bsf  (bolívar) y lo tengo que comprar en tres mil bsf, de lo contrario tendría que hacer colas infernales para comprarlos al precio justo, eso sin hablar de la leche que ya ni se consigue”.

Algunos venezolanos prefieren omitir sus apellidos, profesiones, en qué ciudad fue en la que crecieron y cuándo fue la última vez que la vieron. “Eso es reflejo del miedo”, añade Domingo, periodista y profesor universitario que también ha decidido irse de Venezuela y refugiarse en otro país al ser secuestrado, preso y juzgado como terrorista tras un altercado político.

“La vida en Venezuela antes del chavismo no era perfecta, había muchos inconvenientes sociopolíticos, pero se vivía bien, nunca faltó comida, salías a las calles tranquilamente, no existía una separación tan fuerte a nivel de ideología política. Con la llegada de Chávez muchos pensaron que traería beneficios, lo pusieron en duda, para la mayoría del país fue un voto definitivo, Chávez ganó las elecciones. Yo no voté por él, pero muchas personas esperaban que fuera la gota del cambio, sin embargo, lo que llegó fue una cadena de mentiras”.
María Isabel asegura que si bien la prensa internacional se mantiene en intentos por compartir las entrañas políticas de Venezuela, realmente son pocas las opciones independientes que se tienen de medios extranjeros que puedan quedarse en el país y narrar el día a día, pues la crisis de escasez alimentaria y de seguridad también los alcanza.

“No hay forma de hablar. Los callan, censuran. En la marcha del 11 de abril de 2002 -en un intento de derrocamiento contra Chávez- mataron a mucha gente, pero los disparos a la cabeza eran a los periodistas. Es increíble que no tengamos más opción de este Gobierno, que no hay seguridad”.

Hasta hablar por teléfono es temeroso ante las evidencias de las intervenciones que el gobierno realiza y que ellos mismos o sus familiares han padecido. Aunque pensar que quitando a Maduro sería la solución para que Venezuela pueda respirar nuevamente, estos venezolanos aseguran que el cambio no se trata de un acto de magia, pues los problemas se arrastran desde administraciones pasadas y que recrudecieron cuando Hugo Chávez llegó al poder.

“Antes éramos felices y no lo sabíamos. Cuando el chavismo llegó al poder yo apenas comenzaba la universidad, mi papá tenía un buen empleo que le permitió no sólo comprar vivienda, sino darnos calidad de vida. En esa época, la regla máxima era la de estudiar para ser alguien en la vida. Siempre supe que Chávez sería la ruina del país, que llegaríamos a ser una Cuba pero en tierra firme”, expresa otra venezolana, que también se pronunció de forma anónima.

“¿Por dónde empezar? Una cosa lleva a la otra”, es el argumento de “Lourdes” cuando se le pregunta tajantemente cuál es la realidad de Venezuela y cómo lo ve ella viviendo en México. Dinero, inseguridad, policías, muertes, corrupción, muchas palabras se le vienen a la mente, desde conceptos políticos hasta la anécdota que se su hijo no conocía a sus abuelos -radicados en Venezuela- ante la problemática que representa viajar también desde el extranjero.

“Tuve que dejar mi empresa, dejar de dar clases en la universidad, dejar a mi familia, gustos, espacios, zona de confort, felicidad en muchos aspectos. No queríamos irnos de Venezuela y tuvimos que irnos literalmente pateados, se han perdido muchas cosas, principalmente la alegría”, relata Domingo ante el mismo cuestionamiento.

Exiliados de la vida

“Lourdes” puntualiza que si bien hay momentos en los que hay abastecimiento de alimentos y productos, es común que si un día anterior adquiriste algo, al siguiente es imposible volver a comprar ante la lista de control para determinar quiénes pueden adquirir, dependiendo del orden alfabético de la cédula de identificación, además de recurrir al trueque para intercambiar productos, en la que plataformas como Twitter se utilizan como medio para ofertar.

Añade que otro punto que hace ver a Venezuela como una película de terror, es el silencioso toque de queda que se apodera de las calles cuando el reloj marca las nueve de la noche, no hay nadie caminando.

“Lourdes” destaca que más allá de todo el enredo político, la histeria y paranoia se manifiesta fuertemente entre los ciudadanos, que al no ver apoyo de la policía para evitar abusos y robos, la misma sociedad ha comenzado a aplicar justicia por mano propia desde conflictos que sólo quedan en gritos hasta el linchamiento, sin saber realmente qué es lo que está pasando.

“Antes la gente esperaba a la policía, ahora ya no. Quemaron a un señor porque estaba peleando con su ex pareja, la señora gritó que le estaban robando y la gente sólo se reunió a ver. Hay una histeria colectiva. Siento que me están hablando de una realidad que no es cierta. Si dices que no eres chavista te linchan”.

María Isabel expresa que ante los ojos del gobierno venezolano el país no está tan grave como se ve desde fuera, “lo ven como si estuviéramos en el país de las maravillas, que todo está normal, pero lo cierto es que no puedes conseguir arroz tan fácilmente. Pero un opositor te dirá que estamos en la calle, muriendo de hambre”.

Subraya que sorprendentemente los venezolanos tienen una capacidad de adaptación para tratar de estabilizarse, situación que considera que también ha sido una carta en contra de los ciudadanos.

“Como pueblo, indistintamente de nuestros líderes políticos, no hemos tomado las acciones necesarias. Si es cierto que hay escasez, pero también está la otra Venezuela en la que en viernes si vas a una discoteca, bar o restaurante está lleno de gente en donde un plato de comida puede costar hasta cuatro mil bolívares, ¿de dónde sacan ese dinero, quién es esa gente?. Yo tengo mi negocio y me ayuda para poderme ir de vacaciones una vez al año, pero no puedo gastar tantos bolívares en un solo día para una cena. Mi novio dice que somos la crisis más extraña que ha visto”.

Tapatío

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones