Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | Ana Karla González Lobo

Emociones que van más allá del derecho

Entrevista con la dedicada abogada González Lobo

Por: EL INFORMADOR

Ella es abogada penalista, se desempeña trabajando al interior del Centro de Readaptación Social ubicado en Puente Grande, va y viene a la ciudad y es en ese trayecto en el que se desconecta, sin dejar de ser ella misma, para disfrutar la vida al máximo, entre lo profesional y lo personal.

Ana tiene grandes aficiones. Le gustan los idiomas, habla inglés, francés e italiano, también se desprende en la charla  su gusto por los viajes. Y para no desentonar con su personalidad, esta entrevista se realizó en el restaurante Al Khaima, un sitio de comida marroquí, en el que fácilmente nos transportamos a otro lugar para platicar de Ana y su intensa vida entre Guadalajara y Puente Grande.

Tapatía hasta la médula, se puede decir, pues también es fiel seguidora de las Chivas, al grado de tener reservadas las fechas de los juegos importantes y no se pierde la oportunidad de ir al estadio para apoyar a su equipo. Pero así como se apasiona con el futbol o con su trabajo, lo hace con el cine y con los libros, de los que prefiera la comedia romántica y las sagas como lo es Harry Potter, serie que leyó en español y en inglés.  

Su núcleo familiar está integrado por sus padres, Martha y Gustavo, ambos médicos, y su hermano menor Gustavo, quien lleva el nombre de pila por su padre, según la tradición; mientras que Ana le debe su nombre a su abuelo materno Carlos que en paz descanse.
Con una sonrisa franca en su rostro comienza a desgranar la historia de su vida como abogada penalista, en donde convive con los internos del Centro de Readaptación Social (CRS), un trabajo en el que se desempeña con sensatez y sensibilidad.

¿Cómo ejerces tu profesión?
Entré a la Secretaría General de Previsión y Readaptación Social como secretaria en el 2004, ahí estuve en Preventel, denuncia anónima, por un año. Cuando me titulé hice exámenes para obtener el nombramiento como abogada y me lo dieron. El nombramiento era en el Sistema Penitenciario en el Reclusorio Preventivo del Estado de Jalisco. Estoy comisionada al Centro de Readaptación Social en Puente Grande.

Básicamente llevo el control de ingresos y egresos –junto con otros abogados- del sistema penitenciario. Vemos su situación jurídica, trámites de libertad, les hacemos estudios jurídicos para que puedan salir antes, libertades anticipadas.

Llegué (al CRS) como a los 23 años y si me causó cierto impacto, hay muchísima seguridad, por ejemplo no permiten el ingreso de bolsas o celulares, de llaves, entonces el día que yo llegué, el hecho de que me quitaran mi bolsa y mi celular me causó cierta impresión; aparte de que trabajo dentro del sistema, dentro de población en el Centro de Readaptación Social, en el área de gobierno. Era impresionante ver caminar a los internos tan cerca pero ya me acostumbré.

¿Los casos que han sido más representativos en tu trabajo?
Los de violación, por las dinámicas del delito. Cuando haces un estudio jurídico tienes que sacar la sentencia del interno, los años que tiene, en qué juzgado fue sentenciado, si apeló o no, pero tienes que hacer una síntesis del delito que cometió, por ejemplo si es un delito de violación se debe poner ¿cómo violó a la niña? ¿qué parentesco tenía? ¿qué afinidad tenía con la niña? Y eso es fuerte. Conocer los detalles de la violación de una niña es algo impresionante.

Al principio tuve muchos casos de robos a personas o a negocios y esos son sencillos pero después llegaron los de violación. El primero que me tocó fue muy difícil para mi en mi condición de mujer, ahora ya me acostumbré.

¿Es difícil separar lo personal de lo profesional?
Es muy diferente, cuando yo llegó ahí me tengo que avocar a todos los expedientes que estoy manejando. Llevó cerca de 400 expedientes, y en ese momento me olvido de mis amigos y de mi familia, me concentro en un expediente administrativo, pero cuando dejo el Centro de Readaptación Social dejo todo el trabajo atrás, no me llevo nada a casa. ¿Cómo le hago? No sé, será que ya estoy acostumbrada pues desde que tengo 19 años trabajo en derecho penal. A veces llegó con mi mamá y le cuento las cosas extrañas que pueden pasar en CRS y como ella es profesionista también, lo entiende y es fácil hablar.
Mi mamá es médico, es directora de una clínica del Seguro Social, mi papá es odontólogo y tiene su consultorio particular.

¿Por qué estudiar derecho?
Desde que estaba en secundaria me llamaban mucho las ciencias sociales en general, llámese, historia, geografía y educación cívica, para ésta última tenía una gran facilidad y además es una carrera humanitaria, porque de verdad el derecho lo es. Pensé en medicina como una segunda opción pero me llamaba más el derecho y desde la secundaria mantuve la idea hasta que salí  -¡a Dios gracias!- en listas en la UdeG. Soy de la generación 99-2004.

¿Y cómo llegas al sistema penitenciario?
En la escuela tenía un maestro que trabajaba en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco, y nos aconsejó –a una compañera y a mi- que fuéramos para ir aprendiendo. Nos quedamos como meritorias y al poco tiempo me asignaron una plaza en el área de robo de autos. Estuve ahí un par de años y me salí cuando estaba a un semestre de terminar la carrera.

De ahí pasé al sistema penitenciario, en donde el trabajo es mucho muy humanitario, estamos muy apegados a la ley, trabajamos para ayudar a los internos a lograr su readaptación social o incluso estudiamos los casos para ver si hay probabilidades de que les den un trámite de libertad anticipada.

En éste trámite se toman en cuenta varias cosas, principalmente que el interno quiera reahbilitarse y hacer un cambio real en su persona, en este trámite se les hacen pruebas psicológicas, criminológicas, de trabajo social y de área escolar, cada departamento valora al interno para saber si está haciendo las cosas por obtener el beneficio de la libertad anticipada o porque verdaderamente quiere cambiar para ser una mejor persona.

Nuestro trabajo en el departamento jurídico tiene el control del ingreso y el egreso del interno, de su situación jurídica en lo que abarca ese tiempo, para que el interno no permanezca ni un solo día más de lo que le corresponde según su sentencia; especialmente porque hay muchos que pierden la noción del tiempo estando dentro del CRS.

Dejarlos un día más es privación ilegal de la libertad y dejarlos menos es un delito o falta administrativa, por no acatar la disposición de una autoridad, tiene grandes consecuencias, en ello va nuestra libertad de por medio.

¿ Qué es lo que sigue en la vida de Ana?

Quiero hacer una mestría en derechos humanos, pero fuera del país. Me llama mucho la atención una maestría en corrupción y estado de derecho que imparte la Universidad de Salamanca, en España, y espero pronto poder irme para allá.

Estoy colaborando con la readaptación de personas que cometieron ciertos delitos, para que al cumplir su condena se incorporen a la sociedad”
Ana Karla González Lobo

Un caso de llamar la atención

«Tuve un asunto en donde al interno le sentenciaron pagar mil pesos por daños y la familia no los podía pagar porque tenían cuatro hijos. El señor se la pasaba trabajando en el CRS para poder juntar algo de dinero (poco), y lo que juntaba se lo daba a su familia para que pudieran salir adelante.

Me parecía increíble que sólo eran mil pesos por daños y no los podían conseguir, tuve que hablar con él y con su familia para hacerles saber que el esfuerzo de reunir ese dinero era indispensable para obtener su libertad».

Tapatío

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