Suplementos | Radiografía El secuestro a la libertad por: jukas pearsall Por: EL INFORMADOR 29 de agosto de 2008 - 23:36 hs La inseguridad es el tema que está en boca de todos. Asaltos a mano armada, robo de vehículos, el robo parcial a éstos, en donde bien pueden robarle las llantas como también es común escuchar casos en donde los ladronzuelos rompen los vidrios y sacan del interior computadoras portátiles, estéreos, chamarras, discos compactos, paraguas, en fin. Por si esto no fuera poco, ahora hay que lidiar con la extorsión telefónica y el secuestro; éste último el que más alarma a la población. El tema salta a los titulares de los periódicos y se convierte en una de las principales noticias de la televisión con el caso de Fernando Martí, un joven de apenas 14 años que fue secuestrado. Su familia decidió no denunciarlo, y pagar los seis millones de dólares que los plagiarios pedían. La entrega de dinero se llevó a cabo, y un mes después, el cuerpo sin vida del joven apareció en la cajuela de un carro. La respuesta del Presidente no se hizo esperar, Felipe Calderón ha solicitado cadena perpetua para los secuestradores de menores de edad, los que torturen o asesinen a sus víctimas. Por lo que los poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, en conjunto con representantes de la sociedad civil, firmaron un inédito pacto nacional contra el secuestro y otras formas de violencia delincuencial. Todos los ciudadanos estamos expuestos a ser raptados, el fin siempre es el mismo: dinero. Y entonces si uno no cuenta con ese recurso no queda más que pagar con su vida. ¿Qué seguridad tenemos de andar por la calle? Nos hemos convertido en piezas intercambiables; para los secuestradores sus víctimas dejan de ser seres humanos, se convierten en mercancía y si por algo no les sirve para efectuar sus trueques, los desechan y van por el que sigue. Familias que han perdido a un miembro, que han sentido la desesperación de no saber si está vivo o muerto, temiendo el salir de su casa o contestar teléfono, es frecuente, y aunque los tapatíos se muestran apáticos e indiferentes ante el tema, las cifras demuestran que sí existe el secuestro en la ciudad. El año pasado se registraron 11 casos, mientras que este año ya va en ocho. El placer de los secuestradores no se limita a privar de la libertad a sus víctimas, involucra la tortura, que muchas veces es acompañada de la mutilación de algún miembro de su cuerpo. Los legales El debate sobre la pena que debe darse a los secuestradores, persiste, principalmente porque hay que ponerle un alto a esta situación y necesitan empatar los intereses de la sociedad con la ley. El combate al secuestro es un enigma sin resolver, porque es un hecho fuera de control, pues en la mayoría de los casos está siendo protagonizado por policías activos o en retiro. Las cifras oficiales, no son reales pues la mayoría de los afectados tiene miedo a denunciar. Lo que sí es que existen casos particulares que toman la causa y el estandarte de la justicia para desenmascarar a los delincuentes, como en el caso de la señora Isabel de Wallace, quien con sus propios recursos ha logrado encarcelar a cinco delincuentes, no por ello ha recuperado a su hijo, quien fue secuestrado en julio del 2005. Las vidas de quienes han salido de un secuestro, quedan marcadas por el miedo, y las de sus familiares por igual. El delito les impide seguir sus vidas, pues de alguna forma les han arrebatado la fe en la libertad. Las autoridades se muestran ciertamente incompetentes, los ciudadanos se sienten amenazados, y no es para menos. El secuestro ya no es exclusivo de las clases pudientes, hoy es un tema que no distingue a ricos y pobres, pues a los delincuentes igual les da secuestrar a uno que a otro, la cosa es sacar billetes. Testimonios de secuestro express Salir de casa como siempre no fue así para Rafael Castillo, quien el 15 de junio de este año fue víctima de un secuestro express. “Era un domingo, habitualmente salía de compras al tianguis de las antigüedades de avenida México, así que tomé mi cartera y verifique el efectivo, traía 500 pesos, y me pareció suficiente. Llegué temprano y entonces a mi auto se acercó un hombre para pedirme ayuda con su auto, que al parecer no podía abrir el cofre. Por supuesto que accedí. Lo siguiente fue la amenaza con pistola para obligarme a subir a su auto. No sé cómo describir esa sensación, pero temía por mi vida y subí. Me pidió mi cartera, revisó cada una de mis tarjetas de crédito y me obligó a sacar los mínimos disponibles de cada una de ellas, incluso de las de crédito. Tras el recorrido se alejó de la ciudad, para entonces ya estaba amagado en el asiento trasero, pensando en mi familia, en lo que venía, en el rumbo que tomaba su auto… De repente se detuvo, bajó del auto y me hizo bajar, estábamos en un camino desierto, una especie de carretera en desuso, entonces me golpeó fuertemente en el estómago y caí, me pidió que me quitará los zapatos y los pantalones, después desapareció, me dejó en medio de la nada y casi desnudo cuando empezaba a caer la tarde, no sé la hora pues me quitó el reloj”. Pasaron alrededor de ocho horas en las que Rafael estuvo secuestrado, en donde tuvo que iniciar el camino de regreso a casa de forma casi fantástica, pero lo logró. Actualmente no sale los domingos y procura salir sin cartera. Extorsión telefónica Marisol Ferre trabaja en una empresa con reloj chocador, uno de esos días en que la batería del celular se descargó, su familia fue víctima de una extorsión telefónica, y cuenta: “Le llamaron a mi mamá de un teléfono celular con lada de Monterrey, Nuevo León, contestó y le informaron que me tenían secuestrada, acto seguido escuchó los gritos de una mujer que gritaba ¡mamá por favor! En ese momento mi mamá se sintió mal y mi hermana tomó el teléfono, los supuestos secuestradores pedían 20 mil pesos. Ella muy fría les respondió que no tenía dinero y ellos amenazaron con matarme, pero ella no cedió y les dijo que si iban a matarme y a tirarme le avisaran en dónde para ir a recoger el cuerpo. Ante eso los delincuentes no tuvieron respuesta y colgaron, pero volvieron a llamar… afortunadamente yo ya había logrado comunicarme a casa y al enterarme de la situación me fui inmediatamente para allá. Se hizo el reporte a las autoridades y a partir de eso mantengo un contacto mucho más frecuente con mi mamá y utilizo distintas rutas para llegar a casa, siempre pendiente de cualquier coche sospechoso, pues tengo pavor de ser raptada”. Amenazan con tener capturado a alguien y siembran el miedo para que los familiares no se comuniquen entre sí, pues dicen tener el celular en sus manos y si lo escuchan sonar, van a matar a su presa… Otro tipo de extorsión Los argumentos de los delincuentes son atípicos pero funcionan, está la historia del primo o de un amigo que habla y pide dinero porque está en problemas o el caso de un pariente lejano que necesita ayuda, con éstas historias de disfraza la delincuencia, así que por favor no caiga en embustes y manténgase cerca de sus seres queridos para evitar ser estafado: Los montos de las peticiones van de los 10 mil pesos en adelante. 11 en el 2007 y apenas 8 en lo que va de este año Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones