Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | DiegoMartínez Negrete redime la piedra y el metal

El personaje: las manos que moldean la fragilidad y la dureza

Diego Martínez Negrete cumple 20 años de ser escultor

Por: EL INFORMADOR

por: anaguerrerosantos y fotos; Alonso Camacho

Diego Martínez Negrete cumple 20 años de ser escultor. Son dos décadas transcurridas luego de haber “quemado las naves” de lo seguro y aventurarse en el mundo del moldeado, de la tercera dimensión, del arte, donde “a veces subimos y a veces bajamos”. Pero también son cuatro lustros en los que su obra se ha posicionado en colecciones particulares de Francia y Bélgica; está presente en lugares públicos como la Universidad de Houston y la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres de esta ciudad; y por supuesto en una considerable lista de museos, galerías y recintos culturales de aquí y de allá.
Conocido por sus toros, caballos, centauros y demás figuras realizadas en bronce o acero, hace algunos unos años Diego incursionó en el manejo de la obsidiana luego de conocer el taller de Eleno Espinoza, en Navajas, Jalisco. A través de esta piedra, el escultor entró en contacto con lo prehispánico, “con piezas como puntas de lanza que existían aquí, y toda la obsidiana que hubo en México”. Recuerda que Teotihuacán fue centro de dicho material, así como también Guachimontones, Tequila, Magdalena, e incluso La Primavera y la Barranca de Huentitán hasta Jolotitlán.
“La obsidiana no sólo es aquella vacija del changuito que se robaron de Antropología e Historia (Museo), sino que también hay piezas modernas, contemporáneas, muy padres”, dice. Por eso el taller de don Eleno, o mejor dicho la “cooperativa” que ahí han creado con la participación de varios artistas de Guadalajara, ahora es un pujante foco de producción escultórica.
De tal forma, y en el marco del vigésimo aniversario profesional de Diego, éste coordina una exposición colectiva para el Festival de la Luna, en Tapalpa, que tendrá lugar el venidero 18 de octubre en la Casa de la Cultura Galvez. El tema es una colectiva que gira en torno a la obsidiana, por eso el título: Obscuridad brillante.

¿Quiénes forman parte de la exposición?
Está Dolores Ortiz, David Agredano, Marisa Vázquez, Laura Rubio, María José y Alina Gandoulf, Pedro Fernández Somellera, que es quien descubrió el taller, Lewis Kant, Pablo Robles y un servidor. Dolores presenta una pieza grande, de 80 centímetros que para la obsidiana es grande; Lewis la trabaja a partir del accidente que trae la propia piedra, la talla y le saca las formas que la misma piedra la va dictando -diferente a mí que hago mis diseños aparte-.

¿Cómo te va con la diferencia entre metal y obsidiana?
Es una manera muy padre de no quedarte sólo en los metales y hacer más prolífico tu trabajo. Yo he tenido exposiciones en Europa –de hecho voy en marzo a Essen, Alemania-, y ahí aprecian mucho más la obsidiana, les causa asombro. Aquí como que estamos más familiarizados con los puestitos que había en Chapala, con figuritas de ranitas y delfincitos de obsidiana, pero allá es una sorpresa. Y yo feliz de unir cosas, unir mi trabajo en Navajas con Francia y Alemania. Me encanta esa idea, orgullosamente son piezas hechas en Navajas, Jalisco -por un servidor y por Eleno-, que se van a colecciones buenas de arte. Feliz de que mi trabajo no está solamente en los metales, en el bronce y el acero, sino en la obsidiana prehispánica que es característica mexicana; y también, descubrir las características propias de la piedra que tiene ciertas limitaciones: no puedes hacer algo muy delgado así como un dedo, pues se rompe, a la vez es muy dura pero muy frágil.
Y feliz de la vida porque el taller empieza a tener mucho trabajo, tanto que tardamos más en terminar las piezas... y luego esos brillos característicos de la piedra, que también puedes provocarlos para que aparezcan en tu pieza, estas galaxias plateadas que puedes provocar que aparezcan en el vientre de un caballo, o si la cortas de cierta forma, en medio, queda la forma de un corazón. Es interesante y repito: en Europa la aprecian mucho.
Pero ¿no suplirás al metal?
No, sigo duro con el metal. Está la fundición trabajando y ahora puedo hacer cosas con más audacia, además se pueden combinar también: hice un toro pendulante, gira y se pendulea y los cuernos son de plata. No le puedo hacer los cuernos de obsidiana, pero el toro se mueve porque es móvil, te va buscando como los de verdad.
Se pueden hacer varias cosas en combinación, como un unicornio con el cuernito bañado en oro o bronce, esos atributos mágicos que se le daban al cuerno del unicornio, entonces abres el abanico de posibilidades a tu trabajo.

¿Porqué te hiciste escultor Diego?
Fueron dos cosas que hicieron especial resonancia cuando era niño. Una, que yo quería dibujar y no sabía dibujar, no entendía la perspectiva, estaba muy chiquillo y no entendía las sombras, me quedaban chuecas las cosas, o una silla -mentalmente las cuatro patas las tiene del mismo tamaño, pero espacialmente no- la cosa es la perspectiva, pero de niño no lo entendía. De hecho quise tomar un curso que vi en la revista de Mecánica Popular de dibujo, se llamaba Continental School, pero nunca lo encargué porque no tuve la lana. Entonces me frustraba un poco con el dibujo, sin embargo, para modelar plastilina sí era bueno. No tenía problemas de perspectiva y en todas partes había plastilina: en la casa, en el colegio. Y yo modelaba, hacía figuras humanas, que una mano que un pie, etcétera, y mi mamá me felicitaba mucho y eso se me grababa. Después ya aprendí a dibujar, las sombras y la perspectiva.
Lo otro fue que desde muy chico cayó en mis manos el libro La agonía y el éxtasis (Irving Stone), la historia de Miguel Ángel... cómo se ensalza al artista y a la labor artística. Me marcó mucho.
Y hace 20 años decidí dedicarme a lo que es mi vocación, pasé por criar abejas, ahí conecté por la miel con la cera de abeja. Sí, correteaba enjambres por el cerro con una olla y un espejo para que se posaran en los árboles y no se me fueran, lleno de piquetes en las manos y enmielado. Y la cera de abeja es la más padre para modelar porque además de que tiene una consistencia muy padre, tiene un aroma riquísimo, todo tu estudio se impregna rico, a cera y miel.
Trabajaba en las colmenas muy temprano, pero también terminaba muy temprano, a las tres o cuatro de la tarde que es cuando regresan las abejas del campo, llegan con la miel y uno trabaja cuando ellas están fuera. Entonces me quedaba tiempo, me quedaba en el taller a modelar con la cera de abeja y eso hizo especial resonancia en lo del arte.

¿Y ahora, qué dices?
Uno tiene nomás una vida, ahora ya son 20 años. Sobrevivir en esto no es fácil, ha habido momentos muy difíciles, el inicio fue difícil, es una cosa sorpresiva, fue en diciembre de 88 que yo dejé las otras cosas, y de un día para otro estaba modelando figuras. Por un lado hay momentos padrísimos, pero hay momentos que no son tan padres: cuando no te tratan con respeto o no te comprenden. Pero hay momentos en los que terminas una obra que te encanta... en mi trabajo cada pieza es una aventura diferente, nada es repetido. Ahorita estoy haciendo una que me está encantando y
esto te da mucha alegría: ver cómo de la nada va saliendo algo, una obra de arte; o de una piedra tirada en el potrero, haces una pieza que puede estar en una casa en París o en una colección en Bélgica. Así era el lema de mi universidad (ITESO): “El espíritu redime la materia”, es verdad, se me grabó eso -aunque lo cambiaron desgraciadamente, ahora es “El espíritu vivifica” y creo que me gustaba más el otro, aunque sea más o menos lo mismo-. Redimir, eso es lo que hacemos, encontrar una piedra tirada o encontrar una solera de cobre en una chatarrería, y hacer una obra de arte, darle otra vida, convertirlo en otra cosa, darle otra chance, redimirlo. Y así, mil cosas que por ahí encuentras, un harado, un violín viejo. Estoy ahorita trabajando con dos saxofones viejos que me encontré en la chatarrería, y les vas a dar otra vida. Y una vida más valiosa, la redimes.
Entonces 20 años haciendo eso, y también dejar un testimonio... ya planté un árbol, tengo cuatro hijos y cientos de obras de arte, ya me puedo morir tranquilo.

Y tienes una super esposa.
Sí, ella me ha apoyado muchísimo porque, el hecho de que de un día para otro le digas que vas a ser escultor, pues qué onda ¿no? Y Luz también se subió al carrito... de que a veces subimos y bajamos, hay veces que hay problema, hay veces que no; hay veces que la gozamos por los viajes que hacemos, vamos a ver exposiciones, luego cosas que no conocemos en donde estemos... ha estado en los 20 años, desde que decidí quemar las naves -porque sí las quemé- de un día para otro y dedicarme a la escultura, sin regreso, porque esto no es fácil: andar todo el día creando, pagar las obras, los gastos, sacar adelante a cuatro hijos -que todos tuvieron carrera univesitaria y algunos estudiaron fuera-, también es pesado.

Cuéntanos de tu obra urbana en Guadalajara
Está el Pegaso en la colonia Country Club, las Manos de Solidaridad de la glorieta Chapalita -el monumento del IJAS que son dos manos entrelazadas ayudándose la una a la otra-, está Luis Barragán en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, está Don Jorge Álvarez del Castillo en el Jardín de San José. En edificios hay obra en la Torre Tirreno, el que fue Banco Industrial; en el Atlas Chapalita, y otra en Tlajomulco, una escala de 30 metros de acero adelante de Plazas Outlets.
El Pegaso está en un parque que estaba medio descuidado y ahora ya está cuidado, mucha gente tiraba la basura ahí enfrente y no había presupuesto para hacerla. Tardé como dos años porque entre los colonos vendimos piezas pequeñas para financiarla, fue un rollo largo y al final ya querían otra cosa, el caso es que quedó mejor el Pegaso.

¿Y se redimió un espacio?
Sí y se conectaron cosas, la gente a la que se le vendieron las piezas, recobró vida el parque, y es dejar un recuerdo en donde fue mi infancia.

¿Qué sigue Diego?
¡Tapalpa en el Festival de la Luna! Va salir todo muy padre. Y el pueblo goza mucho porque tienen conciertos que de otra manera no pudieran disfrutar, exposiciones que de otra manera no hubiera, en fin. Es muy padre, yo ya había expuesto hace como dos años ahí de manera individual.

Recuadro:


Obscuridad brillante
Exposición.
Inauguración:
Sábado 18 de octubre, 17:00 horas.
Casa de Cultura Galvez,
Tapalpa, Jalisco.

Destacado: ... “Ser como un río, fluir, si chocas con una piedra no te peleas con ella, la rodeas como el río, y siempre fluir al mar. Porque el río también va labrando las piedras, las va suavizando en cierta forma, un poco como las piezas de Henry Moore, labradas por el viento o por el agua”.

Tapatío

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