Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | Hoy en día los teléfonos inteligentes dan más opciones que simplemente hablar

El mundo a través de un celular

Hoy en día los teléfonos inteligentes dan más opciones que simplemente hablar, como es el caso de la fotografía móvil que ha ganado terreno en la red

Por: EL INFORMADOR

El fotógrafo Rafael del Río señala las múltiples lecturas de esta tendencia: por un lado la accesibilidad. ESPECIAL / H. Navarro

El fotógrafo Rafael del Río señala las múltiples lecturas de esta tendencia: por un lado la accesibilidad. ESPECIAL / H. Navarro

GUADALAJARA, JALISCO (10/ENE/2016).- A casi 180 años de la invención del daguerrotipo, la fotografía arrancó el siglo XXI con la discusión sobre los alcances de la tecnología en este arte. Los teléfonos celulares cada vez mejor equipados incluyeron cámaras: lo que en un principio comenzó como un accesorio más que producía imágenes pixeleadas, pronto se mejoró hasta llegar a teléfonos móviles que han sustituido a las cámaras fotográficas portátiles.

A la par, en internet las redes sociales fueron abriendo camino a la democratización de los contenidos, y en el caso de la fotografía las nuevas vitrinas propiciaron que cualquier persona con un teléfono bien equipado pueda hacer una fotografía de calidad, sin necesidad de invertir miles de pesos en equipo.

El fotógrafo Rafael del Río señala las múltiples lecturas de esta tendencia: por un lado, “la visión positiva es el acceso cotidiano, se democratizó, y tiene muchas ventajas. Es importante tener miradas, así hay testimonio de todo y nos ayuda a entendernos mejor… es una gran ventaja”.

Por otro lado, el fotógrafo —con 20 años de trayectoria— utilizó el símil de la literatura para comparar la fotografía profesional y la fotografía que todos podemos hacer con un teléfono: “A todos nos enseñaron a escribir: podemos redactar una carta, guardar una receta, pero eso no implica que cualquier pueda hacer una poesía, un cuento o una novela. Hay una estética del lenguaje. En la fotografía pasa igual: todos pueden agarrar una cámara o un celular, pero eso no implica que pueda presentar un lenguaje más desarrollado, tanto en la forma como en el fondo”.

Para Del Río, la accesibilidad trae ventajas a la sociedad: “Es clarísimo en las redes sociales: ventilar situaciones, abusos de autoridades, la falta de ética o la agresión física. Eso es supervalioso, antes era testimonio verbal, ahora con testimonio visual es más concreto”. Pero para dar el paso de la foto inmediata a la foto con un toque más creativo es necesario estudio y formación: “A pesar de que hay mucha tecnología, a veces hay analfabetismo visual. Se nota incluso en algunos medios que no valoran, no hacen conciencia del valor de la imagen para expresarse”, afirma el fotógrafo, quien retoma la comparación con las letras: “Es igual que en la escritura: si uno quiere usar el lenguaje con una forma más elaborada, con formas literarias, con un punto de vista, necesitas ponerte a leer mucho y elaborar los contenidos con esa lógica reflexiva y buscar comunicar los mensajes desde un sentido estético”. Su recomendación es el estudio y la lectura, “no sólo de temas de foto: también de arte, alimentarte de otras disciplinas, literatura, música, cine, historia, para tener un criterio más amplio y tener herramientas: estudios de imagen, narrativa visual, psicología del color”.

De la red social a las galerías y museos

Héctor Navarro empezó con la fotografía con teléfono celular con Instagram. Y es que a pesar de la oleada de imágenes que se centran sólo en los selfies, los diseños de uñas, gatos y comida, los usuarios de Instagram sí producen otro tipo de contenidos de mejor calidad. De los clichés de la red social y su contraparte, Navarro apunta: “A lo mejor por eso muchos fotógrafos profesionales aborrecen Instagram, pero sí hay grupos y comunidades que tratamos de destacar lo mejor que se hace en foto”.

Ahora, varios años después de practicar la fotografía creativa con celulares, Héctor es coordinador nacional de IgersMéxico, junto con Flor López y Édgar Espinoza. A nivel mundial, Igers registra más de 500 grupos de instagramers, es decir, entusiastas de la aplicación que gustan de compartir el arte de la fotografía. Navarro habla sobre la asociación, que con cuatro años de haber comenzado han tenido cerca de 30 exposiciones enfocadas en este nuevo modelo de foto.

El fotógrafo móvil comenta que Igers nació de la interacción más allá de la red social, en la que la gente compartía sus experiencias sobre otras apps para edición de imágenes en dispositivos móviles. IgersMéxico también realiza retos que buscan fomentar la parte creativa de los usuarios, sin importar la trayectoria: el objetivo es obtener fotos de calidad.

Los retos en tema y forma (blanco y negro, arquitectura, retratos, énfasis en algunos colores o texturas, etc.). Para participar en los retos hay que estar al tanto de las cuentas oficiales, usar el hashtag y publicar la foto dentro del tiempo límite. En ocasiones invitan a jueces externos para hacer la selección de las fotos compartidas, como sucedió con una de las exposiciones que tuvieron en la galería del Tren Ligero en Guadalajara. Además, en la capital jalisciense han tenido exposiciones colectivas en el Museo de la Ciudad, en Casa Patrice y en el Larva. Fuera de la zona metropolitana sus fotografías han llegado a la galería La Tentación de Tijuana, el Museo Mexicano de Diseño en Ciudad de México y Museum of Photographic Arts de San Diego, en California, entre otros. Entre los curadores externos con los que han colaborado están fotógrafos o museógrafos como José Hernández-Claire, Mito Covarrubias, Germán Canseco, Josué Castro y Deborah Klochko.

Héctor ha sido testigo de cómo los entusiastas de la fotografía móvil pasan del hobby con la fotografía más avanzada, ya que es frecuente que muden de formato hacia la cámara digital, incluso toman cursos. Pero en dado caso de que el fotógrafo decida apegarse al lente del teléfono, hay buenas noticias, pues los desarrolladores de celulares están conscientes de que cada vez es más recurrente que los usuarios deseen dispositivos con mejoras en la cámara. Sumado a los megapixeles y la calidad de la cámara interna, Navarro ha experimentado con el uso de accesorios: herramientas que se suman a la experiencia de fotografías. En su arsenal cuenta con carcasas especiales: desde una que permite usar la cámara debajo del agua (y con la que hizo una serie que le valió la selección para exponer en Berlín), hasta otra que ofrece mayor estabilidad en caso de grabar video (además de tener un gran angular incluido). De su colección sobresale una cubierta para Iphone con un periscopio incluido que permite tomar fotografías de manera incógnita, ya que el lente apunta hacia un lugar diferente al que parecemos dirigir el celular.

Sobre la profesionalización de los fotógrafos que utilizan su celular para producir imágenes, Héctor Navarro señala que hay aplicaciones cuya función es vincular a los creadores con agencias de imágenes como Getty Images, como la app EyeEM: “Es la otra oleada que ha destapado la foto con celular: las personas pueden hacer negocio con sus fotografías”. Sobre las tendencias de la fotografía y los celulares, comenta que “se usa más que las propias llamadas. Empresas grandes compran empresas pequeñas especializadas en óptica, sensores, para mejorar las siguientes generaciones”. Los pioneros de la fotografía móvil que han tenido iniciativa de llevar las imágenes más allá del celular han sido los iPhone Photography Awards, que llevan nueve años en activo. La comunidad JJ (@jjcommunity en Instagram), que fueron de los primeros en exponer fotografía de celular en museos.

En concordancia con la idea de la democratización de la fotografía, Héctor dice: “Es más accesible para cualquier persona, incluso para niños. Comprar una cámara es algo costoso”. A la par del fácil acceso está la potabilidad: “Cualquiera en todo momento carga su celular, es más sencillo y factible que puedas hacer una buena foto donde estés”.

De un camino a otro


En los noventa, René Valencia compró su primera cámara y empezó a tomar fotos en la calle. Su intención no era dedicarse a la fotografía, sino sólo disfrutar capturando imágenes aquí y allá. Sin embargo, por más que él hiciera sus propios rollos e imprimiera sólo una prueba de contacto para ver lo que realmente valía la pena imprimir, ser fotógrafo por gusto acabó siendo un pasatiempo “caro y engorroso”.

La llegada de las cámaras digitales le significó la oportunidad de retomar la pasión: la calle y sus personajes seguían ahí, pero ¿cómo saber que a la vuelta de la esquina aparecerá algo digno de fotografiar? Imposible. Así que a veces la cámara no iba con él cuando la necesitaba. Por ello, la evolución de los teléfonos móviles ha sido para René un regalo: “Mi mayor descubrimiento fue cuando obtuve un iphone, te da una profundidad impresionante”.

Ahora sí, con la cámara en el bolsillo siempre —pocas personas salen sin celular hoy en día— René Valencia recuperó el tiempo perdido y conoció otros horizontes: “Un amigo me recomendó Instagram... pensé que era para tomar fotos de amigos, de la comida, los viajes; me metí de pura casualidad y empecé a ver que había grupos de interés, empecé a buscar etiquetas, vi cómo funcionaban y ahí fue cuando comencé a especializarme, cuando empecé a tener retroalimentación. También me metí a Facebook (...) en un grupo que se llamaba The Iphonist”.

René descubrió después las aplicaciones y sus imágenes comenzaron a dar un salto cualitativo. Además, optó por sumergirse en el conocimiento de la fotografía, “sus reglas básicas, los encuadres, los puntos de fuga, etcétera… y sobre todo aprendí con el tiempo a irme por la fotografía pura, ya no meterle filtros ‘instagrameros’, no modificar mucho las imágenes”. Aunque, eso sí, “lo convierto casi siempre en blanco y negro, cuando el color no es lo importante”.

Incluso Alberto Gómez Barosa, director de la fototeca de la UdeG, eligió sus fotografías para inaugurar el espacio a su cargo; uno más de los reconocimientos que Valencia ha tenido —sus fotos han sido publicadas en portales internacionales—.

Y aunque René forma parte de estos grupos de fotógrafos con celular en mano, algún día —piensa— transitará a la fotografía profesional, ahora sí con una gran cámara y muchos lentes.

SABER MÁS
Para leer

  • Héctor Navarro recomienda las publicaciones: “Out of the Phone”, “El arte de la iphonegrafia” y la revista “Shooter”.
  • Algunas apps útiles son: ProCamera, Slow Shutter, EyeEM, VSCO Cam, Snapseed, Blender Image (especializada en doble exposición), Noir (enfocada al blanco y negro),
  • Contacta con Igers en www.igersmexico.com, y en Twitter e Instagram como @igersmexico

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