Suplementos | Kuczynski está acompañado de un trébol de cuatro hojas que le permitió ganar El inesperado presidente peruano Kuczynski asumirá como mandatario de Perú, pero no lo hará solo, sino acompañado de un trébol de cuatro hojas que le permitió ganar en las pasadas elecciones Por: EL INFORMADOR 12 de junio de 2016 - 00:26 hs La sorpresa. Hace unos meses nadie daba un peso por él, se montó en la ola del antifujimorismo, y ganó. AP / GUADALAJARA, JALISCO (12/JUN/2016).- Pedro Pablo Kuczynski es un hombre con suerte. Todo le ha salido bien en la vida. Quiso hacer política, y logró ser ministro varias veces, incluso primer ministro con Alejandro Toledo de presidente. Quiso hacer dinero, y se hizo muy rico como asesor de empresas -muchos lo califican de lobista y le pueden llover críticas por conflictos de intereses- y banquero de inversión en Estados Unidos, donde pasó media vida. A sus 77 años, ya sólo le quedaba una aspiración final: ser presidente de Perú, el país donde nació casi por casualidad, cuando su padre, un médico alemán, se trasladó allí para estudiar in situ las enfermedades tropicales en las que se había especializado. También ha alcanzado ese último objetivo. Sin embargo, y pese a esa sucesión de éxitos, hace solo unos meses nadie daba un peso por la candidatura presidencial de este veterano tecnócrata, un liberal que fue capaz de apoyar en 2011 la candidatura de Keiko Fujimori “para que no ganara el chavismo” que entonces representaba para él Ollanta Humala. Cinco años después, el destino ha querido que sea la izquierda liderada por Verónika Mendoza, desesperada ante la posibilidad de que regresara un Fujimori al poder, quien permitiera la victoria de este liberal. Es el presidente más inesperado, pero así es la política peruana, donde el antifujimorismo mueve montañas. Hace sólo dos semanas, una gran pregunta impensable en cualquier otra campaña electoral recorría Perú. ¿Kuczynski quiere realmente ganar? El liberal arrancó la segunda vuelta en cabeza, montado en la cómoda ola de antifujimorismo. Pero poco a poco el ímpetu de Keiko Fujimori lo fue devorando. Kuczynski estaba perdido, no sabía hacer campaña. Caminaba sin entusiasmo hacia la derrota. Además se fue una semana a Estados Unidos, a la graduación de su hija. Un error de libro que Keiko no desaprovechó. Sus vínculos con Estados Unidos le trajeron problemas. Algunos para criticarlo dicen que es “más gringo que peruano”. Él renunció a la nacionalidad estadounidense para evitar polémicas pero cuando se enfada suelta palabrotas en inglés y habla un castellano con un acento particular. De allí es su esposa, Nancy Lange, una analista financiera que es prima de la actriz Jessica Lange. Para Kuczynski es normal moverse en la élite mundial. Es primo por parte de madre del cineasta Jean Luc Godard. Estudió en un instituto del Reino Unido y en un conservatorio en Suiza -toca la flauta travesera en sus mítines- y después en la universidad en Oxford y Stanford. El poder y el dinero no tienen secretos para él. La revista Caretas ha publicado esta semana una fotografía en la que se le ve departiendo en 1988 con Henry Kissinger, ex secretario de Estado de Estados Unidos, en una reunión del club Bilderberg, el más exclusivo del planeta. Conoce a casi todos los personajes clave, incluido Rodrigo Rato, a quien ayudó a aupar al FMI cuando era ministro de Economía peruano. Kuczynski sabe todo de poder, pero no de política. Su campaña era desastrosa. Quedó claro que estaba mucho más cómodo en los despachos que en la calle. Se le veía mucho más capaz de ejercer el poder que de conquistarlo. Pero cuando todo parecía perdido, luchó. Fue en la última semana. Entendió que tenía que ganar a toda costa el último debate, después de un primero calamitoso. Y pidió ayuda para prepararlo a personas respetadas del antifujimorismo, como el periodista de investigación Gustavo Gorriti. Usó todo lo que tenía a mano para volverse más humano, para huir del tecnócrata, para mostrar que quería ganar y animar a la izquierda y los antifujimoristas a votar por él. Apeló incluso a la memoria de su padre, ese mítico médico alemán que dirigió la leprosería de San Pablo, el lugar en plena selva en el que el “Che” Guevara celebró sus 24 años. Allí lanzó, según relata en sus diarios, su primer gran discurso en medio del viaje iniciático por América. Luchó y ganó el debate, se montó en la ola antifujimorista y venció por sólo 41 mil 800 votos. Una vez más, tuvo suerte: estaba en el momento justo en el lugar adecuado. Ahora tendrá el poder, como tantas veces. Falta por saber si sabrá hacer política. Por Carlos E. Cué / El País Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones