Jueves, 09 de Octubre 2025
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El flamenco, un motor de vida para Lily Mayo

Lily nació en México, aquí en Guadalajara comenzó a estudiar flamenco

Por: EL INFORMADOR

Lily Mayo se ha dedicado durante 27 años a la enseñanza del flamenco. E. BARRERA  /

Lily Mayo se ha dedicado durante 27 años a la enseñanza del flamenco. E. BARRERA /

GUADALAJARA, JALISCO (12/JUN/2010).- El baile y el cante jondo han sido esenciales para la formación plena de la bailarina, coreógrafa y maestra

Desde pequeña lo sabía, no había duda: de grande Lily Mayo se dedicaría al flamenco, eso que escuchaba todo el tiempo en casa: el cante jondo que sí, llegaba muy jondo en su corazón, tanto que se instaló en su sangre a temprana edad y poco a poco se fue convirtiendo en su motor de vida, en una especie de droga que sabe que nunca dejará.

Su padre le contagió el gusto por el baile. “Fue bailarín de Tap, pero estaba en contacto con artistas flamenco, porque él trabajó en el Teatro Calderón en Madrid”.

Lily nació en México, aquí  en Guadalajara comenzó a estudiar flamenco, pero en el verano viajaba a España a visitar a sus abuelos y a seguir su formación en academias, allá en la cuna de este baile.

“Tuve la suerte de tener unos profesores maravillosos. Entré con Mercedes y Albano, que eran una pareja de baile muy famosa, porque ella es hija de la Kika, de la fundadora de las primeras academias que hubo en Madrid”, cuenta Lily.

Al final, no hubo otra opción que quedarse en España, donde había más posibilidades para sumergirse totalmente en esta pasión que le había arrebatado el corazón en sus primeros años.

“Luego me vuelvo a Guadalajara, estaba yo muy jovencita, y decido abrir el estudio, que ya tiene 27 años. Hemos hecho mucho por la cultura española, por el flamenco que a mí me apasiona”.

Y si de pasiones hay que hablar, en el caso de Lily Mayo no basta señalar su profundo amor por el baile, porque también tiene una vocación, la de la enseñanza, pues está convencida de que con esta disciplina se puede cambiar a la gente por fuera y por dentro.

“Yo tengo mucha suerte en esta carrera, porque cuando yo inicié yo me enamoraba también de la forma de ser de mis maestros y también de los artistas flamencos. Desde niña yo jugaba a enseñar, pero jugaba también a ser artistas. Entonces, si yo hubiera dejado cualquiera de las dos cosas, hubiera sentido frustración. Yo me di cuenta desde muy temprana edad que tenía que enseñar y bailar; por eso siempre digo que soy bailaora, maestra y coreógrafa, porque tengo el sentido de la creación muy desarrollado”, relata entusiasta.

La pasión por el flamenco no deja a Lily ni un segundo, le ha dado todo en la vida, “volvería a nacer y volvería a hacer flamenco, porque no solamente te forma en la condición física, en la disciplina; esto traspasa todo y te llega a conquistar de tal manera que sin esto no puedes vivir. Te toca el sentimiento”.
Acción filantrópica
 

“No estoy haciendo nada”, insiste Lily Mayo; pero la verdad es que está trabajando arduamente en la presentación del espectáculo Sincopao, con el cual se apoyará a la Fundación Santa Marta A.C., que atiende a niños y jóvenes con discapacidad.

Aunque todavía falta 10 días para la presentación del trabajo escénico, el 22 de junio próximo, ya se han vendido todas las localidades del Teatro Degollado, y con ello Lily esboza una sonrisa. “Me siento feliz”.

Tapatío

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