Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Lunes, 19 de Noviembre 2018

Suplementos

Suplementos | Por: Karla Bañuelos Sáenz

El emigrante libanés vigila Guadalajara

Texto invitado

Por: EL INFORMADOR

Se develó en el Parque San Jorge, en la colonia Vallarta Poniente, una escultura que rinde homenaje a los emigrantes libaneses que se asentaron en el estado de Jalisco
Wadih Dau emigreó de Bdadoun, en el Líbano, a México en 1923. Jorge Dipp Murad lo hizo de Knat en 1910. Julián Melhem Rage Abujalil arribó a México desde Mashgara en 1906. Pedro Sarquis Merrewe llegó de Zgharta a este país en 1924. Uno, dos, tres… cincuenta nombres como estos, con orígenes y fechas, se repiten en pequeñas placas que guardan historias de identidad, de lucha y nuevos comienzos. Nombres ligados todos, como las ramas el cedro que tienen enfrente, por su origen libanés, por ser emigrantes en una nueva tierra, México, la que les dio oportunidades de un mejor porvenir para ellos, su familia y su gente. 

Y en honor a todos esos hombres y mujeres que llegaron desde los montes del país heredero de Fenicia, la comunidad libanesa en Guadalajara —en colaboración con la embajada de Líbano en México y del Centro Libanés en Guadalajara―, les rindió tributo con la develación en el Parque San Jorge, ubicado en la colonia Vallarta Poniente, de la escultura del Emigrante Libanés —de la autoría del artista de ascendencia libanesa Ramis Barquet―, misma que también se encuentra en otras latitudes como la ciudad de México, Chihuahua, Veracruz, Mérida, Australia, Líbano y que persisten para recordar y honrar a los emigrantes libaneses.

“Me da mucho gusto estar el día de hoy con todos ustedes para compartir estos momentos de celebración y convivencia en la develación de esta estatua del Gigante Libanés, en la víspera del 66 aniversario de la Independencia del Líbano. Desde hoy nuestra comunidad, mexicano- libanesa, en Guadalajara tiene un símbolo que representa a los primeros libaneses, quienes llegaron a este gran país sin nada más que se su determinación, ambición a su trabajo y un compromiso claro con la nueva sociedad que los recibió.

Este monumento representa a miles de jóvenes quienes a finales del siglo XIX y principios del siglo XX dejaron sus aldeas en el monte Líbano, sus familias, amigos, hermanos y queridos conyugues en la búsqueda de un futuro más cómodo para sus hijos y nietos, en lugares lejanos, más allá del horizonte del Mediterráneo”, expresó durante al emotiva ceremonia de develación de la escultura Nouhad Mahmoud, embajador de Líbano en México, acto al que también asistieron el obispo maronita George Saad Abi Younes, la Cónsul de Líbano en México, Aline Younes; el Cónsul de Líbano en Guadalajara, Antoine Gresati Hakim; el ex acalde tapatío, Alfonso Petersen Farah; el presidente del Consejo México-Libanés de Guadalajara, Enrique Dau Flores y la señora Lorenza Dipp de Torres, entre otras personalidades.

“Hace algunos años en Centro Libanés Ciudad de México quisimos honrar a los emigrantes libaneses y surge la iniciativa de hacer un monumento que los recordara tal y como salieron en un principio. La obra se encomendó al artista de origen libanés Ramis  Barquet  y se colocó por primera vez en los jardines del Centro Libanés Ciudad de México”, detalló el embajador sobre el origen de la enorme escultura de bronce que rinde honores a los emigrantes que se establecieron en Jalisco, y cerró su intervención agregando que se continuará impulsando la colocación de estatuas a lo largo y ancho de la República Mexicana.

“Nada engrandece más a un hombre que sentir orgullo por su origen. Líbano es uno de los territorios más pequeños, pero al mismo tiempo una de las naciones más grandes del mundo. A lo largo de sus más de cinco mil años de historia han sobrevivido a tragedias, invasiones, desolación, guerras, lo cual explica en cierta forma la emigración. Pero también explica el carácter y el temple de los libaneses que han sabido afrontar y remontar la adversidad y que han logrado que a donde lleguen se les reconozca como hombres y mujeres de bien, de trabajo, de familia, de altos valores morales y de un profundo respeto a la familia y al país que llegaron a radicar”, expresó Elías Sahd, consejero del Centro México Libanés de Guadalajara —quien fue el orador de la ceremonia—, antes de dar la palabra a uno de los homenajeados de la tarde e importante representante de la comunidad libanesa jalisciense, Enrique Dau Flores.

“Somos mexicanos, nunca hemos tenido la más pequeña duda de ello, sin embargo, al igual que la mayoría de los hijos de esta tierra tenemos también orígenes remotos, de los que estamos muy orgullosos, orígenes que han contribuido sobremanera a normar nuestra búsqueda del futuro. Somos pues, mexicanos de ascendencia libanesa, de ello estamos conscientes y satisfechos a plenitud, ya que conjugamos dos culturas milenarias que le han tributado grandes beneficios a la humanidad”, compartió Dau Flores, quien preside el Consejo México-Libanés de Guadalajara, quien aprovechó su intervención para agradecer al Centro Libanés por compartir la escultura  con Jalisco y promover su instalación en todo el mundo.

“Nuestra comunidad expresa, con esta impronta, su legítimo orgullo por sus ancestros, pero al mismo tiempo su profundo agradecimiento a Jalisco entero, por la generosa acogida a los padres y abuelos de todos nosotros y permitirnos estar ahora plenamente integrados en la lucha en pos de un futuro mejor para los hijos y nietos de los jaliscienses en este siglo XXI […] Los hijos de mi Líbano son aquellos que dominan su ambiente donde quiera que se hallen y conquistan todos los corazones allí donde se encuentran: ellos nacen en caseríos y mueren en los templos de la ciencia”, concluyó Dau Flores su participación.  La celebración continuó con una misa celebrada bajo el rito maronita y una comida en la que el gobierno de libanés entregó reconocimientos a destacados ciudadanos que han puesto en alto el nombre del Líbano.  
 

Temas

Lee También

Comentarios