Suplementos | Entrevista con Peter Kuper El arte de dibujar sobre las ruinas El ilustrador y escritor regresa a Oaxaca para tomarla como punto de partida para desarrollar una historia de color y demostrar que en México hay más por ver Por: EL INFORMADOR 20 de diciembre de 2015 - 01:04 hs Peter Kuper. ESPECIAL / Holly Kuper GUADALAJARA, JALISCO (20/DIC/2015).- Ilustrador y escritor, Peter Kuper publicó este año la novela gráfica “Ruinas”, su sexto libro en el catálogo de Sexto Piso. Fruto de su experiencia habitando en Oaxaca en una época marcada por las manifestaciones contra el gobernador, Kuper fue testigo de un ambiente de cambio, pero también captó la naturaleza y la historia entre Samantha y George, protagonistas de la trama. Además de compartir la historia ilustrada, Kuper tuvo un objetivo extra con este libro: “Espero que también despierte a las personas sobre lo que pasa con el cambio climático, y hagamos algo como especie para hacer cambios y que podamos sobrevivir, como las mariposas monarca”. Sobre “Ruinas”, su proceso creativo y el interés por México Kuper charló con EL INFORMADOR al término de la pasada FIL, una plática a caballo entre el inglés y español: —Este es tu segundo libro sobre México. —Es mi manera de conectarme. Quiero que mis libros sean una forma de agregarme, para regresar a Oaxaca, y a México en general. Es mi oportunidad de demostrar mi experiencia en el país, especialmente para personas en Estados Unidos: que entiendan que la información, noticias y lo que dice Donald Trump, no son siempre ciertas. La realidad es más complicada, más colorida. Es imposible para mí entender el impacto de México en mi arte. Está en todas las partes de mi arte, hay reflexiones —en especial en este libro— de la influencia del arte, cultura y colores de México. —Desde la mitología. —Sí, mitología, pero todo: insectos, mezcal… —Al comienzo de “Ruinas” vemos la escena onírica de un parto en el que la protagonista da luz a un libro, ¿cómo lo relacionas con el proceso de hacer un libro? —Es más o menos parecido al proceso que tuve al escribir este libro, fue difícil. Empecé en 2007, me tomó cinco años pensarlo. Tenía miedo de que fuera mucho trabajo, muy complicado: pero eventualmente fui sacándolo en mi cabeza. Me di cuenta que tenía que hacerlo y me tomó tres años completarlo. —El personaje femenino escribe, y el personaje masculino dibuja, ambos como tú, ¿qué tanto hay de ti en tus personajes? —Un poco, tal vez en algunos más. Me interesan mucho los insectos, quizá hubiera sido entomólogo si no me hubiera dedicado a los cómics. Esta fue mi oportunidad de juntar ambas pasiones. Y cuando viví en México mi hija y yo vimos las mariposas monarcas, junté todo en este libro. —Aunque los dos protagonistas están casi todo el libro en México, cada capítulo muestra parte del viaje de las mariposas monarca. —Es una metáfora. Representan la migración, la vida, la lucha que enfrentan al pasar por Canadá, Estados Unidos y México. Representan lo que sucede en el mundo en el medio ambiente. —También honras la memoria del fotoperiodista Brad Will (muerto por disparos de bala en Oaxaca en octubre de 2006, durante las manifestaciones contra Ulises Ruiz Ortiz, entonces gobernador). —Me horrorizó, por supuesto, por toda la situación. Lo que sucedía con el gobierno, la policía, los porros, y cómo Oaxaca cambió en ese tiempo. No sabía que tenía amigos en común con Brad. Incluso colaboró en “Tercera Mundial Ilustrada”, la revista que cofundé en los setenta. Había una conexión. Luego supe que llevábamos caminos cruzados, quizá hasta nos topamos en el Zócalo de Oaxaca. De hecho iba a encontrarme allí con un amigo en común el día en que murió, para visitar las barricadas. Pero la policía atacó antes y no pudimos encontrarnos. Si hubiera ido más temprano quizá hubiera estado ahí también. La razón por la que “Ruinas” es ficción es porque quise colocar a mi personaje en medio de todo, no un poco afuera. Fue mi oportunidad de tomar la información y mi experiencia y juntarlo para colocar la narración en el centro de los eventos. —En la novela gráfica, George dibuja en el lugar mismo de las manifestaciones, ¿cómo lo hiciste tú para este libro? —Dibujé en el lugar, sí. También dibujé a partir de fotos que tomé, y fotos de otros. Fue una combinación de fuentes. Ya que tenía toda la historia en lápiz regresé y tomé más fotos para las ideas de la historia. Dibujé todo en un librito e iba caminando y buscando las escenografías. Regresé unas dos o tres veces para tener más referencias. —¿Qué tan diferente fue el proceso en comparación de otros libros? —Fue similar en el proceso de desarrollar la historia: pero como tuve las experiencias y regresé a los lugares para tener la referencia, fue diferente cómo exploré las locaciones. En otros libros me he basado en la memoria. En éste comencé con una sinopsis y algunos dibujos básicos: un cuadro que representa dos páginas y qué pasa, luego hago otra versión, en la que dibujo en otro tamaño qué pasa. Así tengo la idea de qué sucede con los personajes. Luego lo dibujo de nuevo con otro tamaño, ya con los globos para los diálogos. Al final hago las letras, ya cuando está agrandado, para que queden perfectas… Queda material un 25% más grande que el libro. Es ahí cuando copio a papel para acuarelas, con tinta. Quizá son cinco pasos para tener una página lista. El sexto paso son los globos de diálogo ya con la computadora. Al principio está todo a mano, pero aquí hay una tipografía para cada personaje. Hay colores por computadora, como al principio antes del aeropuerto: cuando llegan a México cambia de lo casi monocromático a ya tener todos los colores. —Es la opinión común de los extranjeros señalar que en México todo es muy colorido. —Es una experiencia como de vivir en blanco y negro y de repente cambiar a colores. Es como en “El Mago de Oz”: sales del aeropuerto y está todo muy colorido. —Uno de los conflictos del libro es el de la pareja: ella quiere tener un bebé, pero él no: “¿Por qué traer otro ser humano a este mundo?”, se pregunta. ¿Alguna vez te preguntaste por qué traer otro libro a este mundo? —Absolutamente. De hecho, cuando trabajaba en este libro todos los días me lo preguntaba. Tuve una lucha interesante, me preguntaba: ¿el mundo necesita otro libro? ¿Por qué hago esta historia, estos personajes con estos problemas? Para mí, como autor, fue una nueva experiencia sentir cómo los personajes se comunicaban conmigo, guiándome a través de la trama y todo lo que pasaría. Tenía diferentes finales para el libro, había uno más feliz. Pero decidí dejar ese final, medio triste, medio feliz, que parece más natural. Así fue la lucha: ponía un par de líneas y sentía que una estaba mal. Me enfrenté a mis propias habilidades: con qué partes tenía problemas, qué partes podía hacer mejor. Creo que es común en muchos creadores. Al final incluso regresé y agregué más páginas. Si hubiera continuado trabajando a lo mejor le agrego cien páginas más, pero eso los deadlines son buenos. —Al final no sólo son las ruinas de una civilización, pero también de una relación. —Es como el Fénix levantándose: creo que en nuestras vidas conseguimos lo que queremos, pero no en la forma en que esperamos. Hay variaciones, algo pasa que cambia el camino y debemos buscar nuevas direcciones. Hay mucho de eso en la historia, también la forma en que representa viejas civilizaciones que ya no están, pero también las civilizaciones que surgieron de ellas. Es la lucha de sobrevivir: la mariposa es una metáfora y una realidad de lo difícil que es sobrevivir, pero al mismo tiempo visitas Michoacán y hay once millones de mariposas, es un milagro. Da una sensación increíble de que vivimos en el jardín del edén, pero también da ansiedad al ver qué tan rápido puede cambiar todo. —Hay una única página desplegable que muestra cuando llegan a ver las mariposas. —Quería demostrar la sensación que tuve ahí, pero también captar lo que se ve ahí, pero no cabía en una página. Pudieran ser cuatro más. —¿Cuál será tu siguiente proyecto? —“Sticks and Stones”. Será una alegoría sobre lo que pasa con el levantamiento de los imperios, qué pasa cuando la gente le da poder a gente que lo utiliza mal. El resultado es el daño al medio ambiente. Será una novela muda, porque esta tuvo muchas palabras, así que quiero volver a algo sin nada de diálogo. Será con esténcil y spray. Probablemente sea el libro de 2016. Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones