Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | por: sergio zepeda

El Canelo

Colaboración especial

Por: EL INFORMADOR

Hace unos días, telefónicamente fui invitado, por conducto de una amable secretaria,  para  asistir como ex director de la entrañable Escuela de Artes Plásticas a la celebración del 55 aniversario de fundación. A pesar de que cada día suelo ocurrir menos a celebraciones sociales, asistí con buen animo ya que el respetable edificio, desde al ingresar, me regala gratísimos recuerdos.

La puntualidad me permitió recordar aquellos años en que alumnos y maestros, soñábamos con ver completo nuestro cercenado patio, convertido en estacionamiento por la oficina de correos, quien además  mantenía en cruel abandono casi la mitad de los espacios del edificio, cuando nosotros carecíamos de aulas y talleres suficientes; pude saludar a viejos compañeros y noté que algunos otros evitaron hacerlo. Charlé gratamente con Humberto Ponce Adame y su gentil esposa, el buen Humberto a quien primero respeté cuando fue mi maestro y director en la antigua Escuela de Arquitectura, y con el tiempo fui estimando hasta llegar a ser entrañable amigo desde hace muchos años; compartimos remembranzas entre las que sobresalen dos acciones que requirieron de muchos años de entrega, pasión y tesón y que con profundo orgullo recuerdo. Una: el haber logrado por instrucciones del Presidente de la República a quien recurrí, que la Oficina de Correos regresara la casi totalidad de los espacios, incluyendo el patio en el cual nos encontrábamos esa noche. Y la otra: el haber planeado, gestionado e instituido un programa de Licenciatura de Nivelación para docentes, en el que varios de nuestros mejores maestros en las disciplinas de Artes Plásticas y Música, lograron obtener un grado académico del que carecían y que les permitió cumplir con los requerimientos estatutarios de la docencia en licenciatura, además de lo que en su currículum y emolumentos representa.

Entre los discursos del programa, se presentó la proyección de un “apretado resumen” sobre la historia de la “enseñanza de las artes en la Universidad de Guadalajara”, una deshilvanada, desinformada y pobre referencia a épocas y personajes en donde fue notoriamente mayor lo ignorado, mientras que lo referido fue como simple lista de asistencia. Para muestra un comentario que surgió en nuestra mesa: Cualquier historia de aquella Escuela de Artes Plásticas que ignore a “don Galdino” -inolvidable guardián de nuestra escuela- es mostrenca y este es el caso, olímpicamente olvidaron o quieren ignorar a la mayor parte de esa historia que afortunadamente muchos conocemos y en donde mucha gente de bien, por sus hechos y méritos, ocupa un respetable lugar.

Por educación esperé a que concluyera su mensaje el doctor Mario Orozco, amigo ex alumno y actual rector del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño, institución que tuve el honor de dirigir como Rector fundador… procedí a retirarme discretamente, para evitar que la cena me supiera amarga; caminé un poco para olvidar todo aquello antes de regresar a mi casa y un hermoso perro cruzó mi camino dócilmente guiado por su dueño, recordándome gratamente al “Canelo”, aquel añorado y noble animal que enriqueció nuestra convivencia familiar durante muchos años, poseía múltiples cualidades como digno ejemplar de su raza, pero la cualidad que ganó mi gran afecto fue sin duda su cariñosa gratitud.


Entre las remembranzas sobresalen dos acciones que requirieron de muchos años de entrega, pasión y tesón. Una: el haber logrado por instrucciones del Presidente de la República, que la Oficina de Correos regresara la casi totalidad de los espacios. Y la otra: el haber planeado, gestionado e instituido un programa de Licenciatura de Nivelación para docentes.

Tapatío

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