Viernes, 10 de Octubre 2025
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¿Dónde es la fiesta?

por: carlos gonzález martínez

Por: EL INFORMADOR

La “pre-copa”, el antro de moda,
el after y los tacos: cuatro tiempos
 de una noche perfecta


Son las cuatro de la tarde y el celular de Lucía no ha dejado de sonar. “¿Dónde se va a armar la fiesta?” es la pregunta constante. Es fin de semana y aunque faltan horas para que el Sol se oculte, ya comienza el ritmo de la noche. “Siempre he sido la vocero de todos mis amigos”, comenta, “les comunico a dónde iremos y a qué hora (...) La mayoría de las veces así funciona: primero nos vamos a ‘pre-copear’ a algún lugar tranquilito, después la seguimos en un antro, luego los más intensos se van a un after y terminan hasta las 11 ó 12 de la mañana del día siguiente. Yo como no aguanto, me voy a comer tacos o ‘dogos’ con los otros para ‘bajarme’ los tragos”. Esta noche no parece ser la excepción del ritual. “Lucy” y sus amigos están por regresar a la Univa y el brindis por el último fin de semana de vacaciones promete intensidad. La cita es en Chapala a las 7:00 de la noche.

Calentar motores es sinónimo de “pre-copear”. Es el punto donde se charla y se define el ambiente que reinará después. Es la primera parte del protocolo informal del tapatío universitario y fiestero. A decir de Rubén, estudiante de Unitec, la precopa sabe mejor justo al terminar la semana de clases. “En ocasiones la pre-copa comineza los viernes al salir de la escuela, ahí nos organizamos para ver a dónde iremos más tarde, decidimos a dónde ir”.  Terrazas como El Tesorito, ubicado a 200 metros del ITESO sobre Periférico Sur, invitan a beber una o dos cervezas con los amigos mientras se escucha banda o música pop en la rockola. “Ese lugar tiene piso de grava y mesas de ‘la Corona’ (ríe), pero está chido, tiene tanta demanda que van chavos y niñas de todas las universidades, saben que ahí se pone bien (...) Es ideal incluso en esas horas muertas que se tienen entre clase y clase, dicen que hay hasta ‘profes’ que acompañan a los alumnos en esos ‘breaks’”.

Usualmente bares y pubs son los escenarios de la “pre-copa”, un concepto tomado del glosario futbolero y que nació justamente de las reuniones de fanáticos justo antes de ver o asistir a juegos clásicos de soccer tipo Chivas-Atlas. Incluso, los pubs son la opción ideal para quienes no les gusta el reventón o el ambiente de luces y música a todo volumen de la discoteca, como a Julián, de 26 años. “En un pub puedes platicar sin aturdirte, puedes ver a una chica guapa de una mesa a otra con claridad y terminas la fiesta temprano”. La cadena Red Pub, una de las más populares en Guadalajara convoca a cientos de jóvenes y no tan jóvenes a beber cervezas de diferentes lugares del mundo. La atmósfera totalmente londinense y su catálogo de bebidas son su gran atractivo y, efectivamente, cierra a la 1:00 de la mañana, hora en la que los antros más convocados como Chess, Bossé y Maoma apenas comienzan sus actividades.

Comenzar la fiesta al aire libre también es opción. Chapala y Ajijic se han convertido en el último año en un destino ideal.  Lucy reconoce ser novata en tal lugar: “Otros amigos me han dicho que se pone muy bien, te vas tipo 6:00 o 7:00 de la tarde, hay quienes específicamente a comer y luego estacionan el coche cerca del lago para escuchar música, platicar y ‘chelear’. Van chavos de todo tipo así que es como una gran fiesta.  Esto es muy nuevo. Ya como a las 10:00 u 11:00 de la noche se regresan a la ciudad a bailar (...) por eso se nos ocurrió ir allá, a ver qué”. La realización de un malecón en el lago y la proliferación de bares alrededor han motivado la incipiente tradición nocturna. Los menos osados se quedan en la ciudad: los roqueros acuden a sitios como el Hard Rock Café o Bar Calavera; los chicos “musi-electrónicos” al Bar Américas, La Santa o Shaga, y los más alternativos al Rusty Trombone o F-Bolko, entre otros.

Si se comparara una noche de fiesta con una cena de tres tiempos, el antro sería el plato fuerte: música a todo volumen, juegos de luces, chicos y chicas perfumados y vestidos con sus mejores prendas, intercambiando miradas “de ligue”, ensimismados con el ritmo y esquivando meseros que van de aquí para allá con bebidas de moda. “Mi favorito es el Chess, siempre está a reventar desde los miércoles (...) me encanta bailar y ver niñas guapas, te diviertes mucho”, relata Rubén, un discurso antagónico al de Julián, quien los califica de innecesarios y elitistas: “No todos los jóvenes somos antreros, somos muchos quienes preferimos los lugares tranquilos y cero pretenciosos (...) Creo que nadie tiene la necesidad de ser calificado por un sujeto ‘x’ en la entrada (de la discoteca), quien decide quién entra o no, basándose en lo bonito y rico de tu apariencia”.

Lucy le da algo de razón: “Una vez no dejaron entrar a unas primas que vinieron de Tabasco argumentando ‘que no cumplían con el perfil’, según el ‘chavo’ de la puerta, ‘puras Barbies ingresan al lugar’ (ríe con sarcasmo). Son como tontos pero se ponen difíciles al principio, ya adentro te diviertes si te gusta bailar”. Lo cierto es que las discotecas de moda que se manejan como clubs (frecuentados regularmente por la mismas personas cada fin de semana) se destacan por guardarse el derecho de admisión sin afectar en la mayoría de las ocasiones su flujo de ingreso. Sin embargo, discotecas-bar como El Dubai, Wall Street y Angels se destacan por ser de los más accesibles en cuanto al filtro de ingreso, por ejemplo, gente en tenis o shorts. “A veces la fiesta te agarra en fachas y lo bueno es que hay para todos”, argumenta Julián.
En una ciudad con poco más 800 de mil jóvenes de entre 12 a 29 años, según datos del INEGI en 2005, y con un predominante gusto por la música banda (según la Encuesta Nacional de Juventud), lugares de baile como El Chapus y la Oveja Negra bar son los más concurridos. Una banda, tambora, botas, sombrero y jeans son perfectos para la ocasión. Los ritmos y la convivencia no se tornan del todo diferentes si se comparan con otros, según cuenta Belén, de 27 años: “A estos lugares vienen de todo: fresas, no tan fresas, universitarios, jóvenes ya casados, soltera(o)s en busca de novio(a)... Creo que este ambiente es el más democrático y mexicano que hay por su diversidad”. El Canelo, El Tamborazo de Don Juan, El gran mexicano, La coincidencia y El coyote sinaloenese son sitios que igual inspiran la pre-copa como la fiesta entera, siempre al ritmo de tambora o banda.

Cuando el ritmo agota la mayoría de los cuerpos, desde las 6:00 de la mañana emergen nuevas opciones de diversión, fiestas que se extienden hasta medio día (after parties) que reúnen a los amantes del baile y el trance. Sitios como el Angels se destacan por reabrir  a las 7:00 de la mañana del domingo y cerrar hasta la 1:00 de la tarde. “La mayoría nos vamos a casa, los que les entra el hambre van y comen un hot-dog cerca de al Minerva o en Pedro Moreno cerca de la UdeG”, coincide Belén . Puestos de tacos y hamburguesas ubicadas en Chapultepec y calle Vidrio ven desfilar a personajes urbanos y nocturnos con necesidad de cargar pilas. La fiesta termina antes de que el Sol aparezca pero con la certeza de que volverá a ocultarse la próxima semana, cuando de nuevo suene el celular de Lucía, y de muchos otros más en la ciudad, haciendo la pregunta obligada: ¿A dónde?.

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