Suplementos | Una noche de recuerdo en blanco y negro, como sucedía hace más de cuatro décadas Cuando recordar es volver a bailar Una noche de recuerdo en blanco y negro, como sucedía hace más de cuatro décadas en la ciudad de las rosas Por: EL INFORMADOR 4 de octubre de 2015 - 00:47 hs La estación de radio La Consentida pretende continuar con esta añeja tradición. EFE / GUADALAJARA, JALISCO (04/OCT/2015).- El Palacio de Castilla fue la sede del Baile de Blanco y Negro, con la organización de La Consentida, radiodifusora de 820 de amplitud modulada. El pasado es un país extranjero, reza la frase nostálgica de L. P. Hartley. Pero por fortuna hay muchos pasaportes que nos permiten viajar a otras épocas: la música, los viejos amigos y la buena convivencia. Qué mejor manera de reagrupar todos estos elementos en un solo lugar que con un baile recuperado luego de más de 40 años de ausencia. Cruzar las puertas del Palacio de Castilla se convirtió en una nueva forma de recobrar y recordar el pasado, de revivir otra época. Al pasar por el lobby del lugar se apreciaban ya las más de 30 mesas dispuestas, que culminaban en el espacio de la pista y posteriormente el escenario al frente. La gala, formalidad, el porte y la elegancia desbordada para la ocasión fueron las características principales de los asistentes. Los inconfundibles compases del danzón y chachachá marcaron el ritmo del baile, ya con la pista llena. Las mesas vacías, al igual que los platos. Vasos y botellas a medio camino, entre el brindis y la sed. Aunque hubo jóvenes presentes, predominaron adultos que conocieron de primera mano la referencia de los bailes de blanco y negro. Este formato de velada tiene sus orígenes en México desde los últimos años del Porfiriato, pero se mantuvo durante los decenios siguientes, con éxito y popularidad hasta comienzos de los años setenta. La rigurosa etiqueta formal exigía que los hombres asistieran de traje negro o smoking, en ocasiones con el calzado de charol combinando el blanco también. Con un poco de mayor libertad para la vestimenta, las mujeres también hacían gala de sus mejores vestidos de noche, fueran negros, blancos o con ambos colores combinados. José Luis Pérez González, locutor e impulsor de esta nueva edición del Baile Blanco y Negro, charló con nosotros para recordarnos un poco cómo eran antaño este tipo de bailes: “Era un concepto de baile que se hacía en el Círculo Francés, que ahora ya fue derrumbado. O también en el Casino de los Leones, incluso en el Casino del Agua Azul. Se hacía dos veces al año: uno en septiembre y otro antes de salir de vacaciones de Semana Santa”. El tipo de baile era un lugar de encuentro social para buena parte de la sociedad. De ello, José Luis recuerda: “En los periódicos se decía que al baile iba ‘la Guadalajara de las grandes ocasiones’. La gente iba a lucir”. El hecho de que el baile tenga lugar en septiembre da pie para que además de la orquesta, el baile fuera musicalizado por un mariachi. Para este 2015 se trató del Mariachi Regional. Pérez González apuntó que en los bailes realizados hace decenios los asistentes varones llegaban ataviados como charros, siempre de negro y combinando con el mariachi. La particularidad de la música de la orquesta en estos bailes es que se toca a dos tiempos: es decir, abre la noche con los ritmos prestos para bailar, pero hace una pausa. Durante este intermedio la gente come, platica y se prepara para la segunda tanda con las fuerzas recobradas. Es entonces cuando entra el mariachi para brindar un momento de quietud y emoción luego de la primera parte. Con el ensamble tradicional mexicano parte del público alzó la voz para cantar a todo pulmón y ser aplaudidos por los demás presentes. La tradición tapatía de las rosas se hizo presente con el regreso de la orquesta, pues otorgaron una rosa blanca a cada mujer para la segunda parte del baile. En esta ocasión, entre canción y canción se homenajeó a Teresa Morales, locutora y directora de radio con 57 años de experiencia en el medio. Una pausa más dejó espacio para que desde el escenario surgiera la pregunta de la empatía: “¿Quién se acuerda de estos bailes de hace años?”, se oyó, y tras el cuestionamiento más de alguno levantó la mano. “¿Les gustaría que los hiciéramos cada cuatro meses?”, fue una duda que sobrepasó las expectativas: “¡Cada mes!”, gritaron desde un lado. “¡Cada semana!”, dijo alguien más. Para su beneplácito, Marco Antonio Murillo Martínez (director de programación musical en La Consentida) nos adelantó que habrá más bailes como éste, además de otros formatos: se planea para marzo del próximo año un concierto en homenaje a los tres tenores mexicanos (Humberto Cravioto, Alberto Ángel el Cuervo y Valente Pastor). Como sede de este concierto tendrían al Teatro Degollado. El danzón, chachachá y otros géneros musicalizaron la noche del recuerdo, con la esperanza de unos y la promesa de otros de que se repetirá tarde o temprano. Además de la radio, fue evidente que la promoción sucedió de boca en boca, pues se notaron grupos de asistentes organizados, que llegaron para vivir la convivencia. La pérdida y el rescate Para José Luis Pérez González, uno de los factores que provocaron la desaparición de estos bailes fue que las orquestas eran muy caras. En este 2015, la Orquesta Internacional Germán Ornelas brindó su apoyo para realizar el baile. En opinión de los organizadores, revitalizar esta tradición tiene un doble sentido: rescatar costumbres en desuso, y “que los que lo vivieron se acuerden y los que no habían nacido lo conozcan... La gente está muy contenta, que es lo se buscaba a fin de cuentas”, celebró José Luis. Los comentarios de la gente iban precisamente en ese tenor: “Es como volver a vivir”, “¿Cuándo es el siguiente?”. Las gestiones para este baile comenzaron desde enero: “Hubo momentos en los que se nos venía abajo, cuesta”, añadió el locutor y aclaró que no se trata de ganar dinero con los bailes: la entrada no se cobró y el menú completo era de 100 pesos por persona. Pérez González agradeció el apoyo de orquesta y del lugar, en especial a Antonio Lepe Méndez, también impulsor del baile: “O se hacía aquí o no se hacía”. Otra razón que rememora más el peso de este renacimiento en su nueva sede es que el chef del casino francés ahora trabaja en el Palacio de Castilla. El sitio ha sido sede de bailes temáticos, como de Hollywood, escenografías incluidas. Un origen de este baile fue las charlas que Marco Murillo sostuvo con los locutores de la estación, para escuchar la lluvia de ideas sobre lo que se podía hacer en la planeación del año. Durante la organización se percataron de que también las orquestas habían dejado de tocar en este formato, pues ya no los contrataban. La Orquesta Internacional Germán Ornelas es de 12 miembros. El ensamble clásico para interpretar esta música incluye una sección de metales y piano, con la base del bajo, batería y percusiones, sumados al director que marca el compás. Los integrantes de la orquesta son miembros del Sindicado de Músicos que tiene su sede en el Centro de Guadalajara. También ellos reavivaron su espíritu al retomar la tradición. No sólo en el baile renovado La Consentida muestra su rescate de las tradiciones: en su programación incluyen las radionovelas, un género que aunque gozó su mayor popularidad en otras épocas sigue en activo con dignos representantes y un público que demanda el contenido. Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones