Sábado, 18 de Octubre 2025
Suplementos | 20 de junio 2010

¿Cuál es tu Dios?

Cuando se ve que de plano no hemos comprendido nada, Dios mismo se compadece de la humanidad y envía a su Hijo amado

Por: EL INFORMADOR

     La semana anterior hablábamos de que a veces ponemos en el centro de nuestro corazón un Dios que no es precisamente el DIOS que se nos ha revelado en la historia, y del cual nuestro Señor Jesucristo vino a enseñarnos la verdadera realidad de quien y cómo es Dios.

     Porque los seres humanos desde siempre, han intuido y reconocido que hay un ser superior, que existe desde siempre y que está por encima de todos los seres creados, pero no siempre han sabido entender y comprender a ese Dios. y a veces crean una imagen deformada y la ponen en el lugar dedicado al ser supremo que merece fe, amor y adoración…

     Por eso cuando se ve que de plano no hemos comprendido nada, Dios mismo se compadece de la humanidad y envía a su Hijo amado, para que Él nos explique con exactitud la realidad divina y cuál es la mejor forma de acercarnos a Dios.

     Pasan los tiempos, cambian  los esquemas mentales, se perfila un progreso mucho muy elevado, pero los seres humanos seguimos siendo inexplicablemente despistados y vamos buscando respuestas donde difícilmente podremos encontrarlas.

     El único Dios en el cual vale la pena creer y confiar es el Dios de Jesús, que nos da vida, nos ama, nos salva nos libera.

     Si no encontramos estas características en el Dios que llevamos en nuestro corazón, no es un Dios verdadero, porque no es el Dios de Jesús.

     También Jesús nos enseña con toda certeza que Dios es PADRE, pero un buen padre, no de los que frecuentemente conocemos en este mundo… que también los hay desobligados, golpeadores, autoritarios y con otras características, que ni siquiera se merecen el  nombre de padres.

     La imagen de Dios como Padre, es el modelo para todos los padres de la tierra, y sus características son las que invitan a que todos los humanos lleguen a imitar.

     Dios es un Padre bueno, un verdadero Padre.

     Jesús nos revela un Dios que da la Vida, la cuida, la protege, la alimenta y la alienta. Y eso mismo quiere que hagan en su nombre los padres humanos.

El Dios de Jesús también es Paz. Una paz tranquila y activa, o bien, una tranquilidad dinámica que levante e impulse a trabajar mejor y a ser más.

Es Dios de Justicia; es decir, quiere enseñar a cada persona lo más elemental de la justicia, el primer grado, para desde allí ir subiendo hasta lo que bien podríamos llamar la injusticia de Dios, que nos da incluso lo que no merecemos, que nos ama, a pesar de que somos indignos de su amor, y que “hace salir su sol y caer su lluvia sobre buenos y malos, pecadores y santos.”

     Es Dios de Gracia, de luminosidad y de alegría, para todos aquellos que quieren seguirle e imitar su ejemplo repartiendo gratuitamente aquello que reciben de ese mismo Dios sin merecerlo, que saben dar luz e iluminar la vida de los demás.

     Dios de Libertad, de esa libertad, que Él vive plenamente y que nosotros ni siquiera alcanzamos a comprender… libertad que se mueve a niveles muy diferentes en los cuales a veces la buscamos y donde difícilmente podremos  encontrarla. Porque la libertad que Dios ofrece no está a nivel de antojos, o de hacer cuanto nos vive en gana, y menos aún de absurdos libertinajes.  

     Pero sobre todo y por encima y envolviéndolo todo, Jesús nos revela un DIOS-AMOR que no escatima sus muestras de afecto, que envuelve a cada ser humano en un ámbito de ternura infinita e inexplicable que es precisamente lo que nos permite vivir.

     Por eso decía el Salmista: “Señor Dios tú amas la vida, ¿cómo podría durar si tú no la amaras?”.

     Desde estas breves ideas podemos analizar si la imagen del Dios que llevamos en el corazón es auténtica, verdadera, o si tenemos que revisar y remover el ídolo al cual le hemos dado el lugar que debe ocupar Dios en nuestra vida.

     Así también cada uno puede revisar como Padre  --o como madre-- qué tanto reflejamos a Dios.
 

María Belén Sánchez fsp

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