Suplementos | Fogatas en el asfalto Ciudad: Navidad, villancicos y polución por: carlos gonzález martínez Por: EL INFORMADOR 19 de diciembre de 2008 - 21:29 hs Ocurrió el año pasado y el hecho casi termina en tragedia. Fue en diciembre, justo el día de Noche Buena, cuando Ramón y sus amigos de la preparatoria se disponían a “prender” la velada llevada a cabo en una calle de Tetlán. A decir de él, el clima era muy frío y como cada año para combatirlo armaron una fogata en medio de la calle. Un viejo mueble de madera nutrió el fuego por tres horas, recuerda Hilario. Dice también que no hubo ninguna autoridad que llegara a pedirles sofocar el fuego. “Esto se hace en el barrio desde que estoy chiquito”, afirma el amigo de Ramón. “La cuadra” estaba cerrada por dos coches ubicados en cada esquina delimitando el lugar de la fiesta. Dentro festejaban sólo amigos, vecinos y familias, quienes disfrutaban de un pozole y música banda a todo volumen. Cuando la fogata perecía (como a la una de la mañana), alguien discurrió en aventarle galones de leche “y un chorrito” de gasolina. Entonces, la lumbre salió de control. “Ocurrió muy rápido, se prendió un cable y luego no sé cómo llegó a un ‘bocho’ estacionado (…) tuvimos que llamar a los bomberos”. Aunque Hilario y Ramón aseguran que no hubo ningún lesionado, quienes se preocuparon fueron algunos padres de familia. “Había niños chiquitos corriendo por todos lados, con luces de bengala, velitas y ‘palomitas’ en las manos, ahí sí pudieron quemarse”. La historia suena familiar. Según cifras del Nuevo Hospital Civil de Guadalajara, con datos del jefe de la sección Niños Quemados de dicha institución, Ariel Miranda Altamirano, en diciembre, enero y febrero los casos de quemaduras en infantes aumentan un 40%. Y aunque la primera causa es por contacto con líquidos hirvientes como ponche, birria o pozole, le siguen las causadas por fuego directo, ya sea por fogatas o pólvora. A pesar de que en 2007 la Unidad Estatal de Protección Civil de Jalisco no reportó ninguna muerte ocasionada por estas acciones, la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) sí hizo hincapié en el problema de la contaminación del aire. Algo que ya caracteriza a la ciudad en esas fechas. “A ver si lo del año pasado les sirve de escarmiento a estos muchachos”, advierte Josefina, la mamá de Ramón en forma tímida. No quiere hablar al respecto, sólo menciona que ella de chica sufrió asma y que el humo de las fogatas le hace daño; además, que entra a las casas de los vecinos impregnando los muebles y ensuciándolos con ceniza. A esto, Ramón se limita a decir que para la otra lo harán con más cuidado “para que no haya accidentes. Sin la fogata pues no se ve tan chida la cuadra, la mera-mera posada (…). El chiste es, pues, cómo tener nuestra chimenea, ¿no? Estar alrededor, tomar nuestros tequilita y ver el fuego; estar calientitos, porque aquí hasta eso no armamos tanto desm… como en otros lugares. Aquí somos pacíficos y como nos ven tranquilos (los policías), no nos dicen nada de apagar las fogatas”. Sobre la contaminación afirman que no son los únicos, incluso alegan que durante todo el año contaminan más las fábricas o los coches y que prender una fogata a media calle sobre el cemento lo hacen sólo dos veces al año y por motivos “bonitos”. De acuerdo con datos de 2007 proporcionados por el Centro de Información Ambiental de la Semades, las zonas de Miravalle y Loma Dorada fueron las que reportaron los más altos niveles de contaminación del aire, particularmente por PM10: unas partículas pesadas de aire conformadas por humo, tierra y polvo tóxicos de las fábricas y/o la agricultura, las cuales se acuñan en los pasajes estrechos de los pulmones. Históricamente en días decembrinos, especialmente la noche del 24 y amanecer del 25 de diciembre, así como la noche del 31 de diciembre y el amanecer del 1 de enero, se han registrado partículas menores a 10 micras (PM10) que se elevan y que llegan a generar contingencias ambientales. A excepción del año 2004, entre 2001 y 2006, fue el día 25 de diciembre el más contaminado. Martin Cuevas, taxista de la colonia del Fresno labora desde hace más de 20 años en esas fechas: “Yo trabajo esos días porque son buenos (afirma que hay mucho flujo de clientes) y me ha tocado comenzar muy temprano por varias zonas, como la Industrial, Tonalá o Tlaquepaque…, a las seis o siete de la mañana es cuando uno ve la contaminación. Obviamente, la mayoría de la gente pues está dormida o en sus casas terminando la fiesta, pero en serio que uno va en el carro y no se ve nada a cinco metros de distancia (…), todo está lleno de neblina. ¡Qué neblina! Puro humo contaminante como si se hubiera quemado la ciudad”. Es el efecto de la inversión térmica, un fenómeno que actúa como tapadera y que frena los movimientos ascendentes de la atmósfera: el aire frío que es más pesado y denso no puede elevarse en una zona de inversión hasta que el clima sea vuelva más cálido; por ello, el aire frío contaminado se queda en el nivel del suelo durante las primeras horas del día, a veces, hasta la una de la tarde, como ocurrió en 2007 en la zona oriente de la zona metropolitana. Como en los últimos ocho años, la recomendación emitida por Semades es la misma: además de evitar hacer actividades al aire libre, recomienda acudir con el médico si se presentan molestias respiratorias o cardiacas, ya que la contaminación -en este nivel- es causante de efectos adversos, principalmente en niños y adultos mayores de 65 años de edad. La institución exhorta incluso a salir lo menos posible a la calle en las primeras horas de la mañana, en particular en las zonas afectadas, amén de colocar trapos húmedos en las ranuras de las ventanas en caso de tener enfermos de las vías respiratorias, para que atrapen las partículas emanadas, además del consumo cuantioso de líquidos. Pero sobre todo, evitar encender fogatas en la vía pública o dentro de un inmueble. Recomendación que Ramón e Hilario sienten en principio retadora, sin embargo lo piensan, sobre todo el primero, quien finaliza diciendo que “pues igual será una Navidad más fría, pero con más salud entre nosotros para vivir las siguientes con más enjundia”. LINK:Por un mejor aire invernal en la ciudad: http://semades.jalisco.gob.mx/01/nota_informativa.htm Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones