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Viernes, 15 de Noviembre 2019
Suplementos | La búsqueda de una mártir en Tlaquepaque

Ciudad: Historias de santos y milagros

Texto y fotos: carlos gonzález martínez

Por: EL INFORMADOR

El pasado 31 de octubre, a las 11:34 de la mañana, un correo electrónico llamó la atención de la redacción de este periódico. El título del e-mail se limitada a dos palabras: “Santa mártir”. El contenido del mismo era impreciso pero despertaba curiosidad: “En Tlaquepaque, corre el rumor de que una Santa a través de plegarias está cambiando la suerte de los habitantes, no sé cómo le hace, cuál es su envestidura, pero La santa, Santa Mártir, cambia las sonrisas de las personas; si alguien sabe de qué se trata, avisen por favor”. No había más datos sobre el asunto. El emisor del mensaje, Fabián Luévano, jamás contestó en respuesta a su mensaje en el cual se le preguntaba la fuente del mismo, o bien, una pista que pudiera ayudar a encontrar a la milagrosa. ¿Estaba viva? ¿era una imagen o una persona? ¿habitaba en el centro de Tlaquepaque? El municipio con una población de 563 mil 006 habitantes (INEGI, 2005) y con más de 100 colonias resultaba enorme.

El primer paso tras su búsqueda se dio en la cabecera municipal, que por tradición siguen llamando San Pedro. Era el lugar ideal para comenzar a preguntar sobre la mártir. El centro de Tlaquepaque aún funciona con el típico esquema del pueblo mexicano, muy a pesar de su tamaño y densidad poblacional la gente asiste a la plaza todos los domingos, a la plaza de toros cuando hay corrida, va a misa y disfruta de una jericalla o un churro por las tardes dominicales y de lunes a viernes hace sus compras en el mercadito. Es fácil enterarse de lo que le ocurre al otro aunque se le conozca sólo de vista como resultado de esta interacción tan constante y cercana. “No, no he escuchado de una Santa Mártir, a lo mejor el padre sí, el del Templo de Nuestra Señora de la Soledad” afirmó Rosa Angélica Rubio, vecina de la calle Matamoros, cuando era cuestionada al respecto. Su padrino, Rogelio Martínez, de 70 años y quien suele ir a sentarse con su amigo Jesús Domínguez a las butacas de la plaza, tampoco sabía nada sobre algo así.

Con una pequeña bolsa de cacahuates en mano, huaraches puestos y sombrero de paja en la cabeza, Jesús miraba con atención y no tardó en preguntar cómo se había originado el rumor de la Santa Mártir. Luego de explicarle, con un ligero temblor en sus labios producto de la edad, advirtió: “Puede ser que haya sido una broma de los fantasmas que hay aquí ¿verdad, tú, Rogelio? Esos, que se meten en las computadoras”. Contó que hace poco tiempo, una persona de origen canadiense acudió al Centro Cultural el Refugio porque había visto en una página de internet información de que en esas instalaciones se encontraba actualmente un hospital atendido por monjas donde podía recibir una atención especializada. La sorpresa que se llevó al llegar a este inmueble, fue que actualmente ya no funciona como un hospital, sino como centro cultural; pero el extranjero aseguró ver en la página de internet fotografías y a las monjas trabajando.
Raquel, dueña de una tienda de abarrotes, fue más atenta al tema de La santa que las vendedoras de hierbas medicinales del mercado e incluso que los vendedores de imágenes religiosas. Expresó no saber nada de ella, pero sí de un sacerdote que oficiaba misa anteriormente en el Templo de Nuestra Señora de La Soledad y que ahora lo hacía en el templo de Nuestra Señora de Guadalupe, en la colonia Rancho Blanco (a unas 10 calles de San Pedro), que se caracteriza por hablar lento y pausado, casi sin volumen, a causa del cáncer de garganta con el que ha vivido durante 20 años. Adriana González, ama de casa y vecina del lugar, afirma que cuando uno asiste a las misas del “padre Rafa” (Rafael Rodríguez Morales) “uno se siente liberado, en paz (…) la gente dice que hasta se ha elevado oficiando misa”. Platican los vecinos de las calles Río la paz y Río Independencia, donde se encuentra la iglesia, que mucha gente incluso de otros municipios asisten a verlo por su capacidad de curar cualquier mal. “Ha hecho exorcismos y milagros”, afirman algunos, pero otros tantos, como los comerciantes de un mercado aledaño se muestran más escépticos.

Adriana, la misma vecina del lugar, asegura no saber nada de una nueva Santa Mártir, menciona que la milagrosa y más conocida en Tlaquepaque es María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, mejor conocida como la Madre Nati y quien murió el 30 de julio de 1959 en Guadalajara. Canonizada por S.S. Juan Pablo II el 21 de mayo de 2000, en Roma, junto con otros 26 santos mexicanos, sus restos descansan en la capilla del Hospital del Sagrado Corazón, ubicada en la calle Antonio Rosales 204, pero en el municipio de Guadalajara. Adriana afirma que son muchos los devotos en su municipio a esta mártir, sobre todo de los enfermos, pues Nati en vida favoreció la fundación de 16 casas para atender enfermos ancianos y desvalidos. En las calles de Tlaquepaque se cuenta, incluso, que Nati realizó un milagro en vida cuando resucitó a un zapatero de San Pedro cuando éste era niño, y quien por cierto, hace dos años falleció por causas propias de la edad.

Cada paso que se daba para encontrar a la Santa Mártir que el correo electrónico mencionó y ubicó en Tlaquepaque, sacaba del camino rumbo a otras brechas que dirigían a nuevas figuras de fe y milagro. Una señora de baja estatura, tez blanca y “rellenita” conocida como Doña Rogelia, vecina de la colonia La Capacha y cuidadora de gallos de pelea, afirmó que la mártir más milagrosa que ha conocido últimamente y que ha cambiaba las sonrisas de las personas se encontraba en un pequeño local marcado con el número 5288 de la calle Juan de la Barrera, en La Juntas, también de Tlaquepaque. Ella era  conocida como “la flaquita, la niña blanca santita o la chiquita”: era la Santa Muerte. “Esa es la única que sé que últimamente cuida y protege a mucha gente, que ha sido bien milagrosa” aseguró. “A mí me sanó unos gallos enfermos que mi hijo vendió muy bien en la Expo Ganadera pasada”.

En la búsqueda de una imagen de fe en Tlaquepaque se descubrieron varias más, todas ellas latentes y presentes. Aún quedan distintos sitios por indagar. Quizás la Santa Mártir de investidura desconocida y que ofrece favores a cambio de plegarias esté en un rincón escondido del municipio. Regalando felicidad a sus seguidores.



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