Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Dos “fresas” en las Fiestas de Octubre

Ciudad: Crónica de una primera vez

A 10 calles del ingreso principal del Auditorio Benito Juárez

Por: EL INFORMADOR

A 10 calles del ingreso principal del Auditorio Benito Juárez, sitio donde año con año se llevan a cabo las tradicionales Fiestas de Octubre de Guadalajara, hay un grupo de jóvenes que abordan a María. Ella maneja una camioneta Toyota último modelo y es la primera vez, en sus 20 años de edad, que asiste a la feria más tradicional de la ciudad y todo porque su mejor amiga, Tania, le platicó que el año pasado las conoció y le resultaron “divertidísimas”. Luego de darle la bienvenida, los cinco adolescentes amontonados sobre la ventana del conductor le hacen la pregunta ritual que reciben los automovilistas visitantes de la zona: “¿Busca un lugar para estacionarse bien ‘cerquitas’ de la entrada, seño? Yo tengo uno muy bueno y bien cuidadito”. El tráfico desespera y una opción a la carta siempre es un alivio. María acepta y sigue en su auto a un joven de cabello largo y rizado que corre velozmente por siete cuadras. Los tres llegan a una banqueta que bordea un baldío y luego de estacionarse, él expresa a las chicas un “¡ahí bueno!” (que podría traducirse como “Está bien colocada la camioneta”) y se vuelve a ellas para decirles: “Nomás que son 50 pesos del lugar, señito”.

No había opción. Veinte cuadras a la redonda del complejo de la feria, calles y cocheras de casas se encuentran custodiadas por propios y extraños con franela en mano: “Rentamos cochera (...) la verdad es que nos va muy bien en octubre en la colonia, este año la verdad sí ha estado flojo, es que es la (mala) situación  (económica) (...) La verdad es que los precios varían, ira, si viene una familia como eso de las tres de la tarde en fin de semana, les cobro como 50 pesos porque sé que se van a ir como las nueve o diez (de la noche); pero si ya es una pareja o amigos y vienen al palenque, ya a ellos les cobramos 100 o 150”, afirma don Javier, vecino de la Colonia Benito Juárez y con amplia experiencia en estos tratos. En un fin de semana, un cuidador de coches de las Fiestas de Octubre puede ganar hasta mil 500 pesos si logra que le paguen por adelantado, como dice Marcela, ama de casa: “Todos le hacen la lucha, los que más ganan son los que ‘agarran’ las banquetas de los baldíos o terrenos porque le sacan más”.

Frente a las taquillas de la feria se desarrolla otra nueva negociación. “No tenemos cambio (de un billete de 500 pesos), es que se acaban de llevar el cambio (...) No, no, tampoco aceptamos tarjeta..., compra unas papitas para que te den monedas”, le dice la joven de los tickets a María, quien hace su segunda rabieta mientras Tania, mucho más relajada, simplemente ríe. El boleto cuesta 25 pesos para adultos y 11 para niños. Son las seis de la tarde y familias completas comienzan a ingresar al complejo. A decir de los comerciantes instalados dentro del lugar, entre semana la mayoría de la gente llega después de las siete de la noche, sobre todo por el espectáculo en el Foro principal que comienza a las 20:00 horas, además de que a esa hora inicia la fiesta en el Rincón Bohemio y las discotecas del Rincón de las Terrazas, así como el montaje Mundo Marino donde actores interactúan con focas reales en un escenario montado en la explanada de la entrada.

Y en el tumulto se oye un grito. María es sorprendida por un actor vestido meticulosamente de zombie. El trabajo de estos chicos es crear expectativa en torno a una de las atracciones más típicas y concurridas: La mansión del terror. El método causó efecto en Tania y su amiga ya que, luego del espanto y las carcajadas, ambas se dirigen a otras taquillas, pagan cada una 50 pesos y de nuevo hacen fila para entrar al lugar. Diez minutos después, las dos salen “disparadas” del tétrico sitio entre risas y miedo: “Me encantó, yo soy súper miedosa y adentro sólo gritaba como loca, me agarré de un chavo que ni conocía durante todo el camino, ¡qué oso! Pero bueno, estuvo muy padre”, afirma María mientras que Tania, sin avisar, corre hacia otra fila. A unos cuantos pasos la gente aguarda entusiasta para ingresar a La pista de hielo, quizás el atractivo más demandado de la feria este año desde su inauguración en 2007. No es como las que María ha pisado en Aspen, según platica, además no quiere usar unos patines que mucha gente usó antes que ella. Tania la convence, el ingreso es gratis y la experiencia resulta más divertida de lo que prometía.

Luego, el tiempo pasa rápido. Sobre todo en los juegos mecánicos donde la adrenalina provocó confesiones. “Honestamente soy muy fresa y muy seria, pero creo que ya me estoy relajando más, Tania me ayuda en eso porque a ella le vale y yo (en cambio) me fijo en todo..., si está sucio, bonito, seguro, etcétera”. Luego de subir al juego llamado Booster, una versión moderna del “martillo” donde los pasajeros giran en el aire en una silla que se suspende a 40 metros de altura, María necesita con urgencia ir al baño. “Creo que voy a vomitar”. Las papitas fritas que compró para que le cambiaran el billete en la taquilla principal le provocaron un mal efecto pero no suficiente como para no disfrutar de otros juegos como Wild River, The Xtreme y el Musik Express. Entre juego y juego al final las dos chicas gastan alrededor de 500 pesos, cada boleto tiene un costo aproximado de 50.

El celular de María suena. Es Diego quien se encuentra con Armando, Edwin y Andrés, compañeros de sus clases en el Tec de Monterrey. “Tienen que venir a las Fiestas de Octubre, están loquísimas, y venden unas burritas y unas fresas con crema riquísimas (...) espérate, hay un lugar que tiene a un chavo sin cuerpo, ni manos, ni cuerpo (risas)”, se refiere a una atracción que emula las ferias de principios del siglo XIX: La cabeza sin cuerpo. Hay sitios que tendrían más sentido si se viene con más amigos, piensan las dos: como el karaoke, el Carnaval Disco, el palenque, los múltiples stands de tiro al blanco y la lucha libre.

Dan las 11 de la noche. María y Tania aprovechan los últimos minutos para comprar gafas de sol made in China de a tres por cien pesos y mientras ellas salen del lugar, otros ingresan cantando la canción que reza “Vale más un buen amor, que mil costales de oro”... se dirigen al palenque a ver a “Chente”, el rey de todos los años de la feria. Las Fiestas de Octubre y su lema de este año, Mitos fantásticos, en honor a La Odisea de Homero y La Eneida de Virgilio, cumplen lo prometido una vez más en la modernidad. Y es que el mito de que una “chava bien” como María no podría disfrutar de una feria tan popular y con 43 años de tradición se derrumba esta tarde. Está hecho: volverá acompañada por más amigos la próxima semana.

por: carlos gonzález martínez

Tapatío

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