Viernes, 10 de Octubre 2025
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Chiqueos y apapachos

por: anny rico*

Por: EL INFORMADOR

Los hijos se casaron y el nido queda vacío. Es posible que aún esté a su lado su pareja, pero también es posible que no, finalmente solo o acompañado, ahora usted es dueño de su tiempo. Cuando los hijos vienen a vernos, es un momento de gozo y luego...de nuevo la calma. Puede ser que disfrutemos la tranquilidad, pero puede ser que el silencio sea abrumador.
No es necesario esperar a que los demás lleguen a darnos un chiqueo o apapacho, a que nos lleven el pastelito, si lo hacen es magnífico, pero no se limite a recibir cuando los demás le den. Regálese usted mismo el apapacho, consiéntase, acerque lo que le hace sentir bien, lo que le proporciona felicidad.
¿Cuánto tiempo hace que no se va a un spa de día? Es más ¿ya sabe usted que existe ese servicio? Ya hay varios en Guadalajara, es un lugar en donde durante un día completo la o lo chiquean, y sale como nuevo. Pida un presupuesto, puede sorprenderlo que el costo beneficio vale la pena, aparte puede ser un buen regalo de parte de sus hijos en lugar de una camisa verde que no va a usar o de unas pantuflas para estar frente a la tele... No, de esas ya tiene.
Le voy a dar unas sugerencias de apapachos que se le pueden antojar, sólo necesita decidir que lo hará y que gozará infinitamente esa experiencia, que cada día llegue con una sorpresa, y recibirla con todo el agradecimiento. No nos podemos descuidar, ni nuestra salud, ni nuestra imagen ni nuestro espíritu, que ese no tiene edad... No tema a los achaques y siempre desee sentirse considerado.
¿Qué tal le vendría una inscripción en un grupo de yoga dos veces a la semana? ¿O de baile? Eso la llenaría de energía. ¿Qué le parecería un masaje relajante cada 15 días? Hay lugares magníficos y muy profesionales.
Cómprese un pase por un día en un club y disfrute de un vapor, nade y tiéndase al Sol (con protector, claro).  Una cita al mes con su estilista, que le laven el cabello, que le detallen el corte, la peinen y arreglen sus manos y pies. Dígame qué le parecería una clase de Tai Chi en el Parque Metropolitano. Qué me dice de un baño de tina o regadera con aroma de incienso en el baño, unas velas prendidas y con olor de canela, lavarse su pelo con un shampoo con aroma a cítricos, exfoliarse su cuerpo para que se regeneren las células, y como la cereza del pastel:  relajarse y chiquearse.
Qué opina de agendar un día completo a la semana para desayunar con sus amigos, comer con sus ex compañeros o jugar cartas y gozar  una copa con sus vecinos.
Está bien si les dedica un tiempo a sus nietos, pero para nosotros, a estas alturas de la vida, los amigos son los mejores apapachadores. Le aseguro que si levanta el teléfono, le hará segunda más de alguno. Puede planear una salida al cine dos veces por semana, incluso ya los cines en algunas plazas están ofreciendo paquetes a los adictos a la pantalla grande (sin olvidar que los miércoles son dos por uno).
Puede experimentar un grupo de risoterapia y regalar alegría dos veces a la semana a los niños internados en hospitales: la risa es la mejor medicina para ellos. Sé de un grupo aquí en Guadalajara que lo puede certificar como médico de la risa. Es una manera de apapacharse, de darse gusto dando y recibiendo.
Usted es responsable de su felicidad, y esta está dentro de usted. Compártala y mime a su niño interior con apapachos.

Tapatío

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