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Miércoles, 16 de Octubre 2019
Suplementos | Karelia Alba

César Cosío

Una leyenda musical

Por: EL INFORMADOR

Su amor por la música le ha dado incontables satisfacciones, unas con reconocimiento y otras más han sido recompensadas con la apertura –y conquista– de nuevos horizontes.

Octavio César Cosío Vidaurrí Martínez nació en esta ciudad el 30 de octubre de 1964, su signo solar es escorpión, mientras que en el horóscopo chino es dragón. Alegre, apasionado y persistente se erige en la escena musical internacional como uno de los DJ’s más afamados y el único latino en formar parte del Salón de la Fama.

Acaba de celebrar sus 31 años de carrera, y hasta el momento cuenta con un acervo de más de 24 mil discos –al que se suman continuamente nuevas adquisiciones-. Como DJ se autodenomina ecléctico, porque puede programar distintos estilos musicales a lo largo de varias horas, todo en honor de la diversión, sea para una boda de ensueño como la de Seal con Heidi Klum o bien para una quinceañera tapatía.

En la ciudad es conocido como el fundador de Organización Zeppelin, lo que muy pocos saben es que César es el fundador y único miembro activo de la compañía desde sus inicios; le puso el nombre dado que es un gran fan de la agrupación inglesa Led Zeppelin, lo cual se comprueba al internarse en su oficina en la colonia Monraz, un espacio que habla de la trayectoria de César Cosío, de su paso por las diferentes décadas en cualquier sentido que a esto se refiera.

De las paredes penden reconocimientos oficiales de la localidad y otros más que han cruzado diferentes océanos y fronteras internacionales para llegar a ser parte de esos muros, como una pequeña oda al ego, más no por ello deja de ser un tapatío más: pero más que tapatío, exitoso y mundialmente reconocido.

Cosío es de los pocos que han roto el paradigma y es profeta en su tierra, en el mundo de las fiestas es el rey, cualquiera que haya ido a una podrá decir que Zeppelin es sello de garantía. La clave de su éxito o el secreto de César para triunfar dice: “Es que le gustan las fiestas, por una él viaja miles de kilómetros, espera horas su turno y aguanta que le pidan 16 veces la misma canción cuando se trata de complacer a la quinceañera”, dice hablando en tercera persona.

Lo que no sale a plena luz (al menos no en la localidad) es que César Cosío es más que Organización Zeppelin, ahora su nombre pesa, más en el extranjero, este año conquistó Rusia y La República Checa. Tokio, en Asia y Perú en Sudamérica, mientras que Estados Unidos de costa a costa es el destino en donde más trabajo tiene y sobre en todo en Las Vegas, pero el próximo 2 de julio se va a Nueva York.

El éxito de César se debe principalmente a dos cosas, una a su formación musical desde la infancia y la otra a su excelente memoria, lo que lo hace único es lo detallista que puede llegar a ser, pues le da importancia hasta a las cosas más pequeñas ( y eso se comprueba al pasar a la vitrina del recuerdo).

La historia comenzó…“a los 14 años fue que me aventé a decir: hago una fiesta, pero antes de eso ya tenía un camino recorrido en cuanto a formación musical, de la cual es importante que hable: había esos viajes familiares a la playa, que seguramente muchos hicieron, donde existía una dictadura total que ahora no se da, la cosa es que de ida a Melaque o a Barra de Navidad mis papás iban escuchando a Pérez Prado, luego mambos todo el camino y de niño te vas preguntando ¿a qué horas llegas? y vas contando en mambo, el número cinco, el número ocho. De regreso a la ciudad la música era de puras grandes bandas y fueron esos recorridos los que llenaron mi cabeza de música. Afortunadamente tenía unos papás muy musicales, y aunque siempre fui víctima de esa dictadura, hoy lo agradezco”.

De niño hizo muchas cosas: “Fui parte de los grupos de baile con Pita Sandoval, fui boy scout y luego me llamó la música. Compraba discos de 45 revoluciones y empecé a tener mi colección, una interesante; se acercaba el cumpleaños de mi hermana Magadalena, así que yo iba a hacer la fiesta”.

La primera vez

De todas las fiestas, la de Magdalena fue la primera y en esa César puso especial empeño para que todo fuera excepcional, incluso realizó una especie de ritual que hasta la fecha ha marcado la diferencia: “Saqué el estéreo de la casa y lo puse en la cochera, armé una tabla con focos de esa época y una bola de espejos. Pero para la primera canción preparé todo un rito.

Esto fue el 25 de septiembre de 1978. Para poder mezclar le pedí el estéreo prestado de mi vecina, porque tenía que tener dos, así ponía un disco y daba la mezcla con el volumen para dar paso a la otra canción. Era una ocasión especial y quería estrenar un disco, el que estaba de moda, fui a comprarlo –importado, que sonaba más bonito que los nacionales porque se escuchaba un gis por la calidad del vinil- así que compré el de K.C. & The Sunshine Band, Keep it coming love, que estaba de moda y fue la canción de la semana; tenía el disco cerrado y lo abriría hasta el momento de ponerlo en el plato y ponerle play. Esto era muy importante, porque era parte de los detalles y como esos detalles hay mucho que se relacionan con la pasión, son cosas que de alguna manera te van forjando”.

De alguna manera había elegido su camino, sin siquiera cuestionarse si era
realmente lo suyo, no hubo crisis existencial sólo fiestas. Por cierto César no tiene ningún vicio: no bebe alcohol, no fuma y nunca ha usado drogas. “Mi vicio es la música”.

La trayectoria de César Cosío va de la organización de eventos y fiestas de lo público a lo privado, nacional e internacional. También dedica parte de su tiempo para regresarle a la música un poco de lo que ésta le ha dado, realiza cursos para los aprendices de DJ a través de talleres gratuitos que imparte en la Vía RecreActiva. Tiene a su cargo un evento al rescate de la música de antaño que lleva por nombre Todos a bailar, concepto que ha presentado exitosamente, además imparte un seminario de Geografía Musical Latinoamericana en el marco de la Convención de la Asociación Americana de DJ’s (de la cual forma parte).

Una canita al aire

Otra de sus aportaciones al rescate de la música es Una canita al aire, el nombre hace referencia a la picardía mexicana y con éste se pretende rescatar la buena música de antaño. El proyecto ya se hizo en Tepic, Nayarit y ahora se encamina al Zócalo de la Ciudad de México, en donde va a amenizar el festejo de los 40 años del metro, “algo que nunca me imaginé, por ejemplo, voy a dividir la pista ( la plancha del Zócalo en cuatro partes, un solo DJ que soy yo, y en cada una de las áreas voy a programar distintos estilos musicales; danzones, mambos, rock and roll y grandes bandas. Es un proyecto único porque para aislar el sonido se ha creado un diseño acústico que me hizo el favor de hacer Lalo Sandoval, el ingeniero de Maná y de Alejandro Fernández; él hizo un diseño que está bien, hay unos pequeños pasillos de contaminación pero no pasa nada.

El reto está en que si voy a ir al Zócalo no voy a ir a presentarme como todos lo harían lo voy a hacer de una manera diferente ¿cómo? pues voy a tener cuatro cabinas y simultáneamente voy a estar tocando, al pendiente de que no se me acabe la canción en ninguna. Lo estoy ensayando porque son cinco horas de música, llevo ensayadas tres y sin ningún problema. Soy un tapatío reconocido en muchos lugares pero aquí es muy difícil el reconocimiento y tener la propuesta de parte de la Ciudad de México es halagador”.


“ Sí se puede triunfar en Guadalajara, no es fácil, pero nada es fácil en esta vida. El secreto es aferrarse, insistir e insistir”

César Cosío

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