Suplementos | Karelia Alba Bettina Monti Colombani En defensa del patrimonio Por: EL INFORMADOR 1 de mayo de 2009 - 20:13 hs Es egresada de la Universidad de Guadalajara, en donde terminó licenciatura en historia. Un mujer fuerte, entregada y muy apasionada cuando el tema se relaciona con los libros y desde luego con el patrimonio cultural. Bettina es profesionista y profesional con toda la extensión que se les da a estos calificativos, además es madre y guía para su hijo Emiliano, quien apenas alcanza a cumplir los 12 años de edad. Labora como investigadora y coordinadora editorial en la Dirección de Investigaciones Estéticas de la Secretaría de Cultura del estado de Jalisco, desde el 2003, año en el que sin duda la vida de Bettina dio un gran cambio, al integrarse de lleno, al entonces proyecto llamado Guía Arquitectónica de Guadalajara, un libro al que ella considera uno de sus favoritos: “La Guía Arquitectónica de Guadalajara, es un libro muy importante para mi, porque en este proyecto me tocó aprender desde cero, muchas cosas; fue la primera vez que participé en un proyecto de esta magnitud, reuniendo a tantos arquitectos y en el que cada cual estaba escribiendo sobre un mismo tema; me tocó también hacer mucho trabajo tras bambalinas, buscando las fotografías, acomodándolas: El grueso de este trabajo lo hizo mi compañera Mónica Martínez Borrayo, siendo la líder del proyecto Arabella González, a mi me gustó mucho y con ese libro aprendí , en ese libro me enganché con el patrimonio. Para mi éste es un libro importante porque forma parte de lo que soy ahora y de lo que creo, es parte de mi credo, porque no creo que hubiera visto el patrimonio cultural desde esta perspectiva sino hubiera sido por esas personas y ese libro”. Ella es antes que nada investigadora cultural “lo que me mueve es lo que tiene que ver con el patrimonio artístico y cultural de Jalisco, eso es lo que yo investigo y que además de alguna forma me dedico a proteger”. La forma en que Bettina toma acciones de conservación es mediante la difusión de la cultura desde el área del conocimiento, se preocupa por difundir la riqueza del acervo cultural del Estado, lo que sale a la luz es que ella no es tapatía de nacimiento pero ama tanto a la ciudad que resulta fascinante conocer los detalles de un lugar que le ha dado tanto. En este trabajo de difusión está encargada del proyecto Rutas Culturales, “mi trabajo es la investigación pero también la coordinación de otros investigadores y la coordinación editorial. En este momento estoy encargada del proyecto Rutas Culturales de Jalisco, proyecto que nace en el 2005 en conjunto con COPLADE, que ahora es la Secretaría de Planeación, presentamos este proyecto originalmente en turismo y no lo aceptaron, así que nos pusimos a hacerlo solos” dice con un gesto, dejando claro que le causa satisfacción. Los libros que se han editado de las Rutas Culturales del Estado de Jalisco son cinco y van por partes: “Tomamos regiones, agarramos un hilo conductor y generamos una ruta cultural dentro de lo que es Jalisco, nosotros invitamos a la gente a que conozca lugares distintos, más sobre Tapalpa, Mazamitla, la costa, actualmente van cinco números: Guachimontones, Paisaje agavero, Ruta del peregrino, Ribera de Chapala y la Ruta Franciscana; ahora estoy trabajando con otras tres rutas pero mejor no digo cuales son porque se han tardado, pero sí van a salir” y entonces del trabajo al trabajo, ella se da tiempo para poder seguir en la búsqueda de nuevos temas de investigación ya sea para darle un giro cuando la información cae en sus manos o para remendar en buena medida lo que se ha ido deshaciendo, partiendo del punto de preservar el patrimonio cultural. Continúa hablando de su transformación en tapatía: “ Cuando entré a la Secretaría de Cultura me hice totalmente fan de Guadalajara, aunque no nací aquí siento -modestamente- que sé más de la historia de Guadalajara y de Jalisco que mucha gente que es de aquí y eso genera un apego, un afecto. Ahora lo que me interesa, y en lo que estoy trabajando de manera personal, que me sirve para el trabajo, son las cuestiones de patrimonio inmaterial, lo que es la artesanía, las fiestas populares, la gastronomía; la preservación de todo esto me interesa porque no es tangible y es bien fácil que se pierda”. Actualmente está escribiendo un libro sobre Joaquín Arias, que hizo La Minerv .Preservar el patrimonio ¿Cómo se puede preservar el patrimonio? “Siempre es necesaria la difusión, nosotros nos dedicamos a capturar y reunir la información, a sabiendas de que el patrimonio intangible está modificándose constantemente y que no puedes intervenir pero también tienes que llevar a cabo acciones para que esto no se pierda, de tal forma que todo quede documentado a base de entrevistas, fotografías y desde luego escribir mucho, mucha crónica, que a lo mejor no se va a publicar pero en algún momento puede ser útil para los futuros investigadores”. Del amor por la historia a la continuidad de la misma, ella se preocupa por resolver la inmediatez pero también por generar trabajos que tengan cierta trascendencia, como dice: “El conocimiento no se gasta, eso es parte de una creencia personal, que otros sigan adelante con las investigaciones no demerita mi trabajo”. El derroche de cultura se ha vuelto algo tan normal que no llama la atención, al menos esto sucede en Guadalajara y en Jalisco, dice Bettina, el problema está en que tampoco existe una cultura para documentar el trabajo de los artistas “no existe una cultura de preservar este tipo de cosas, por ejemplo los escultores, pintores o grabadores no tienen una visión de la posteridad entonces no guardan su obra o no la catalogan, no le toman fotografías, no saben quienes son los coleccionistas que tienen su obra, y todo eso va perdiéndose con el tiempo porque lo que no escribe, lo que no se registra, simplemente no existe”. En busca de la trascendencia y de un futuro mejor para las generaciones venideras, se muestra realista ante los hechos “no puedes contraponerte a lo que son los signos de los tiempos, todo termina por acabarse tarde o temprano. pero está en nosotros y es vocación que esto no suceda de una manera tan indecorosa o indigna. Por ejemplo el último libro que sacamos de Monografías de Arquitectos del Siglo XX es sobre Ambrosio Ulloa, quien fue el fundador de la Escuela Libre de Ingenieros, donde estudió Barragán y donde estudiaron todos los de la corriente del regionalismo; él fundó esa escuela en su casa, una finca que está en el Centro, y ahora es un antro y lo acabamos de descubrir. La finca debería estar albergando un centro cultural o tener otros fines, ahora está destruida, es un galerón inmenso y ya no lo puedes utilizar para otros fines. Ésta -como muchas otras- se ha perdido por el desconocimiento de los registros históricos de las fincas, si hubiera una investigación más profunda y más comprometida se podrían salvar muchas fincas de esa valía”. Pérdidas irreparables Al recordar las pérdidas viene el recuerdo y tras éste la nostalgia: “Hay muchas fincas de Rafael Urzúa, de Barragán, de Pedro Castellanos que ya se perdieron, en los registros o en los inventarios ya aparecen como desaparecidas. De los años cincuenta para acá, Guadalajara ha registrado una destrucción de su patrimonio sin precedentes y lo que a mi me interesa subrayar con mi trabajo y con la obsesión personal de la preservación del patrimonio. El patrimonio cultural también -no solamente es una frivolidad- es un generador de dinero, porque el visitante puede venir a ver las calles, las casonas y disfrutar de su historia, así como pasa en Europa”. Para defender el patrimonio se necesita conocerlo “si la gente no conoce como era Guadalajara antes, si nada más medio la recuerda es poco lo que pueden hacer, yo creo que la participación ciudadana es fundamental y está en nosotros el comenzar con esta instrucción desde el jardín de infantes. Hay que preservar el patrimonio porque es parte de todos nosotros”. “Si hay impunidad cuando matan personas, como no va a haberla cuando se revienta una finca” Bettina Monti Colombani Fincas favoritas De Pedro Castellanos hay muchas, la Casa Rébora es hermosa a mi me encanta es una de mis preferidas. La Casa Cristo que alberga al Colegio de Arquitectos, ubicada en Pedro Moreno. Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones