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Sábado, 18 de Noviembre 2017
Suplementos | Argenis Montalvo lidera el cuerpo de baile de la Compañía Nacional de Danza

Ballet sin ataduras

Argenis Montalvo, el tapatío que lidera el cuerpo de baile de la Compañía Nacional de Danza
Argenis Montalvo busca convertirse en un referente del balet mexicano. EL INFORMADOR / M. Vargas

Argenis Montalvo busca convertirse en un referente del balet mexicano. EL INFORMADOR / M. Vargas

GUADALAJARA, JALISCO (16/JUL/2017).- Saber esperar es una de las grandes virtudes de Argenis Montalvo, el tapatío que ahora lidera el cuerpo de baile de la Compañía Nacional de Danza y que durante años se ha preparado para convertirse en un referente masculino del ballet mexicano.

Argenis, de 24 años de edad, detalla que su tránsito por el ballet no se ha caracterizado por encontrarse obstáculos en su camino, pero sí con prejuicios y dudas que lo han hecho reflexionar sobre sus capacidades sobre el escenario y que al final de cada función, el aplauso y reconocimiento del público, lo hacen rectificar que su vocación es la correcta.

Dedicarse a la danza clásica nunca figuró como una aspiración en su niñez, pero Argenis Montalvo (1992) puntualiza que tras inscribirse al Centro de Educación Artística José Clemente Orozco en Guadalajara y explorar un poco de cada disciplina artística, el ballet fue un descubrimiento del que se apasionó por completo sin imaginar que esa decisión lo llevarían hoy a ser Primer Bailarín de la Compañía Nacional de Danza, puesto que mantiene desde 2015.

“Yo quería música, estudié durante dos años guitarra clásica cuando tenía 13 años. En el Cedart me daban todas las disciplinas artísticas: danza, artes plásticas, teatro. Con la danza me llegó curiosidad y me quedé, empecé a buscar distintas academias en Guadalajara, de maestro en maestro hasta que llegué a la entonces Compañía Estatal”, recuerda Argenis, quien egresó de la Real Academia de Ballet Ana Torquemada.

En esa búsqueda de perfeccionar su técnica y consolidarse como bailarín, Argenis decidió mudarse a Ciudad de México para comenzar a nutrir su trayectoria en diversas plataformas como el concurso Attitude, el Ballet Clásico del Estado de México y el Sistema Juvenil de Danza de la UNAM, además de ser becado por el Royal Ballet School en Londres, por ejemplo, hasta que en 2015 se convirtió en el nuevo Primer Bailarín de la Compañía Nacional de Danza de Bellas Artes, después de tres años de integrarse al ensamble. En últimas fechas ha participado en el Festival Internacional de Ballet de Miami y en el Anchorage Ballet de Alaska.

“Para mí fue un proceso muy rápido, usualmente duras dos años en cada categoría como bailarín. Cuando me nombraron Primer Bailarín tenía 22 años, no asimilé bien lo que esto implicaba hasta en la primera función con ‘Giselle’, había mucha emoción porque desde hace tiempo en la CND no había un Primer Bailarín mexicano, eran extranjeros. Ahí me di cuenta de la responsabilidad que tenía”.

Libre de prejuicios

Aunque la familia de Argenis está relacionada al arte desde la trinchera musical, el decidirse por la danza y en específico para el ballet fue una sorpresa para su hogar, particularmente, partiendo de la idea de que el ballet era una disciplina que se consideraba exclusiva para mujeres.

“Fue algo raro, se pensaba que esto era para niñas, yo decía que todo en mi estaba normal solo que quería ser bailarín. Esta disciplina artística brincaba en familia, porque había relación pero con la música y en la danza no había nadie, mucho menos alguien dedicado al ballet, pero no hubo mayor complicación, lo aceptaron muy bien. En la sociedad ya no hay tantos prejuicios, hay gente que te cuestiona si realmente te pagan por bailar, de qué vives”, explica Argenis, quien es el hermano menor de cuatro hijos.

Conforme ha pasado el tiempo, Argenis también se ha enfrentado a retos propios que implica el ballet: la actuación o interpretación. Recalca que no solo se trata de bailar y hacer las piruetas más asombrosas o complejas, pues cada obra llevada a escena está estructurada por personajes que hilan la historia y que son interpretados por los bailarines.

“Me cuestan mucho trabajo los personajes que son súper felices o que están enamorados porque yo no soy así, soy tímido más introvertido. Al principio me sentí la persona más ridícula del mundo, no sabía cómo expresarlo, el drama sí me sale muy bien. Siempre me estudio frente al espejo para saber hasta dónde se ven bien mis gestos”.

En lo suyo

Argenis señala que si bien otros bailarines mexicanos como los hermanos Isaac y Esteban Hernández o a bailarina Elisa Carrillo son considerados como máximos referentes del ballet mexicano en el extranjero, en el país existe talento suficiente que a su modo y en sus escenarios también enaltecen a la danza clásica y que cada día se esfuerzan por fortalecer el amor, respeto y admiración del espectador nacional.

“El ballet y el arte en general es cruel porque hay muchos bailarines y a veces, pese a tu experiencia, te hacen a un lado porque ese talento nuevo tiene otras características por su edad, quizá más elasticidad, por ejemplo. Eso a mí me ayudó, yo era joven para el ballet y aunque no tenía mucho bagaje, tenía ciertas facilidades a diferencia de otros bailarines”.

El bailarín tapatío expresa que tanto él como otros de sus colegas se han visto impactos por las expectativas que la prensa y el público tienen sobre ellos cuando se logra adquirir un puesto de renombre en el ballet y da por resultado complejos procesos emocionales en los que replantean su seguridad y capacidad escénica.

“Después de que me nombran Primer Bailarín me sentí inseguro, dude de mí. En la segunda temporada no me fue tan bien, la crítica fue muy dura, no todo era color de rosa. Caes en cuenta que te tienen en la mira, que te vas haciendo de un nombre, son momentos que todos pasamos, sé que aún me faltan muchos momentos por vivir”.

En ese afán por lograr que tanto talentos consagrados como emergentes reciban el reconocimiento, valor y aplauso que se merecen, Argenis Montalvo revela que se trabaja en un proyecto que ayude a impulsar a esos bailarines que han quedado relegados de los reflectores.

“Hay muchos bailarines mexicanos que no tienen mucho renombre, que están haciendo carrera como primeros bailarines en Chile, Alemania o Tokio. Estamos trabajando en un proyecto para darle reconocimiento a todos los demás, dentro y fuera de la compañía hay mucho talento y hace falta que la gente los conozca y no por envidia o fama, que se muestre de que está hecho el ballet mexicano y otras partes del mundo”.

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