Suplementos | En suma, el balance es irregular, pues mientras que en algunas “cartas” de la lotería, la afinidad constituye un hallazgo afortunado Artes plásticas: Exposiciones: Kal Muller, Mónica Escutia y Jill Hartley Ahora, con motivo de la reciente celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, una colección de aquéllas gráficas quedó instalada en la planta alta de la Presidencia Municipal de Zapopan Por: EL INFORMADOR 5 de septiembre de 2008 - 19:53 hs Por el sendero de Wirikuta Por: José Luis Meza Inda La etnia aborigen de los “wixaritari” o huicholes, que sobrevive en el noreste de los Estados de Jalisco y Nayarit, pese a las embestidas de la civilización mestiza, ha logrado mantener más o menos inmutables sus ancestrales usos y tradiciones, constituyendo por eso mismo, foco de atención de una gran copia de investigadores, y punto de atracción de incontables fotógrafos, que los han captado, a veces con grande creatividad estética, (recuérdese a Juan Víctor Aráuz) mas en general, con la finalidad de documentar gráficamente su apariencia física, indumentaria, artesanías, organización social y actividades cotidianas; y particularmente, sus extrañas prácticas religiosas, simbólicos rituales y célebres peregrinaciones, como la que hacen anualmente a Wirikuta, en el Estado de San Luis Potosí, a donde acuden a recolectar el “hikuli” o peyote, el sagrado cacto alucinógeno utilizado en sus ceremonias. Uno de estos fotógrafos, quien tuvo la oportunidad de acompañarlos allá por los años setenta, en dicha peregrinación, fue el maestro Kal Muller, de nacionalidad húngara; viajero intercontinental, quien la mayor parte de su vida la ha dedicado a visitar los más remotos confines del orbe, no para hacer fotografía turística, sino para capturar vida y costumbres de tribus insólitas y pueblos marginales, entre los cuales se contó a estos huicholes, aprovechando una prolongada estancia entre nosotros durante aquellos felices días, en los que, inclusive, llegó a publicar y dar a conocer al público, una amplia selección de su archivo fotográfico, a través de las páginas de EL INFORMADOR. Ahora, con motivo de la reciente celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, una colección de aquéllas gráficas quedó instalada en la planta alta de la Presidencia Municipal de Zapopan, donde quien la visite, podrá contemplar imágenes a color, de amplio formato, en las que sin descuidar aspectos de belleza formal, composición e iluminación, el maestro Muller, con su ojo avizor y su experimentado oficio, documenta rostros, expresiones, anécdotas y testimonios del ser y actuar de los huicholes de aquellos tiempos, y sobre todo, ofrece un registro gráfico sobre el ciclo ceremonial preparatorio a “Wirikuta” y lo que acontece tras haber encontrado, recolectado y consumido el iluminador “hikuli”. Preparación del cuerpo Todas esa retórica mediante la que se pretende ofrecer una explicación descriptiva, interpretativa de una obra hecha de plástico recortado, original de Mónica Escutia, y que discurre, por ejemplo, sobre “la vacuidad espiritual, la evolución de la vida y su reencarnación o reciclado”; o bien, que nos define “su contenido metafísico y la condición rectificadora, que provoca la codificación de su estructura abismal en nuestro subconsciente, y precipita las diferencias de su abismadora entidad”; what ever that means; a mi personal juicio sale sobrando, pues lo que lo vi en al ingresar al Museo de Arte de Zapopan, fue, simple y llanamente, un mural decorativo fragmentado en paneles, en los cuales, sobre fondos vacíos de color plano, recortó y adhirió contrastantes formas abstractas o de lejanas resonancias orgánicas, muy semejante a aquellos “collages” ornamentales que solía crear, pongamos por caso, el maestro Henri Matisse. Sin embargo, mientras este clásico del modernismo, afirmaba a quienes querían buscarle tres pies al gato, que estas obras las consideraba meros divertimentos, confeccionados con ánimo infantil, como el de un niño que se entretenía, tijeras en mano, recortando imaginativamente coloridos papeles y obteniendo así formas y figuras caprichosas; aquí como digo, se pretende dar a la obra insondables significados, pero no por ello deja de ser, esencialmente, ese mismo juego. Existen obviamente profundas diferencias, entre el genio de aquél y el ingenio de ésta joven, como también divergencias técnicas y formales, dado el empleo de herramientas y materiales contemporáneos, tales como el diseño por computadora, los cortes con láser y el acrílico; mas el resultado, es muy grato a la vista, dado lo pulcro en su manufactura, dinámico en su imaginativa composición, e intenso, sobrio y armónico en su cromatismo; es pues, una obra ornamental que da una escenográfica y amable bienvenida a los visitantes que ingresan al recinto. Lotería fotográfica mexicana Por su parte, en el llamado Espacio de Proyectos, ubicado en la planta alta de este mismo MAZ, la norteamericana Jill Hartley, ha expuesto una colección de fotografías tomadas en diferentes Estados de nuestro País a lo largo de casi dos décadas de visitas; agrupadas, según eso, con la intención de mostrar su personal y enriquecida reinterpretación sobre nuestro tradicional y folklórico juego de la lotería, ese de las tablas, cartas cantadas y emblemáticas figuras y personajes. Algunas de estas imágenes, en blanco y negro, fueron impresas deficientemente en cuanto a sus tonalidades y contrastes, y otras resultaron francamente ilegibles; hay unas, que padecen de ese entumecimiento estético en que ha caído buena parte de la fotografía contemporánea, donde los cultivadores de este género se dedican, en tierra propia o ajena, al vagabundeo y a disparar a diestra y siniestra su cámara, sin importar mayormente la armónica composición, ni el manejo adecuado de la luz; aunque hay otras, donde por excepción, logra capturar algún ángulo insólito, un personaje que supera al estereotipo, un paisaje agradable, un sugerente rincón urbano, una anécdota costumbrista significativa o atrapar un objeto o instante visual que restituye legitimidad y frescura a la imagen. En suma, el balance es irregular, pues mientras que en algunas “cartas” de la lotería, la afinidad constituye un hallazgo afortunado; en otras, el tema real o inventado, se esfuma o pierde efectividad, ya que la imagen esencial se encuentra difuminada en un medio ambiente confuso por acumulación de elementos distractivos. El título de la exposición que sonaba promisorio, quizás habría dado para mucho más en otras manos; pero en fin, todo es cuestión de enfoques y apreciaciones, ya que inclusive se consideró esta muestra, tan substancial y artística, que con ella se confeccionó un libro que fue presentado el mismo día de la apertura de la muestra. 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