Suplementos | Por: José Luis Meza Inda Artes Plásticas Otras Exposiciones en el Exconvento del Carmen Por: EL INFORMADOR 10 de julio de 2010 - 01:54 hs Mauleón Altieri exhibe su maestría en la acuarela.E. BARRERA / GUADALAJARA, JALISCO (10/JUL/2010).- MAULEÓN ALTIERI: 60 AÑOS PINTANDO El género pictórico de la acuarela, sobre todo en su vertiente del paisaje campestre, urbano y marino, gozó en nuestra ciudad, durante la segunda mitad del siglo pasado, de una rozagante salud, tanto por la enorme cantidad de cultivadores, como por los altos niveles de calidad alcanzados por algunos de ellos; verbigracia, los maestros Alfonso de Lara Gallardo y, su alter ego, Luis Eduardo González; dueños de una técnica implacable, quienes no se conformaron, en muchas de sus obras, con mostrar el paisaje como una preciosa y precisa representación de lo natural, sino que buscaron repensarlo, transformarlo e imaginarlo a través de la mirada interior, de la memoria, o de la imaginación creativa, tratando de hacer de cada uno de esos cuadros, una obra henchida de diáfana luminosidad; en suma, una verdadera pintura, que pese a su muerte tantas veces anunciada, ha sobrevivido por siglos, y continúa viva, gracias a esta clase de pintores. Sin embargo, junto a estos acuarelistas de excepcional talento, como los arriba nominados, hubo y hay todavía activos en nuestra ciudad otros, que también han demostrado tener dotes para abordar esta técnica de tan alto riesgo; capaces para el dibujo y habilidosos para el manejo del húmedo pigmento, de las luminosas transparencias y demás peculiaridades y delicadezas acuarelísticas; mediante lo cual supieron recrear y algunos continúan haciéndolo, atrayentes paisajes urbanos y campestres, dentro de los parámetros del más riguroso realismo académico o de una desenfadada y personal interpretación. Un pintor y acuarelista de esta especie, originario de Puebla, pero adherido al gremio local, es el maestro don Miguel Ángel Mauleón Altieri, de 76 años de edad, 60 de los cuales los ha entregado a este oficio, para el cual se ha sentido llamado y que además ha sabido manejar con buena estrategia, dado el número de exposiciones individuales y colectivas en las que ha participado, tanto locales y nacionales, como fuera del país, así como la cantidad de reconocimientos recibidos y encargos cumplidos, por todo lo cual, y dada su persistencia y solvencia, se le ha querido rendir ahora un homenaje, de parte de la Dirección de Artes Visuales de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado, mediante una exposición de acuarelas, la mayoría de ellas dedicadas al paisaje agavero jalisciense, que se encuentran a la vista del respetable en la parte superior del mencionado Exconvento del Carmen. Así pues, quien la visite podrá reparar en lo que antes dije, o formarse su propio juicio respecto a la forma y contenido de la obra de este experimentado maestro, quien se ha afanado a lo largo de estas seis últimas décadas de su vida, por representar, siempre con su máximo empeño y elocuencia, ya sea sobre lienzos o sobre papeles, una incontable cantidad de figuras, pero sobre todo de imágenes de la realidad tomadas del entorno paisajístico, pueblerino o urbano, tanto de nuestro Estado y de nuestro país, como de rincones remotos del mundo. “CONSTRUCCCIONES Y TASTOANES” DE MAURILIO OROZCO Por más que le busqué, confieso que no pude encontrar en esta muestra, colocada en otro de los salones del Exconvento, alguna relación entre la colección de máscaras que se emplean en esa representación autóctona de “Los Tastoanes” y la obra plástica del joven Maurilio, temáticamente desarrollada en torno al oficio y oficiales de la construcción. Mas aquí lo que me importa señalar es que ésta ultima, me ha parecido atrayente y relevante, pues por encima de los motivos reiterativamente abordados, como son el paisaje de las ladrilleras, las figuras de los constructores laborando y las herramientas y utensilios empleados para este oficio, el expositor da fe de un amplio dominio del trazo de formas, volúmenes y figuras, lo cual habla elocuentemente de cualidades innatas, ya que confiesa no haber tenido una sólida formación académica. Al mismo tiempo me ha sorprendido gratamente su intuición para el atinado empleo de la luz, su sentido del equilibrio compositivo, y sobre todo, esa riqueza cromática y suculento empleo del pigmento oleoso de algunos de sus lienzos, en los cuales más allá de lo descriptivo o narrativo, me parece que alcanzan la categoría de auténticas obras de pintura, pues la densidad de la materia y su empastado luminoso, adquieren una presencia autónoma y un significado expresivo y sugerente a la vez. Temas Tapatío Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Año de “ballenas flacas” El maestro de la brevedad: a 107 años del nacimiento de Juan José Arreola La vida del jazz tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones