Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | A las enfermeras, la vida se les va de turno en turno

Ángeles con zapatos de goma

La vida se les va de turno en turno y de hospital en hospital, aquí las breves historias de enfermeras

Por: EL INFORMADOR

Las enfermeras realizan diversas actividades que muchas veces no les son reconocidas.  /

Las enfermeras realizan diversas actividades que muchas veces no les son reconocidas. /

GUADALAJARA, JALISCO (03/NOV/2013).- Son las cinco de la mañana de un lunes y Marisa, enfermera de 45 años, se levanta, se mete a la ducha, realiza algunas tareas domésticas. Ya pasadas las seis de la mañana sale a tomar el autobús que la dejará en la clínica 89 del IMSS.

De la clínica saldrá, si tiene suerte, a las tres de la tarde, con apenas el tiempo suficiente para pasar a recoger a sus dos hijos de casa de su mamá. Allá comerá algo rápido para luego tomar otro autobús que la llevará hasta su casa. En su hogar ayudará a sus pequeños con las tareas escolares, mientras espera que su esposo la releve de las responsabilidades del hogar.

Un rápido arreglo a la casa, preparar cosas para los hijos y después, Marisa le pedirá a su marido a que la lleve al Hospital Valentín Gómez Farías del ISSSTE para continuar con el trabajo: guardias nocturnas (tres veces por semana).

La jornada laboral de Marisa no termina ahí, ya que incluso trabaja los sábados y los domingos en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde. Extenuante. Su horario en el Civil es de siete a siete, es decir: de las siete de la mañana a las siete de la noche.

Marisa forma parte de ese 30% del personal de enfermería que duplica o triplica horarios para obtener una cantidad un poco honrosa que le permita pagarles colegios particulares a sus hijos y algunas clases extracurriculares.

El marido de Marisa trabaja en el sector público y, desde que nacieron sus retoños, él se ha convertido en la mano derecha del hogar, a él le toca bañarlos, darles de comer, llevarlos primero a la guardería, luego al kínder y después a la primaria.

Marisa sabe y reconoce que gracias al gran apoyo y entrega incondicional de su marido ella puede continuar en esta labor que tanto le agrada. Los sacrificios son enormes y que en ocasiones pesan. Se ha perdido momentos cruciales en la vida de sus pequeños, pero ha ganado en tiempo...

En su caso, no siempre tiene la posibilidad de dormir una o dos horas por la noche, ya que la carga de trabajo es más pesada y en ocasiones sólo dormita en una silla por pequeños intervalos.

Marisa, que se inició en esta profesión desde los 15 años en el Hospital Civil y en el trayecto se fue profesionalizando, señala que lo bueno es que ella logrará jubilarse joven y estar con sus hijos, lo que ella no ha reflexionado es que cuando esto suceda sus hijas e hijos tendrán su vida hecha y difícilmente convivirán con ella mucho tiempo.

Por ahora, los fines de semana es su marido quien lleva a los niños a pasear a algún parque, o los acompaña a fiestas infantiles, o a algún espectáculo o reunión familiar.

La  labor de él es criticada por sus superiores, ya que su horario de comida siempre ha estado supeditado al escolar, para poder recoger a sus hijos y llevarlos a casa de la suegra o de su madre.

En una ocasión escuchó que lo proponían para un curso fuera de la ciudad y la jefa señaló: “él no puede asistir, es un mandilón”.

Otras pequeñas historias

Lucy una enfermera de 35 años cuenta con lágrimas en los ojos la impotencia que sintió cuando en una ocasión que su pequeño de 8 años jugaba futbol, llegó al partido minutos después de que el niño había anotado un gol, y ella no pudo estar para felicitarlo en ese momento y debió escuchar en bocas de otras mamás la hazaña de su hijo.

Ella se jubiló a los 45 años, pero descubrió que sus hijos ya tenían su vida hecha, en la que ella prácticamente ella no estaba incluida.

Hermelinda de 50 años trabaja en el Sanatorio Guadalajara en una jornada de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, seis días a la semana. Lunes, miércoles y viernes cubre, además, el horario nocturno de 10 de la noche a ocho de la mañana.

Los días que dobla turno sólo se toma unos minutos para bañarse y reintegrarse al  área asignada, que en muchas ocasiones es la de terapia intensiva. Por ser un sanatorio particular la carga de trabajo no es tan grande y eso le permite dormir en la madrugada una o dos horas, mientras que la otra enfermera que la acompaña en el turno la apoya.

Maricarmen una enfermera de 40 años que un día decidió regresar a casa temprano para invitar a sus hijas al cine, cuando las dos adolescentes le explicaron que ya tenían otros planes, por lo que ella optó por ver videos en la tele y reflexionar sobre la poca relación que tenía con sus hijas.

Las navidades, fin de año y otras festividades que normalmente se pasan en familia muchas veces deben vivirse en los hospitales y a veces incluso sin tener tiempo para cenar algo caliente, como no sea un “pato al orange”. Es decir un gansito y un refresco de naranja, señala  Cecy una enfermera que durante más de 20 años trabajó el turno nocturno en el Centro Médico de Occidente.

Una de las mayores pérdidas para las enfermeras que son madres es que pocas veces les tocará ser testigos de las primeras palabras de sus hijos e hijas,  de sus primeros pasos, logros en el kínder.

Asistir a los festivales escolares es un lujo que pocas veces pueden darse.

• Más allá de los hospitales


De acuerdo a la Dra. Herlinda Madrigal Miramontes del Departamento Estatal de Enfermería de la Secretaría de Salud existen diversos escenarios en donde las enfermeras están presentes, no sólo en las instituciones de salud, ya que también laboran en cárceles, asilos, industria farmacéutica, fábricas, escuelas, guarderías y centros de rehabilitación.

La labor de las enfermeras según señala la Dra. Madrigal no sólo es curativa, ya que también participan en labores de prevención y educativo para que la población adopte estilos de vida más saludables.

Pero las enfermeras realizan además otras labores, ya que son madres, hijas, esposas y deben atender obligaciones familiares, además de las profesionales.

Los hijos e hijas de muchas de estas profesionales de la salud les reclaman el abandono cuando se van a trabajar. Lulú, una pequeña de cinco años decía a su madre, “yo no seré nunca doctora ni enfermera, porque las enfermeras abandonan a sus hijas para irse a cuidar a otros niños que no son suyos”.

Los costos

Además, las profesionales de la enfermería están sometidas todo el tiempo al estrés, ya que una pequeña equivocación puede tener consecuencias fatales para los pacientes.

Olvidar un paciente en la sala de operación después de la cirugía, o aplicar una inyección al paciente equivocado son accidentes que suceden ocasionalmente y les puede costar incluso el trabajo cuando es detectado.

A las enfermeras se les exige además poner siempre buena cara con los pacientes y sus familiares, y no pocas veces reciben maltrato verbal, por el mismo nerviosismo que genera la pérdida de salud, o cuando un familiar se encuentra en estado crítico.

Son ellas las que dan la cara por las instituciones y pocas veces son valoradas por la labor que realizan.

SABER MÁS

En números


• En Jalisco, de acuerdo a la Secretaría de Salud, se tienen registradas 19 mil 164 profesionales de enfermería, de éstos 10% son del género masculino.

• En el IMSS laboran ocho mil 679 enfermeras y en los hospitales civiles dos mil 358, según reportan las instituciones de salud.

• Los salarios de las enfermeras no fueron proporcionados, pero de acuerdo a lo que ellas reportan sus percepciones por cada turno van de los cinco a los ocho mil pesos quincenales en las instituciones públicas y un 20% menor en las privadas.

Tapatío

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