Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Perfil

Adriana Navarro Ramírez, periodista

Compromiso con las pequeñas historias

Por: EL INFORMADOR

por: Karla Bañuelos Sáenz

Abraham es invidente, vive en Guadalajara y tuvo la desgracia de transitar por el Centro Histórico tapatío cuando éste parecía más una zona de guerra -una zona minada- que el corazón de una ciudad. Abraham cayó en una alcantarilla abierta y comenzó su vía crucis: su pierna derecha se partió en tres partes, recibió mala atención médica, y ya no podía asistir a sus clases de braille, ni vender los boletos con los que pagaba sus gastos. Su historia fue contada por Adriana Navarro Ramírez (Guadalajara, 1980) en un reportaje televisivo, trabajo que recibió una mención honorífica en la pasada edición del Premio Nacional Rostros de la Discriminación Gilberto Rincón Gallardo organizado, entre otras instancias, por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), la Fundación Manuel Buendía A.C., y la oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH). “Primero que te premien por hacer bien tu trabajo es bueno, es un indicio de que sí lo estoy haciendo bien; y también que alguien se fije en que algunos medios están combatiendo esta forma de abordar la discriminación”, expresa Adriana sobre el reconocimiento que recibió el pasado 3 de septiembre en la Ciudad de México.

“Quisimos ver el lado humano del problema de las obras de remodelación del Centro Histórico, irnos con la gente de a pie, y principalmente con las personas discapacitadas. El caso concreto fue el de Abraham González, un chavo de 26 años que a los 24 perdió su vista. En el Centro Histórico, saliendo de las clases de braille, se cae a una alcantarilla, se rompe su pierna en tres partes, en la clínica no le ponen los tornillos que necesitaba para soldar su pierna y lo dejan así, desprotegido. Pasa meses sin poder caminar, y no le han pagado. Esto es el reflejo del caos en el que se vive: obras públicas no hace su trabajo en el tiempo, no había ningún señalamiento, la gente se podía caer, nosotros viendo nos podíamos caer. Las personas de a pie que son las que hacemos a la sociedad y estamos padeciendo día a día. A veces nos perdemos en lo macro y no nos fijamos en las primeras historias”, relata sobre “Trampas mortales”, reportaje que fue transmitido en el programa Más que Noticias, de la Universidad de Guadalajara.

Compromiso es una palabra recurrente cuando Adriana habla de periodismo, una profesión a la que soñó dedicarse desde que tenía cuatro años, certeza que tal vez se compare con la que otros niños tienen de ser bomberos o astronautas al crecer. “Lo sabía, yo lo sabía, escuchaba a las personas de la radio o las veía en la tele y pensaba: qué afortunadas, porque están en el momento que pasan las cosas. No sabía que había orden de información, pensaba que era como magia que la gente esté viendo exactamente lo que está pasando”, recuerda. Estudió Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara a la par que Ciencias de la Comunicación. Ha trabajado en distintos medios como El Informador, en Mural, el Independiente en la Ciudad de México, y actualmente labora en los medios de la UdeG, donde cubre cultura, derechos humanos, entre otros temas. Fue becaria de la Fundación Prensa y Democracia México A.C, y alumna de un taller de periodismo cultural en Calabria, Italia.

“La investigación es lo único que nos va a salvar como medios de comunicación. Si no investigamos, les damos todo el tiempo y nos comprometemos con las personas con las que estamos hablando, no va a haber ninguna razón por la que seamos reales. A veces la gente está tan cansada de esas notas tan efímeras, que no tienen ningún fondo, ningún sustento, que nos aleja de la gente. Cuando hacemos una investigación de profundidad que nos lleva semanas o meses, ahí va a haber el cambio porque la gente se va a acercar a nosotros y va a haber esa revolución que necesitamos”, opina sobre la profesión esta admiradora de Denise Dressler, Juan Villoro, Julio Villanueva Chang, y sobre todo de Kapuscinski: “me gusta todo lo que hace él, desde viajar, entremeterse a todas las culturas y estar con la gente, hablar y entender y sentir casi los golpes para poder narrar”. Y después de tantos años, para esa niña todavía sigue la magia. “Sueño con que la gente que tiene más broncas tiene que tener al menos acceso a la educación. Creo en que la gente va a tener mejor calidad de vida si nosotros hacemos la mejor labor como periodistas, dándoles todas las herramientas posibles, involucrándonos con los temas”.

Recibió un mención honorífica
en la pasada entrega del Premio Nacional Rostros de la Discriminación Gilberto Rincón Gallardo, por
la historia de Abraham, un joven invidente que sufrió un accidente durante las obras de remodelación del Centro Histórico de Guadalajara.

Tapatío

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones