Martes, 14 de Octubre 2025
Suplementos | Dios siempre está dispuesto a perdonar; al hombre le toca arrepentirse

''...estaba muerto y ha vuelto a la vida''

Dios siempre está dispuesto a perdonar; al hombre le toca arrepentirse

Por: EL INFORMADOR

Migrantes. Todos constantes migrantes de este mundo, somos hermanos que hemos salido de la casa del Padre. EL INFORMADOR /

Migrantes. Todos constantes migrantes de este mundo, somos hermanos que hemos salido de la casa del Padre. EL INFORMADOR /

LA PALABRA DE DIOS

PRIMERA LECTURA:


Éxodo 32, 7-11. 13-14


“Multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo y les daré en posesión perpetua toda la tierra que les he prometido”.

SEGUNDA LECTURA:


San Pablo a Timoteo 1, 12-17

“Cristo Jesús vino a este mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”.

EVANGELIO:

San Lucas 15, 1-32

“En el Cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse”.

"...Estaba muerto y ha vuelto a la vida''

GUADALAJARA, JALISCO (15/SEP/2013).-
Las tres lecturas de la misa de este domingo vigésimo cuarto ordinario tienen un tema: la misericordia de Dios, siempre dispuesto a perdonar.

La palabra de Dios es una enseñanza para todos, y en todos los tiempos. Aquí esta manifiesta, para el hombre del siglo XXI, esa disposición de Dios para perdonar no una vez, sino siempre, con tal de que el hombre manifieste, con actitud humilde, su arrepentimiento. Dios se doblega siempre ante un corazón contrito. Dios se goza en perdonar, no en castigar.

Es el capítulo décimo quinto del evangelio de San Lucas una amplia exposición de la misericordia de Dios, con tres ejemplos, tres parábolas para que mediante esas imágenes y acciones sean inteligible y aceptadas esas enseñanzas.

Un ejemplo es la alegría del pastor que vuelve saltando y cantando porque tiene sobre sus hombros a la oveja rebelde, ésa que se le había perdido. Dejó a las 99, la buscó, la encontró y retornó feliz. Otro ejemplo es aquella ama de casa que en lugar reservado, oculto, guardaba su ahorro de 10 dracmas de plata. Sólo encontró nueve, y no descansó hasta encontrar la que faltaba.

Y la escena conmovedora del hijo postrado a los pies de su padre, después de un largo y turbio vagar por las sendas del mal, y el conmovido padre no reprocha, no interroga: abraza, perdona y hace fiesta, ante la sorpresa del hermano mayor que se cree justo y que mueve a la explicación del padre: “Este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida”.

Nunca, nadie podrá tener cuenta de la muchedumbre de hijos pródigos que se han levantado libres, perdonados, porque han recibido la absolución de los pecados en el sacramento de la misericordia, el sacramento de la reconciliación.

Vayamos jubilosos al altar de Dios.

El altar es la mesa del banquete; Cristo es el anfitrión y es el pan vivo, bajado del cielo, alimento para el alma y prenda de vida eterna.

José R. Ramírez M.

“Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte que me toca de la herencia”


La sociedad de nuestro siglo, no sólo vive un vertiginoso movimiento en la tecnología, sino también en las personas. En este 2013, será casi imposible no toparnos con alguna persona de otra nacionalidad, somos todos constantes migrantes de este mundo, somos hermanos que hemos salido de la casa del Padre, por diversos motivos, algunos no es que abandonen su nación por desprecio a su tierra, sino quizás porque su tierra y quienes la gobiernan los han abandonado previamente.

La migración no es un fenómeno nuevo, pero sí requiere de una mirada y respuesta nueva, y  ésta ha de radicar en dignificar la persona, mucho antes de querer entender por qué dejó su tierra y familia, su dignidad no se pierde ni se denigra por emigrar, y ha de ser tratado con la misma dignidad que el oriundo de las tierras que pisa. Junto con la dignidad que se le debe, ésta se ha de expresar con alegría, es la alegría la que nos permitirá entender su dignidad y respetarla.

Este fenómeno humano, tan antiguo como la humanidad misma, encuentra un gratificante referente en el pasaje de sobra conocido del evangelista San Lucas, plasmado por grandes artistas, “el hijo pródigo”. Hoy no sólo es uno el que ha abandonado la casa del Padre, y son todos ellos los que esperan saberse acogidos con nuestros signos: “Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos”.

"Todo tiene su tiempo"

La Biblia menciona en el libro de Eclesiastés que todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Esto también significa que hay un tiempo para iniciar, y un tiempo para terminar; tiempo para abrir un ciclo, y tiempo para terminar un ciclo.

Hace quince años, en el mes de Octubre de 1998, recibí el inesperado honor de poder participar en la página de fe de este periódico, la cual constituía un esfuerzo inédito para acercar un mensaje de fe y gracia a los lectores de "El Informador". Desde entonces he tenido una cita semanal con la Palabra de Dios, y con los amables lectores que han seguido el caminar de este maravilloso proyecto.

Juntos hemos caminado por los versículos de los evangelios, los cuales siempre han sido verdadera luz para caminar, en todo tiempo, especialmente en los tiempos de dolor y oscuridad. La Palabra de Dios me alentó para escribir mi sencilla colaboración, regresando del funeral de mi madre, o para despedir el recuerdo de Ramón, mi amigo de El Informador.

Ha llegado el tiempo de cerrar este hermoso ciclo en mi vida. Asuntos personales han sido la razón para terminar con esta aventura, de la cual siempre estaré agradecido y en deuda con El Informador, y con todas las personas que con su generosidad y amabilidad, me concedieron ser parte de su gran proyecto editorial. Que Dios les bendiga. Seguimos caminando en pos de las huellas de Jesús.

Ángel Flores Rivero
     

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