Domingo, 19 de Mayo 2024

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El sinuoso problema de la tortilla

Por: EL INFORMADOR

En estos días postreros del año del bicentenario del inicio de la Revolución de Independencia y de la Revolución Mexicana, estamos presintiendo el alza al precio del kilo de la tortilla, ya que es y seguirá siendo, el alimento básico de los mexicanos, y seguramente no habrá más que les incomode, que este producto sea cada vez más caro, porque como sabemos el consumo de tortilla es necesario para 'espantar' el hambre endémica que padecen las clases mayoritarias de nuestro país.

En el primer decenio del actual siglo, el precio de la tortilla ha aumentado nada más y nada menos que un 224%, o sea que en el año 2000 el precio de este producto alimenticio era de
2.50 pesos el kilogramo. Ahora bien, una década más tarde, el precio del mismo producto es de 8.10 pesos,  al menos en algunos mercados, pero de un día a otro, argumentando que los insumos que se utilizan para su elaboración han subido de precio -la tonelada de maíz, la energía eléctrica, el gas, los impuestos, etc.- los productores argumentan que ya no están en condiciones de vender el kilo a ocho pesos, y de golpe y porrazo lo aumentaron un módico 50%, o sea, de ocho pesos pase a 10 pesos, precio que va variando de acuerdo con la zona del país de que se trate.

Pero hay que hacer notar que lo salarios se han incrementado de manera muy reducida, y eso se debe a los requerimientos que señala la “carta de intenciones” impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que interpreta y pone en marcha los principios fundamentales que los países atrasados tienen que cumplir para modernizar sus respectivas economías de acuerdo con los principios asentados en el consenso de Washington, compromiso que el gobierno mexicano tuvo que asumir como requisito para ingresar en el rol de la economía globalizada, en un momento en que el país tuvo dificultades para cubrir sus deberes por pago de servicios de la deuda externa.

Así, vemos, por ejemplo, que en el año 2000 el salario mínimo era de 37.90 pesos: hoy es de 54.48, en lo que se refiere a la zona A, lo que significa que dicho salario se incrementado apenas un 44%.

Toda esa situación ha estado generando un clima de incertidumbre y frustración, que a la postre se convierte en mal estar social, porque con los datos citados, muy a la ligera, uno se pregunta si una familia puede sobrevivir con esos ingresos, porque además el maíz, nuestro sustento tradicional, se vuelve asimismo un producto caro y por ende inalcanzable para esas grandes mayorías.

Ahora bien, la cuestión no se resuelve con que las autoridades gubernativas impongan multas a los expendios de tortillas, pues al meollo de la problemática es otro muy diferente, y este en principio se podría ubicar en la forma en que están operando otros agentes económicos en donde quedaría detectado, en un primer término, las actuales condiciones productivas y de productividad del agro mexicano, debido que el precio del maíz ha aumentado, a una restricción de la oferta seguramente porque los índices de producción y productividad de la gramínea han descendido por muchas razones.    

Por tanto, mientras es una cosa o la otra, lo que sí está perfectamente claro es que el asunto del precio del kilo de la tortilla es prioritario en todos sentidos, por lo que es recomendable que se tomen aquellas medidas de política económica que vayan de acuerdo con los intereses de los consumidores, de lo contrario ésta situación podría convertirse en un motivo más para retroalimentar la situación delicada que hay actualmente en el país.

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