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Domingo, 20 de Enero 2019

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El acusador, acusado

Por: EL INFORMADOR

La Fiscalía General de Colombia ordenó ayer la detención de Mario Uribe, ex presidente del Senado y primo de Álvaro Uribe Vélez, presidente de aquella nación, quien afronta la acusación de posibles nexos con grupos paramilitares e irregularidades en la compra de tierras a esas organizaciones.

Eso me recordó un texto leído en un periódico de circulación nacional ("Jornada"/19/04/08/), en el que se mencionaba la larga vida de activismo violento que como militante de la extrema derecha ha tenido Álvaro Uribe Vélez, quien en 1991 estaba clasificado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) como el número 82 en la lista de los 100 mayores narcotraficantes de Colombia. Y, ¡las vueltas que da el mundo!, ahora es considerado el hombre fuerte de Washington en esa región.

Uribe estudió en Harvard y se dice que su padre era ganadero vinculado al cártel de Pablo Escobar Gaviria; su larga carrera en cargos públicos la inició como director de aeronáutica civil en donde, según parece, expidió numerosas licencias de vuelo para transportistas de cocaína, enseguida creció en la política como diputado, alcalde y gobernador de la provincia de Antioquia, en donde ayudó a formar un ejército paramilitar, llamado Autodefensas de Colombia, que con el pretexto de luchar contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) causó muchas muertes y lo catapultó a la presidencia de Colombia en 2002 y a la reelección en 2006.

Pero las constantes detenciones de sus cercanos parientes y amigos no han cesado, se dice que su Gobierno se tambalea; su hermano, el senador Álvaro Araujo, y su padre cayeron presos, acusados de ser jefes de los paramilitares.

Uribe ha sufrido un revés tras otro, al grado de que la justicia mantiene en cárceles de máxima seguridad a 18 senadores y 12 diputados, se investiga a 34 senadores más y a 26 diputados. Casi todos ellos miembros del partido gobernante. La noche del pasado sábado se ordenó investigar a Norma Patricia Gutiérrez, presidenta del senado colombiano.

En medio de esa crisis que le puede costar el puesto y la libertad, Uribe, con el mayor de los cinismos, acusó de terroristas a los asesinados estudiantes mexicanos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que fueron ejecutados en territorio de Ecuador por el Ejército Colombiano, durante su visita al campamento de las FARC.

¿Cómo no imaginar que Uribe persiga a las FARC, por ser su competencia en el negocio del narco? ¿Cómo no suponer que no desea rescatar a Ingrid Betancourt, porque si ella recobrara su libertad y se propusiera ser candidata una vez más, ganaría la presidencia colombiana? ¿Cómo no creer que no desea la paz para la sufrida Colombia, porque significaría que perdería el pretexto para sostener grupos paramilitares? ¿Cómo no iba a perseguir al número dos de las FARC, si estaba negociando la liberación de la prisionera más ilustre? ¿Cómo creerle sus mentiras?


MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG.

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