Jueves, 30 de Octubre 2025
México | El Gobierno del Presidente Felipe Calderón lanzó su campaña en diciembre de 2006

Un día en la lucha antidrogas del Ejército Mexicano

Tras recibir datos de un informante, 30 soldados enmascarados derriban la puerta de una vivienda cuyas ventanas están selladas con madera y hallan a 55 inmigrantes aterrados

Por: SUN

REYNOSA.- Tras recibir datos de un informante, 30 soldados enmascarados derriban la puerta de una vivienda cuyas ventanas están selladas con madera y hallan a 55 inmigrantes aterrados, rehenes del cártel del Golfo.

En medio de gritos y el olor de orina y sudor, los soldados encuentran una habitación salpicada de manchas de sangre y un trozo de madera incrustado de clavos que los delincuentes usaban para golpear a los rehenes y exigirle dinero a sus familias: tres mil dólares por cada uno.

Cinco de los presuntos secuestradores son colocados en un camión del Ejército, entre ellos su supuesto líder, hijo de un agente de la Policía local.

Esta reportera pasó cinco días con elementos de la Octava División del Ejército Mexicano en Tamaulipas, un Estado fronterizo con Texas, para atestiguar la lucha que libra con los cárteles del narcotráfico.

Tamaulipas es uno de los puntos álgidos de la delincuencia organizada y ahora es patrullado por fuerzas de seguridad. En total, hay unos 45 mil soldados mexicanos librando la guerra contra los narcotraficantes.

El Gobierno del Presidente Felipe Calderón lanzó su campaña en diciembre de 2006. A partir de ese momento, más de nueve mil personas han muerto en actos de violencia relacionados con una batalla entre cárteles de la droga por el control de las rutas de contrabando hacia Estados Unidos.

Este asiento exclusivo en primera fila revela que la ofensiva del Ejército es al mismo tiempo exitosa e imperfecta, complicada por la corrupción policial, la falta de adiestramiento de los efectivos de seguridad y la desconfianza de la población local.

La lucha se complica por la arraigada corrupción de la Policía, tanto a nivel local como estatal. Algunos policías trabajan simultáneamente como espías y asesinos a sueldo de los cárteles de la droga.

“Aquí no se le puede hablar a la Policía porque los policías están coludidos (con los narcotraficantes)”, dijo el capitán del Ejército Huascar Santiago.

En la incursión en Reynosa, los soldados liberaron a nueve mujeres que eran retenidas en una sala de estar, vestidas sólo con su ropa interior, así como a 46 hombres congregados en dos pequeños dormitorios, algunos hasta durante un mes, con escasa comida y agua. La sala de torturas tenía un colchón en el suelo y había en las paredes manchas de sangre y carteles de mujeres semidesnudas.

Los soldados esposaron al líder de la banda y cubrieron su cabeza. Luego lo llevaron a un baño y lo hicieron arrodillarse frente a una bañera, junto a un balde con agua. La puerta fue cerrada. El sospechoso emergió mojado y dispuesto a revelar las direcciones de otras dos viviendas usadas para el contrabando de inmigrantes, aunque la búsqueda no rindió resultados.

“Son ustedes unos héroes. Dios se los va a pagar”, señalaba un mensaje de texto en el teléfono celular del capitán Santiago. El mensaje era del hombre que había dado la información.
En una época los narcotraficantes tenían rienda libre en Tamaulipas, con costas en el Golfo de México. El área es la base de operaciones del cártel del Golfo.

Cuando Calderón asumió el cargo envió al Ejército a recuperar el control de zonas dominadas por los contrabandistas de drogas.
La Octava División, de unos dos mil 400 soldados más mil 500 efectivos de refuerzo, fue emplazada a fines de 2007 luego que desconocidos asesinaron, a las puertas de un restaurante, a un ex alcalde de una población fronteriza que denunció la intromisión del cártel en las elecciones locales.

La presencia de las fuerzas de seguridad ha traído una serie de problemas.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México denunció la semana pasada que las quejas contra los soldados pasaron de 182 en 2006, antes del envío de las tropas, a mil 230 en 2008. Entre las quejas se incluyen allanamientos ilegales y maltrato a los detenidos.
“Si nosotros vamos a actuar en esa área gris al final lo que prevalece es la honestidad y la transparencia con que se hacen las cosas”, dijo el general Édgar Villegas, comandante de la Octava Zona Militar. “Somos susceptibles de cometer errores y cuando se cometan vamos a asumir la responsabilidad que eso conlleve”.

Calderón defiende la actuación de los soldados. Dice que en la mayoría de las áreas donde han sido emplazados gruesos contingentes de tropas, la violencia ha disminuido.

Eso incluye a una urbe plagada de asesinatos: Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso, Texas. Según el Gobierno federal, desde que 11 mil soldados y agentes federales llegaron al área, los asesinatos vinculados a los narcotraficantes se redujeron en 70 por ciento.
Olga R. Rodríguez/AP

Varios migrantes de origen centroamericano, que habían sido secuestrados por narcotraficantes mexicanos que ahora se dedican a secuestrar en Reynosa, reaccionan al ser liberados por el Ejército Mexicano.

Soldados arrestan a un miembro de la banda de secuestradores en Reynosa, Tamaulipas. De acuerdo con autoridades, más de 50 migrantes fueron secuestrados con el propósito de extorsionar a sus familias a cambio de su libertad.

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