Sábado, 20 de Julio 2024
México | TRIGO SIN PAJA POR FLAVIO ROMERO DE VELASCO

Temas para reflexionar

Desaciertos tales, día a día son evidentes a pesar del número de capos arrestados o muertos, de las armas consignadas y las cantidades de drogas confiscadas.

Por: EL INFORMADOR

Flavio Romero de Velasco.  /

Flavio Romero de Velasco. /

Los errores atribuidos al Gobierno calderonista, tanto tácticos como estratégicos, fueron difundidos profusamente —con el consecuente estrépito público— por los cables diplomáticos confidenciales a través del escándalo mundialmente provocado a través de WikiLeaks. El embajador de Estados Unidos hoy defenestrado, no reportó a sus superiores nada que no se hubiera señalado en los medios de comunicación nacionales sobre los vaivenes de la política y la guerra contra el crimen organizado. Estas fallas, el Presidente no las ha querido encarar; el Ejército no las quiere oír; la Secretaría de Seguridad Pública ha preferido maquillarlas, y el PAN quisiera que no fueran ciertas.

Desaciertos tales, día a día son evidentes a pesar del número de capos arrestados o muertos, de las armas consignadas y las cantidades de drogas confiscadas. El comunicado del embajador a su cancillería conocido por el escándalo, al igual que cientos de comunicados diplomáticos de todos los embajadores del mundo, obligó —con el disimulo consabido de la decisión personal— a su separación como embajador. Su separación, sin embargo, no puede ocultar 36 mil muertes, el ascenso en las adicciones, el incremento de secuestros y las evidentes impunidades. Aun con datos fehacientes, el afán disimulador del Gobierno nos pretende hacer creer que sólo se trató de capos destazándose entre sí, y se nos exhorta a denunciar a los delincuentes, cuando 98.5% de los crímenes en el país, jamás son resueltos.

Al ser conocidos los diagnósticos realistas y certeros del embajador, difíciles de contradecir, nuestro Gobierno, refugiado bajo el paraguas del patriotismo y los pliegues de la Bandera Nacional, acusó a los Estados Unidos de intromisión y a su embajador de ignorante. Obviamente la función de un embajador es la de informar sus observaciones al Gobierno que representa, para que éste adopte las estrategias procedentes en sus relaciones bilaterales.

Los informes enviados fueron confidenciales, y sólo se conocieron merced a la algarabía mundial de WikiLeaks. La reserva del comunicado diplomáticos no implica por tanto intromisión alguna en nuestros asuntos internos. La deposición del embajador, a más del enfriamiento en nuestras relaciones con Estados Unidos, tendrá consecuencias concretas que no tardaremos en resentir... Por lo visto, México no requiere embajadores de otros países, sino compadres.

Los escurrimientos cerebrales de no pocos políticos, a menudo se les confunde con lúcidos pensamientos y estrategias sociales bien delineadas.

En cada una de las múltiples elecciones que padecemos, asistimos con azoro al renovado espectáculo del gran reciclaje de viejos pillos.

Es muy conocida esa disposición nuestra, entre bélica y vandálica, a la que muy ingenuamente llamamos “júbilo nacional”, y que puede ser más lesiva que una insurrección.

El gran escritor José Saramago escribió: “Soy pesimista, pero no tengo la culpa de que la realidad sea lo que es”.

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