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Miércoles, 16 de Enero 2019
México | Entrevista a la líder magisterial

''Sé de mi mala fama...''

Elba Esther Gordillo dice ser una mujer solitaria. Reconoce la percepción que hay de ella, pero niega cualquier fraude electoral

Por: EL INFORMADOR

Gordillo acepta su mala reputación. Aunque hasta el momento, el único juicio que ha recibido es moral. EL UNIVERSAL  /

Gordillo acepta su mala reputación. Aunque hasta el momento, el único juicio que ha recibido es moral. EL UNIVERSAL /

MADRID, ESPAÑA (25/JUL/2011).- Hace un mes sus declaraciones cimbraron el mundo político. Elba Esther Gordillo, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ventilaba que había pactado en 2006 apoyar la candidatura de Felipe Calderón a la Presidencia, a cambio de puestos en el Gobierno federal para algunos de sus principales allegados. De hecho, acusó a uno de ellos, el ex priista Miguel Ángel Yunes, de malos manejos en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), por 50 mil millones de pesos.

La maestra es, sin lugar a dudas, la mujer más poderosa de México. También la más temida. Posiblemente la más odiada.

“Soy una mujer muy solitaria. Casi nadie me conoce. No soy Dios. He cometido muchos errores”, Y agrega: “Hasta llegar a donde estoy, el recorrido ha sido doloroso. México es un país machista. Con una cultura autoritaria”.

—    ¿Es usted consciente de que tiene cierta mala fama?

—    Gracias por lo de cierta. Agradezco la cortesía. Tengo mala fama.

Desde hace 22 años dirige el sindicato más grande de Latinoamérica, más de un millón de maestros repartidos por todo el territorio mexicano. Entre los poderes que se le atribuyen a la líder vitalicia del SNTE está el de determinar los resultados electorales. No es ningún secreto que su apoyo a Felipe Calderón resultó crucial para que se hiciera con la Presidencia de la República en 2006.

Gordillo logró que unos 400 mil profesores —según fuentes de su entorno— votaran oportunamente por Calderón en detrimento del candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. A cambio, Elba Esther Gordillo se aseguró el control de la Lotería Nacional, del ISSSTE y de una subsecretaría del ministerio de Educación Pública.

Las declaraciones de hace un mes tienen la lectura de que Elba Esther busca dejar en claro, ante la contienda electoral del próximo año, que ella sigue siendo una pieza indispensable en el engranaje del poder.

—    ¿Es usted la mujer más poderosa de México?

—    Eso dicen.

—    Y usted, ¿qué dice?


—    Que cómo, siendo tan poderosa, no he podido frenar tanta infamia...

Nacida en Chiapas en 1945, huérfana a los tres años y maestra a los 12, Elba Esther Gordillo inició su carrera política en el Partido Revolucionario Institucional (PRI). En 1989, el presidente Carlos Salinas de Gortari la catapultó a la dirección del SNTE para que apaciguara la mayor revuelta magisterial de la historia. La maestra lo consiguió y desde entonces se ha dedicado a amasar poder. Bajo su mando, el SNTE dejó de ser una herramienta del PRI para controlar a los maestros y se convirtió en una herramienta de Gordillo para controlar al poder.

Extremadamente hábil para leer los tiempos políticos, la diputada y senadora priista en varias ocasiones empezó a coquetear con la derecha del PAN en cuanto se percató de que el viejo PRI empezaba a perder fuelle tras siete décadas de hegemonía. En 2003, y a pesar de ser la jefa de los diputados del PRI, se confabuló con el presidente panista Vicente Fox para aprobar una reforma fiscal. Fue expulsada por alta traición de su partido y, como respuesta, creó el suyo propio. No sólo logró 4% de los votos en las presidenciales de 2006, sino que también supo apartar los suficientes para que Calderón se impusiera sobre López Obrador.

—    López Obrador declaró entonces que usted cometió fraude electoral para que Calderón ganase.


La contestación muestra a “La Maestra” en estado puro. Endurece el gesto y suelta ocho latigazos. “Miente. El señor miente. El señor perdió. No hay más. Miente. Lo único que puedo decir es que miente. Perdió. Perdió”.

—    Pero en aquel momento, julio de 2006, se habló de múltiples chanchullos...

Ante la segunda pregunta, Elba Esther Gordillo cambia de tono. Sonríe y reta: “Si el señor tiene pruebas, que las presente”.

Esa es una de las frases favoritas de Elba Esther: “Si tiene pruebas, que las presente”. Porque ella sabe que no hay pruebas. O que nadie va a atreverse a presentar pruebas en su contra. A pesar de su autoconfesada mala fama, nunca fue condenada. La condena es más bien moral. La maestra —según señala la práctica totalidad de los mexicanos consultados— no ha aprovechado su inmenso poder para mejorar el estado de la Educación. Segura de sí misma, refiere con extrema dureza a dos antiguos colaboradores suyos. De Miguel Ángel Yunes, ex director del ISSSTE, dice: “Yunes se murió para mí. Él perdió. Tenía una buena amiga. Un cariño de a de veras”. Al ex canciller Jorge Castañeda, articulista y escritor, le dedica una frase enigmática: “Él sabe que no tiene autoridad moral ante mí”.

El País

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