Viernes, 24 de Octubre 2025
México | López Obrador y Peña Nieto, aún sin exámenes

Polígrafo y antidoping, el debate durante la ''veda'' electoral

Sin ser obligatorio, los tres principales candidatos presidenciales pretenden demostrar que no consumen drogas ni mienten

Por: EL INFORMADOR

Enrique Peña Nieto afirma que se someterá a exámenes sólo si se realizan en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)  /

Enrique Peña Nieto afirma que se someterá a exámenes sólo si se realizan en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) /

CIUDAD DE MÉXICO (20/MAR/2012).- Los pretextos para tener exposición mediática, aún en tiempos de “veda” electoral, sobran. Uno de los más recientes es el del examen antidoping y polígrafo, lugar común cuando de campañas electorales se trata.

La primera en presentar dichas pruebas, bajo el presunto de que refuerzan la confiabilidad del electorado, fue Josefina Vázquez Mota, candidata presidencial del Partido Acción Nacional (PAN). El mismo día de su registro ante el Instituto Federal Electoral (IFE), la panista afirmó que los resultados fueron negativos.

Ayer, Enrique Peña Nieto, abanderado presidencial de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Verde Ecologista de México (PVEM), aceptó el reto que hicieron sus contrincantes políticos, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, de hacerse exámenes toxicológicos, de polígrafo y de salud, pero puso como condición que dichos exámenes los realice la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Aprovechando la coyuntura del tema, Andrés Manuel López Obrador, abanderado presidencial de la izquierda, afirmó que también estaba dispuesto a hacerse el antidoping, además de la prueba del polígrafo y la declaración patrimonial.

Así, aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) descartó las pruebas de polígrago, psicológicas y toxicológicas com un requisito innecesario, pareciera que los candidatos encuentran en éstas la manera de estar presentes ante el electorado, aun antes de que comiencen las campañas.

Pero, en todo caso, ¿qué tan importante es saber si los aspirantes a Los Pinos o a otros cargos públicos usan o no sustancias adictivas?

Para Gerardo Fernández Noroña, diputado federal del Partido del Trabajo (PT), el foco de la situación no está ahí. “(El problema de fondo) no es si los funcionarios públicos tienen una adicción, sino que toman decisiones en un estado de absoluta irresponsabilidad, que no tienen principios ni moral”.

Y es que, a parecer del ex aspirante a la candidatura de izquierda para la jefatura del Gobierno capitalino, “es sensato no atacarse con estas pruebas”, con las que “teóricamente si no hay alcohólicos y adictos a la droga, el país se va a componer. No tiene ningún sentido. No le veo ninguna virtud a que estén o que no estén. No le veo ningún funcionamiento útil, y menos en un país como el nuestro donde todo se corrompe, todo se compra, todo se desvirtúa y todo se manipula”.

Fernández Noroña agrega: “En este país se pueden violentar esas pruebas y se puede comprar a los que hacen las pruebas y se pueden inventar falsos resultados en contra de una persona; hay exámenes para profesores en el magisterio, y no ha mejorado su calidad en ningún sentido”.

El legislador considera que un problema de adicción debe ser tratado como un problema de salud pública.



DOS EJEMPLOS

Entre alcohol y agresiones



Christian Vargas

También conocido como el “Dipuhooligan”, el legislador capitalino de origen priista ha protagonizado más de un escándalo.

El 27 de diciembre de 2010, el legislador fue detenido en estado de ebriedad luego de participar en una riña en la Delegación Gustavo A. Madero.

Aunque fue presentado ante el juzgado cívico, el legislador fue liberado una hora después por tener inmunidad política gracias a su fuero como funcionario.

En noviembre de 2011, fue partícipe en una trifulca dentro de la elección del consejo priista en la capital.

Jorge Kahwagi


El diputado federal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no ha estado exento de hechos en los que tiene que ver el alcohol, y que además quedan en evidencia ante los medios de comunicación y, por ende, ante el público.

En agosto de 2011, el legislador tomó la palabra en una sesión, y fue evidente que se encontraba en estado etílico. Incluso, la priista Beatriz Paredes, quien estaba a su lado, no ocultó su fastidio por tal situación.

El día en el que se presentó esta situación fue uno en los que se discutía la reforma política.

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