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Domingo, 17 de Noviembre 2019
México | Tren Parlamentario por Vicente Bello

Noventa y ocho años después

Tren Parlamentario

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- La Revolución de 1910, 98 años después, sigue concitando dos visiones de país, a contrapelo una de la otra: la visión de que en el fondo nada ha cambiado, porque el pueblo mexicano sigue siendo oprimido, explotado, subordinado a la explotación de pocos mexicanos y extranjeros.

Y la visión de que la Revolución “logró grandes avances” que, por cierto, defiende a ultranza el Partido Revolucionario Institucional (PRI): “La historia no se repite ni es circular —dijo el priista Jesús Ramírez Stabros—; “aunque algunos problemas se asemejen, las circunstancias son diferentes. Y México es hoy un país de instituciones y no de caudillos”.

Presentaban así en el orden del día de San Lázaro el posicionamiento sobre el 98o. aniversario: “La conmemoración”… ¿Descuido, ignorancia, dolo de quienes en la Cámara tienen el encargo de redactar la Gaceta y la Orden del Día? Para historiadores mexicanos como Andrés Henestrosa, el término “conmemoración” alude a los hechos infaustos de la historia, como la invasión norteamericana o la muerte de un héroe. A inicios de revoluciones, como la de 1810 y 1910, por considerarse hechos liberadores, se les denomina hechos faustos y, por tanto, se les evoca como “celebraciones”.

Los posicionamientos se polarizaron: en un extremo, el petista Ricardo Cantú y el convergista Elías Cárdenas Márquez; en el otro: el priista Stabros y el panista Gregorio Barradas. Y, tibios, bailoteando enmedio, los de Nueva Alianza, el nuevo PRD, los verdes del PVEM y los de Alternativa.

Con una argumentación demoledora y de gran filo, Ricardo Cantú abrió rápidamente en canal al PRI, el partido que usufructuó la guerra de hace casi un siglo nada más durante 70 años: “Así se inició la revolución, teniendo como resultado el arribo al poder de la burguesía industrial, comercial y financiera, cuyos intereses fueron representados durante 70 años por el PRI, como una revolución institucional que en los hechos traicionó a quienes hicieron la revolución”.

Cantú clavó aún más el escalpelo: “El PT tiene claro que las dos grandes revoluciones que han ocurrido en nuestro país, la de 1810 y 1910, sólo han servido para que una casta de poderosos se haya adueñado de la riqueza nacional. Con más de dos siglos de capitalismo y dos grandes revoluciones, el resultado final es que hoy tenemos dos México: el de los poseedores y el de los desposeídos”.

Y fue entonces cuando decía que “en el fondo nada ha cambiado, (porque) el pueblo mexicano sigue siendo oprimido, excluido, marginado, subordinado a la explotación de pocos mexicanos y extranjeros, donde el común denominador es la falta de cobertura en salud, seguridad social, educación, fuentes de empleo, salarios dignos, vivienda decorosa y seguridad para los mexicanos”.

En voz de Convergencia, Elías Cárdenas Márquez rememoraba y citaba: “Carlos Fuentes, en La Muerte de Artemio Cruz, narra cómo un hombre de la entraña misma del pueblo, en su agonía, recuerda en retrospectiva su vida en la lucha revolucionaria, unida a los ideales y principios que originaron el gran movimiento de 1910, y que después de su triunfo inicia un proceso de degradación personal, arrastrado por sus ambiciones políticas que lo llevan a ser, finalmente, lacayo de los intereses económicos y financieros, para quedar unido a los enemigos de México: una minoría rapaz e indigna de negociantes y banqueros”.

Elías entonces citó a Pablo Neruda cuando éste tildó a Lázaro Cárdenas “el general de América”, el “último aliento que tuvo la revolución”, el mismo que fue atacado por “esa reacción organizada seminalmente en 1939 (aludía sin duda el nacimiento del Partido Acción Nacional) acusándolo de un socialismo que jamás existió”.
Al final, Elías se apoyaba en el filósofo francés Maurice Duverger para decir: “México no tiene una revolución pasada ni una revolución presente; México tiene, eso sí, una revolución pendiente”.

Ahí venía el PRI y el PAN, y aquel PRD de nuevo discurso. Ramírez Stabros contraatacó: “La revolución logró grandes avances (y) naturalmente hubo desviaciones, pero también rectificación, ya que la historia nunca se ha desarrollado en línea recta en ninguna época y lugar”.

Intentó Stabros entonces zurcirle el canal al “partidazo”: “No es de extrañar que al acercarse las fechas de las conmemoraciones algunos afirmen que la situación social es semejante a la de 100 años atrás: una escandalosa concentración del ingreso, desempleo e inestabilidad social, alteraciones del orden público y una élite tecnocrática que se empecina en defender al mercado y debilitar al Estado”.

Y remachaba el priista: “La historia no se repite ni es circular. Aunque los problemas se asemejen, las circunstancias son diferentes. México es hoy un país de instituciones y no de caudillos. Tiene un marco jurídico que mandata justicia social y democracia; cuenta con partidos políticos; y, más importante aún: existe una cultura democrática en gobernantes y gobernados que aceptan la pluralidad y la negociación; que reconocen el valor del voto y la alternancia en el poder. A diferencia de hace 100 años, los caminos del cambio no se encuentran bloqueados”.

Hora del PRD. En voz de Víctor Lizárraga Peraza, se posicionó así: “Tenemos movilización en lo político, pero una movilización de tintes muy obtusos y en diversas ocasiones muy obscenos, porque todavía a pesar del ideario maderista y del discurso recurrente, en los hechos nos resulta muy difícil transitar por los intrincados senderos de la democracia, que es anhelo de muchos y que, desafortunadamente, producto de ambiciones enfermizas sigue siendo compromiso de muy pocos”.

Después de que el priista y el perredista hablaron, un rumor comenzó a escucharse por el pasillerío: el rumor de que ha comenzado la alianza del PRI y el nuevo PRD: los dos habían aludido a Andrés Manuel López Obrador.

Al final, el PAN, en voz de Gregorio Barradas, dijo: “Somos un pueblo vivo, de lucha, dinámico e insatisfecho (…) Ya nuestros padres y abuelos sembraron la semilla revolucionaria, pero es imperativo que la sociedad se redefina y evolucione”…

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