México | Violencia intrafamiliar, el delito más común La Española, un infierno fronterizo reflejado en el alto consumo de drogas La prostitución es delito en Nuevo México Por: SUN 25 de octubre de 2009 - 03:37 hs LA ESPAÑOLA, NUEVO MÉXICO.- El sargento de la Policía Estatal Chris Valdez la llamó Wendy o Mary. El caso es que aquí hay muchas como ella: prostituyéndose por cinco dólares para obtener la dosis del día. Fue fácil hallarla. La cabecera del valle tiene apenas dos avenidas principales y ambas corren paralelas al río Grande. Tal y como dijo el oficial, la mujer caminaba en los alrededores del único McDonald’s del pueblo, flaca y torpe por los efectos de la heroína. Un sujeto con camiseta de tirantes la acompañaba. La prostitución es delito en Nuevo México, pero ni ella ni su pareja se veían preocupados por lo que hacían. “Finalmente son adictos”, dijo Valdez para justificar la inoperancia de la ley. El lugar que Juan de Oñate proclamó capital de la Nueva España en 1598 es considerado el corazón del condado Río Arriba, unas 80 millas al norte de Albuquerque. El valle es atravesado por la carretera federal 285, conectada con la Interestatal 25, que termina en Montana, cerca de la frontera con Canadá. Su población es de unos 9 mil habitantes y la economía gira alrededor del laboratorio nuclear Los Álamos. Nuevo México es el principal productor mundial de chile, pero el valle no vive de su cultivo. La trascendencia le viene por su condición abatida, por ser la zona con uno de los mayores promedios de consumo de heroína que existe en Estados Unidos. “Todos aquí tenemos problemas. El año pasado hubo 25 muertes de usuarios de la droga, de cocaína y heroína. Es un porcentaje muy alto”, dice el sargento Valdez. “Pero ese no es el problema. El problema es que el número de usuarios de las drogas es mucho más alto. A mí me parece que hay como 250 adictos que han sido resucitados este año. Y se me hace que estoy debajo de lo real, porque hay días en que los paramédicos ven hasta cinco casos de resucitación por día”. El oficial dirige a dos subordinados desde una oficina vieja, repleta de papeles y diplomas colgados en las paredes. Dos escritorios forman una escuadra y sobre uno de ellos reposa una vieja computadora con el monitor apagado. El edificio de la Policía Estatal, en Paseo de Oñate, luce abandonado. Yerba seca nace de los rincones y la tierra envejece el cristal de las ventanas. No hay un solo auto sobre el área de estacionamiento. En el interior apenas se escucha el ruido que pueden generar cuatro personas aisladas en sus despachos, sin llamados telefónicos ni conversaciones entre sí. “Los federales de la DEA y el FBI están en Albuquerque y Santa Fe. El FBI está más preocupado por los terroristas y la DEA creo que pone más atención de Albuquerque hacia el Sur”, dice el sargento ante la ausencia de la fuerza policiaca que tanto presume la nación. Valdez sostiene que la droga proviene de México. Concretamente de Nayarit. Le ha tocado arrestar a mexicanos originarios de ese Estado, aunque a ninguno puede considerarlo un narcotraficante poderoso. “Puede ser que sean medianos. Pero nada más”. Lo cierto es que La Española se pudre por el consumo. La violencia intrafamiliar es el delito más común atendido por las autoridades y, sin exagerar, el oficial traza la realidad con una sola imagen: “Aquí cada casa tiene su muerto por heroína”. Incluso en la suya: el esposo de su hermana, dice, murió por la misma causa. “A mí me duele lo que pasa porque yo soy de aquí. Y ¿sabe?, es muy triste ver a muchitos y muchitas de 13 años clavándose la aguja”. El “mapping system” A principios de año el sargento recibió una invitación para capacitar a policías de Saltillo, Coahuila. “Uno es muy ignorante de este lado, ¿sabe? Acá todos los policías pensamos que en México toda la Policía es atrasada y corrupta”. Se declara sorprendido por el tamaño de la ciudad y por la tecnología que vio a disposición del cuerpo de Policía Municipal. “Nos enseñaron todo lo que tenían. Nosotros tenemos una persona pa’ que responda el telephone, pa’ todo, ¿sabe?, pa’ accidentes, pa’ lumbre, pa’ todo. Y allá tenían un cuarto con seis o siete y cada quien tiene su trabajo. Y luego, el mapping system… Ahí veían y decían: aquí hay muchos raptos, aquí hay muchos droguistas… ¡Aquí eso lo hacemos con pin map! Y yo dije: somos nosotros los que estamos atrasados. Ellos solamente pusieron la computadora y me pudieron decir qué tantas muertes hay, qué día hay accidentes, las drogas que han pescado y qué tenía mariguana, heroína, cocaína, ¿sabe? Y si usted me pregunta a mí, yo no le puedo decir a cuántos hemos agarrado este año”. Lo dicho por el sargento tiene reflejo en las estadísticas del programa del Área de Alta Intensidad de Tráfico de Drogas (HIDTA, por sus siglas en inglés). Un informe de abril indica que en 2008 se confiscaron 813 kilogramos de cocaína, 85 kilos más que en 2007. De heroína fueron 56 kilogramos, por 15 registrados en 2007. Los decomisos se realizaron en el corredor fatal formado por Albuquerque, Santa Fe y valle La Española. Muy poco para los estándares de consumo local, de acuerdo con el sargento de la Policía Estatal. HIDTA atribuye a los cárteles mexicanos la desgracia regional. Nunca refiere la corrupción de autoridades locales. “Jamás escucharás la palabra corrupción en ninguno de los discursos oficiales”, explica el doctor en sociología de la Universidad de Texas en El Paso, Tony Payán. “La clase política de Estados Unidos es muy sensible a la retórica del caso. Aquí se lucha a toda costa para que prevalezca la idea de que no pasa nada. Nunca verás una admisión, mediática o política, sobre la corrupción. Cuando ocurre un escándalo se culpa a las redes foráneas. Es lo que sucede con el tema del narcotráfico”, explica. La moda entre los niños es inhalar el gel para las manos, que contiene alcohol… aquí hay narcotraficantes a los que todos conocemos de toda la vida Ruby Montoya,adicta. Abundan feminicidios Cuando Charlie Fresques avanzó hacia la mesa de concreto a mitad del parque Robinson, el olor a copal aún inundaba el ambiente. Medio centenar de personas se habían concentrado desde la tarde para rendir homenaje con un ritual maya a mujeres asesinadas y desaparecidas. La mujer que hizo de sacerdotisa habló en inglés. Los concurrentes tenían apellidos españoles, pero casi ninguno era capaz de hilvanar más de dos frases en el idioma. La hija de Fresques, Nina Harrin, tenía 21 años cuando desapareció hace cuatro años y cinco meses. Dijo a sus padres que realizaría una llamada telefónica de la caseta de las calles Central y Wyoming y los dejó por un momento a cargo de su hijo de cinco. Ya no regresó. Fresques piensa que está muerta. Esa es la suerte que tuvieron otras 11 mujeres que desaparecieron por las mismas fechas y cuyos restos fueron desenterrados en febrero de un predio al suroeste de la ciudad. “Esto es posible que lo hayan hecho los traficantes de droga. Pero para decir la verdad, se me hace que las policías aquí son corruptas y por eso no se investiga”. Ella llegó al parque Robinson antes del anochecer y tomó su veladora. La mantuvo en sus manos sin encenderla hasta que oscureció. Durante dos décadas ha tomado parte en manifestaciones de todo tipo, con tal de que la Policía resuelva el paradero de su hermana Beatriz, a quien vio por última ocasión en 1989. “La historia de mi hermana es muy similar al de estas muchachas. Ella usaba drogas y se prostituía aquí en la calle Central. Luego comenzó a bailar en un lugarcito… Al principio yo leía cosas que pasaban en México y decía: esto es igual. Después decía, no. Pero en realidad es igual. Hay narcotráfico y corrupción”. El asesinato de las 11 mujeres no ha revelado nada acerca de redes de narcotraficantes y criminales que operan en la ciudad, a pesar de que la Policía sacó a relucir el pasado de adicciones y prostitución de cada una de las víctimas. Los reportes por su desaparición refieren que se les vio por última ocasión en el mismo sector de la ciudad conocido como The War Zone (La zona de guerra). Difícil hallarle otro calificativo a un espacio poblado por hispanos, negros y asiáticos marginados, en donde abundan la heroína y las metanfetaminas y se concentran casi todos los crímenes de Albuquerque. Es la zona identificada por cualquiera como el infierno urbano. El agujero negro de los últimos 20 años. (Ignacio Alvarado/El Universal) Temas DEA Drogas FBI Lee También Por qué subir impuestos a cigarros no desincentiva su consumo Vinculan a proceso a cuatro por la muerte de colombianos DEA da golpe contra el CNG, detiene a 670 ligados al cártel DEA decomisa un millón de pastillas falsas y 77 mil kilos de droga al CNG en cinco días Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones