México | Sondeados enlistan diversos factores que contribuyen a “ruptura” Jóvenes y política, en franca disociación Los partidos no se abren a las candidaturas juveniles, un sector que los asocia con la corrupción y el excesivo pragmatismo Por: EL INFORMADOR 26 de marzo de 2012 - 02:29 hs En la imagen, la Cámara de Diputados con una evidente falta de quorum. NTX / CIUDAD DE MÉXICO (26/MAR/2012).- Los jóvenes se decepcionan de la política, los partidos y todas sus triquiñuelas. Lentamente, aquellos que tendrían que fungir como el relevo generacional de la clase política, deciden voltear a otros espacios de participación: organizaciones no gubernamentales, asociaciones y otras formas de buscar cambios, pero fuera de los partidos políticos. Lo dice sin dudar Nuria Peña, estudiante de la carrera de Relaciones Internacionales, “para algunos, enamoran más las causas independientes; es decir, los jóvenes no ven que a través de los partidos se puedan cambiar las cosas”. A pesar de que existen claras tendencias a distanciarse de los partidos y de las tradicionales formas de participación política, sí es posible encontrar jóvenes que tocan la puerta en partidos políticos y que buscan candidaturas y puestos de elección popular. Sin embargo no siempre son tomados en cuenta, y tienen que pagar “derecho de piso”. Así lo afirma César Ruvalcaba, presidente del Frente Juvenil Revolucionario de Guadalajara y ex director del Instituto Municipal de Atención a los Jóvenes de Guadalajara, “no es diferente a una empresa o a alguna asociación, los jóvenes tienen que pagar un derecho de piso vinculado a su aprendizaje, son los que hacen el trabajo de calle y muchas veces no son tomados en cuenta para las candidaturas con posibilidades de ganarse”. Así, los jóvenes se colocan en el fondo de la escala de importancia en los partidos políticos, siendo solamente utilizados para las labores que los experimentados del partido no quieren hacer. Por el otro lado, como lo hizo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 2009, los jóvenes forman parte de una estrategia de renovación efímera que no se consolida institucionalmente en el partido. En este mismo tema, César Ruvalcaba no esconde la frustración que sienten algunos jóvenes en el reparto de candidaturas. “Parece que los jóvenes entramos cuando las cosas están mal y cuando llegan los tiempos de bonanzas, no somos tomados en cuenta”. Así, la elección intermedia de 2009, que significó para el tricolor el regreso a la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), no se tradujo en un relevo generacional, sino que fue una decisión coyuntural apegada a intereses electorales y no una apuesta por la base juvenil del partido. En opinión de Noé Chávez, secretario de Acción Juvenil del Partido Acción Nacional (PAN), la decepción que sufren los jóvenes con respecto a los partidos es real; sin embargo, afirmaa, a pesar de que no parezca la vía para el cambio, la participación de los jóvenes es fundamental para la crítica y el debate que envuelve la vida partidaria. “Los jóvenes no creen que a través de la política se puede hacer un cambio real, y siendo sinceros, no es fácil; pero este es el camino para hacer un México diferente, los jóvenes se deben integrar para debatir, cuestionar y proponer”. En general, los partidos caen en una contradicción difícil de dejar de lado: por un lado quieren vender a la opinión pública una imagen de renovación, lejana de los viejos vicios de la política; y por el otro lado, cierran sus puertas a las nuevas caras y fuerzan la restructuración de los institutos políticos, apoyándose en las mismas caras de siempre. Este fenómeno de repetición, la idea de que los políticos no han llegado a un puesto, cuando ya están pensando en otro, es una imagen muy arraigada en la juventud. Así opina Carlos Topete, estudiante de comercio, “no hay cambio ni en las propuestas ni en los estilos de gobernar”. Para muchos jóvenes, detrás de los políticos no existen proyectos de transformación, no existen intenciones de desarrollo, sino simplemente la reproducción continua de círculos y redes de favores y beneficios. No más. Así lo señala Carlos Cham, egresado de la Universidad de Guadalajara (UdeG). “No creo que el problema sea la política en sí misma, sino la forma en que los partidos se han negado a cambiar su vieja y anquilosada operación”. En el mismo tenor, Antonio Lancaster Jones, empresario joven, argumenta que la poca inclusión política de los jóvenes se debe a que los partidos se niegan a abrir ventanas auténticas de participación. “No hay oportunidad para nosotros (los jóvenes), por más que uno quiere participar y aportar en la práctica, no nos toman en cuenta, sólo falta ver que los únicos jóvenes participando son los que cuentan con padrinazgo o compromisos”. Evidente alejamiento La Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Democráticas (ENCUP), registra con claridad el alejamiento de los jóvenes con todo lo que representa la tradicional forma de entender la política. Si socialmente existe un desprestigio notable de la clase política y de los partidos, dentro de los jóvenes, esta tendencia se agudiza aún más. Unos datos nos pueden dar una idea más completa de este fenómeno. Mientras uno de cada tres mexicanos señalan que no le interesa nada la política, en el rango de edad juvenil, 44% dice no interesarse nada en las cuestiones políticas. En plena consonancia con la opinión del país, 11% de los jóvenes señalan que no se opondrían a una dictadura si esta asegurara mejoras económicas para la población. Como escribió hace algunos años Leonel Flores Vega, estudioso de la cultura política de los jóvenes, “las instituciones políticas son secundarias para los jóvenes”. De la Encuesta Nacional de la Juventud, publicada en noviembre del año pasado, también es posible rastrear algunos elementos que nos indican la lejanía juvenil con respecto a la política y a los partidos. Mientras 87.6% de los jóvenes tienen como tema principal de conversación con su novio (a), las actividades que realizan con sus amigos; solamente 29.4% señaló hablar de política “alguna vez” con su pareja. Así, la política esta en la cola de los temas de conversación entre los jóvenes, muy por detrás de los estudios, el futuro o el trabajo. Estos datos no sorprenden a Karla Jacobo, secretaria juvenil del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Jalisco. “Los jóvenes participan en política, en organizaciones, en asociaciones, en manifestaciones; pero no participan en partidos políticos, que es diferente. Los jóvenes no creen en los partidos, no creen en esa forma particular de entender la política”. En el mismo sentido, el analista político Rubén Martín, señala que el alejamiento de los jóvenes de la vida partidaria no significa un rechazo a la política en sí misma, sino que es una cachetada a la “política profesional y tradicional”. “Creo que la crisis es de representación, es una crisis de una democracia formal que parece que te dice ven cada tres años, danos tu voto y vete a tu casa; considero que los jóvenes se han alejado de esta forma de entender la política”. FRASES''Para algunos, enamoran más las causas independientes; es decir, los jóvenes no ven que a través de los partidos se puedan cambiar las cosas ''Nuria Peña, estudiante. ''No es diferente a una empresa o a alguna asociación, los jóvenes tienen que pagar un derecho de piso '' César Ruvalcaba, presidente del Frente Juvenil Revolucionario en Guadalajara. ''Creo que la crisis es de representación, es una crisis de una democracia formal '' Rubén Martín, analista político. ''Los jóvenes no creen que a través de la política se puede hacer un cambio real, pero éste es el camino para hacer un México diferente '' Noé Chávez, secretario de Acción Juvenil del PAN. ''Los jóvenes participan sí se abren espacios, sí se generan las condiciones necesarias para su participación; no creo que sea un tema de apatía generalizada ''Karla Jacobo, secretaria juvenil del PRD. ANÁLISISLa vejez de los partidosEnrique Toussaint (Periodista) “Cuando los jóvenes salieron a la calle, los partidos político súbitamente envejecieron”. Con esta frase, los indignados españoles, en su mayoría jóvenes, salieron a protestar contra un sistema político desvinculado de sus necesidades; contra partidos políticos más preocupados por la reproducción de su aparato burocrático y el reparto de prebendas, que por ser faros de representación política; y contra una clase política negada a renovarse. Los jóvenes y la apatía política, han sido un binomio que muchos analistas han querido mantener unido. Parece una respuesta sencilla ante la baja tasa de participación política de la juventud y ante su negativa a engrosar las filas de los partidos políticos. Las conversaciones sobre la apatía política juvenil, conducen rápidamente a la clasificación de la juventud como una “etapa hedonista”, donde el joven rehúye a los compromisos, y prefiere el refugio en las amistades o en la pareja. Sin embargo, el alejamiento juvenil de los partidos tiene que ver con causas estructurales e inercias arraigadas en los partidos políticos. Por un lado, en México, los partidos políticos monopolizan el acceso a la representación popular, lo cual no significa que monopolicen la posibilidad de participación política. La democratización del país ha provocado la multiplicación de agendas públicas, que no fluyen únicamente a través de los partidos. Organizaciones no gubernamentales, movimientos urbanos y sociales, y universidades, son plataformas de intervención pública que constantemente están posicionando temas a debatir, ya sea el medio ambiente, una mejor educación o la promoción de la movilidad no motorizada en las ciudades. Así, los jóvenes optan por formas de participación desvinculadas de los viejos vicios de los partidos: rigidez institucional, lealtades incondicionales, pragmatismo y formalismo. Muchas de las peores prácticas de nuestra sociedad se replican y se potencian en los partidos políticos. No es difícil encontrarse casos de nepotismo en los institutos políticos, jóvenes que ascienden con facilidad amparados en un apellido y un pelotón de militantes jóvenes esperando oportunidades políticas a través de encomiendas fabriles: movilizaciones, adhesiones masivas y trabajo exhaustivo de calle. De la misma manera, los partidos recrean esa imagen paternalista del mandato sin argumentos; una señal ineludible de que la democracia interna en los partidos es todavía un asunto más que pendiente. Esa imposición familiar de “te lo ordeno porque soy tu papá”, se reproduce fidedignamente en los partidos; la lealtad trasciende la esfera de las razones, la obediencia antes que el mérito o la igualdad, constituye un eje central de la ética interna de los partidos. Los partidos políticos tienen que entender que la baja participación de los jóvenes no es un asunto de apatía o pérdida de referencias, sino de rechazo a la forma en que los partidos manejan su vida interna. Citando al ex candidato presidencial independiente en Chile, Marco Enríquez Ominami, “con esa política, los jóvenes no van”. Temas Política Jóvenes Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones