Viernes, 17 de Enero 2020
México | Tren Parlamentario

Con la economía a dos manos

Por Vicente BELLO

Por: EL INFORMADOR

El “boquete” en la economía por 300 mil millones de pesos, de cuya existencia reveló el mismo secretario de Hacienda, escoció ayer en San Lázaro, removiendo los rescoldos de aquel fuego que se enciende en los territorios del Poder Legislativo cada que tirios y troyanos hablan de los presupuestos.

El diputado federal del PRI José Ascensión Orihuela Bárcenas salía de inmediato al paso, pidiendo que se vayan (los hacendarios) de inmediato a la reducción del gasto corriente; es decir, salarios de la alta burocracia; bonos; viáticos; y que se afecte lo menos posible a programas sociales, y nada al programa de infraestructura del país, porque éste es el que actualmente está ofreciendo posibilidades de empleo y crecimiento económico.

Y decía entonces el priista que así como los gobiernos panistas han sido de pies muy ligeros a la hora de correr hacia el incremento del gasto corriente, principalmente en los rubros de los salarios de la alta burocracia, así ahora “espero que ellos puedan tener el mecanismo para reducirlo y asimilar este boquete que tienen las finanzas públicas, sin afectar a los programas sociales”.

El tema daba para bordar. Por allí andaba también Juan Guerra Ochoa (PRD), opinando a propósito del mismo agujero de la economía.
Recalcitrante, el legislador Guerra de plano afirmaba que la situación de emergencia económica en que se encuentra el país obliga a las instituciones correspondientes a discutir una reforma fiscal.

Una reforma, ya decía, que retome el debate de gravar las ganancias de capital en el mercado de valores, porque de lo contrario el gran problema es que toda la carga está cayendo sobre la pequeña y mediana empresa, así como en los contribuyentes cautivos de siempre.

Guerra Ochoa, de entrada, desconfió de lo que dijo Agustín Carstens, respecto de que el “boquete” es de unos 300 mil millones de pesos. “Creo que es un hoyo más grande”, advirtió el legislador. “Es pequeño, comparado con el que se espera el próximo año”.

Y fue él quien planteó desde su posición de la Cámara de Diputados (vicecoordinador de la bancada perredista) que “hay tres herramientas básicas para corregir en crisis esos desequilibrios”.

Y mirando hacia el Ejecutivo Federal, enumeró entonces, corrosivo, Juan Guerra Ochoa:
“Uno: Ahorra dinero; no gastes gasto corriente; deja el gasto de inversión. Hay secretarías que si las desaparecen, la gente no se va a enterar. Entre ellas, la de la Función Pública. Además, tienes que recortar gasto para que tu agujero no sea en inversión productiva ni en gasto social. Lo primero que se tiene que sacrificar son a funcionarios. Bájales (salario) lo más que puedas.
“Dos: Ya no puedes pedir prestado, porque ya endeudaste demasiado al país.
“Tres: Provisionalmente, puedes usar los fondos de estabilización de Pemex; puedes usar las coberturas que se pagaron por el petróleo, y la que se obtuvo se ganó. Pero eso se te va a acabar este año; no vuelves a disponer de eso: los fondos te van a quedar secos”.

Y entonces desde su sitio, Guerra advertía que todo lo anterior será coyuntural, y lo que queda no es más que tener que discutir la reforma fiscal.
Justo cuando se habla de problemas en el presupuesto, en San Lázaro se ha comenzado a discutir en torno del “ejercicio indebido de partidas secretas en el Gobierno de Felipe Calderón”.

¿Partidas secretas? Antonio Ortega Martínez, presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, había afirmado desde la semana antepasada de que “existe una partida secreta en las administraciones del PAN”. El martes 19 de este mes, quien respingó a propósito de ello fue Héctor Larios, jefe de la bancada panista en San Lázaro. “Deploro las declaraciones del presidente de la Comisión de Vigilancia”, había dicho, en un tono de enojo. “Son declaraciones que no tienen ningún sustento. Es absolutamente falso; está el presupuesto a la vista de todos”.

Pues ayer, Antonio Martínez volvió a echar limón en esa parte donde, al parecer, duele al PAN. “El Gobierno del Presidente Calderón”, decía el perredista, “sigue ejerciendo partidas secretas, pues solamente han cambiado las reglas del juego en cuanto hace al manejo de los gastos confidenciales del Ejecutivo federal”.

Y advertía que hay una partida en el presupuesto clasificada como “gastos confidenciales”, que ejecuta el Consejo Técnico de la Comisión de Seguridad Nacional.
En un comunicado, Ortega se dirigía así a Héctor Larios ayer: “Es relevante recordarle al diputado Larios que el 11 de octubre de 2007, el grupo parlamentario del PRD, por medio del diputado Carlos Altamirano, presentó iniciativa ante la Cámara para derogar el párrafo cuarto de la fracción IV del Artículo 74 Constitucional, misma que fue rechazada por el PAN”. Y preguntó a Larios: “¿Por qué razón el PAN se negó a derogar este precepto constitucional que prevé la existencia de partidas secretas?”

Si el perredista se sostiene (Antonio Ortega es hermano de Jesús Ortega Martínez), este asunto de la partida secreta podría ser candidato a figurar como el siguiente escándalo en estos tiempos de campaña, sobre todo porque hay datos de carácter infausto, como el de que Carlos Salinas se robó la mitad de la que ejerció en su mandato.

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