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Jueves, 21 de Noviembre 2019
México | ITINERARIO POLÍTICO POR RICARDO ALEMÁN

AMLO, contra Marcelo

No es novedad que el pasado domingo Andrés Manuel López Obrador haya anunciado que será candidato presidencial para 2012

Por: EL INFORMADOR

No es novedad que el pasado domingo —durante el tercer aniversario de su chabacano gobierno legítimo—, Andrés Manuel López Obrador ( AMLO) haya anunciado que será candidato presidencial para 2012. Y no es nuevo, por elemental razón: lleva una década como aspirante.

En el fondo, las novedades están en otro lado. Por ejemplo, que haya incautos que aún crean que puede ser presidente, a pesar de que soberbio dilapidó 15 millones de votos y, por si fuera poco, destruyó a la llamada izquierda mexicana. Y que nadie le haya dicho al tabasqueño —o que éste se haya negado a escuchar— que va en dirección a tropezar con la misma piedra. ¿Y cuál es esa piedra? Creer que es el iluminado, mesías prometido para salvar a la patria.

Es decir, que si AMLO no entiende que es un mortal —como todo político— que requiere el mayor número de aliados políticos, nunca será presidente. Y si tienen dudas —sobre todo sus fanáticos a los que gana la pasión por sobre la razón—, pueden mirar a los previos de julio de 2006, cuando vivió los mejores momentos de su liderazgo y —por soberbio— se negó a entender que en política la suma suele ser geométrica —más que aritmética—, y que al arte de sumar siempre lo acompaña la humildad.

Viene a cuento el tema, porque el mitin, el discurso, la concurrencia —todo el evento del tercer aniversario legítimo—, pareció destinado a imponer desde hoy la candidatura presidencial del mesías. ¿Y a quién va destinado el mensaje? Al único presidenciable de la llamada izquierda que ha entendido que 2012 no es 2006, que Peña Nieto no es Madrazo, que el Gobierno de Calderón no es el de Fox, y que los mexicanos ya no quieren salvadores de la patria, sino gobernantes eficaces, de carne y hueso.

Y ese político y gobernante se llama Marcelo Ebrard, animal político —en sentido aristotélico— que disputará a AMLO la postulación por la llamada izquierda y cuya hoja de servicio está a años luz del rupestre tabasqueño. Un ejemplo: Marcelo es capaz de negociar un acuerdo de no agresión con el que puede ser su principal adversario: Enrique Peña Nieto. Eso, mientras que el tropical tabasqueño propone seguir los pasos del dictador venezolano Hugo Chávez. De ese tamaño las diferencias.

En realidad, el evento del pasado domingo fue un intento desesperado de AMLO por recuperar un liderazgo que ya no tiene, por tratar de imponer su aspiración a Los Chuchos, a Marcelo, a toda la izquierda; candidatura que está muerta. Y si ya destruyó a la izquierda, es capaz de impulsar el regreso del PRI. ¿Por qué? Porque si el candidato no es AMLO, nadie lo será. Los mesiánicos del poder. Al tiempo.

En el camino

Por cierto, el PRI ya compra las bases sociales de AMLO.

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