Jalisco | “Nos moriremos tocando” La música, su único amor Son hombres solitarios que nunca le entregaron su amor a una mujer, por lo menos no en el matrimonio Por: EL INFORMADOR 4 de octubre de 2009 - 03:38 hs GUADALAJARA, JALISCO.- Se llevan más de 20 años de edad, pero al tocar juntos, cuando sus dedos se deslizan sobre las cuerdas de sus instrumentos, el sonido que se desprende de las cajas de resonancia y naufraga en algunos oídos contagiados, se diluye en una sola fórmula que evoca el romanticismo y emoción de una época en que el amor era la única causa y solución. Así lo es en la longeva vida medida en ocho décadas y media de Manuel Gómez, violinista desde los cinco años de edad, y Juan Manuel Zamora, guitarrista de 63 años; ambos apasionados y dedicados de vida a la música. “Por compasión, une tu labio al mío, estréchame en tus brazos, y cuenta los latidos... de nuestro corazón”, canta una anciana sentada en una banca, mientras escucha con la mirada perdida la música de estos dos hombres que se conocieron “en alguna de las decenas de orquestas” en que tocaron: “Creo que en la de Enrique Reyes o Manuel Gil, en una gira a Acapulco”.. “Manuel Gil”, le confirma Zamora a su compañero Manuel Gómez, que guarda en su memoria el repertorio de toda una vida dedicada a la música de salón, en que atestiguó romances, desamores, hombres corroídos por celos, y toda la belleza y miseria humanas que pueden brotar mientras la orquesta ameniza una fiesta. Fieles a la música, como a un único amor, le han correspondido por siempre y esperan que así sea hasta la muerte. Son hombres solitarios que nunca le entregaron su amor a una mujer, por lo menos no en el matrimonio. De hijos, dicen, tampoco saben que haya habido un fruto de alguna noche de salón. Y no les importa, porque aún así, contagian a sus escuchas con temas que sobre todo, evocan al romance. “Dice Consuelito Velázquez que cuando compuso ‘Bésame mucho’, aún siendo una niña, no sabía lo que era dar un beso, pero se lo imaginaba de una manera tan bella y melodiosa que a través de esa canción le pudo dar vida eterna”, sentencia Zamora. “Nos moriremos tocando, es lo que elegimos, ¿verdad?”, relata Gómez al recordar que de niño, la primera vez que tocó el violín fue cuando su abuelita le obsequió “una pequeña baratija que le dieron a cuenta de unos galones de leche, y de ahí para adelante nunca lo solté. Después me metí a estudiar en la orquesta y toqué en más de diez grupos de música de salón, porque antes era lo que la gente oía y bailaba”. Y así, cuando el mundo estaba colapsado por la Segunda Guerra Mundial, el joven Manuel Gómez ya tocaba, siendo testigo de parejas que se unieron para siempre con un beso, bajo el influjo de alguna de sus interpretaciones. Sin embargo, el dúo coincide en que “la vida de músico es difícil”. Pero no lo dicen como queja, sino con el orgullo de quien se mantiene al pie del cañón durante tantos años. Cuando no llevan serenata —por la que cobran mil 200 pesos— se colocan en una calle céntrica, o en alguna plaza comercial en donde los agentes de seguridad privada o el gerente les permitan tocar, no sin antes negociar con ellos, y entonces, con la espalda encorvada, Manuel Gómez se inclina colocando con sumo cuidado el estuche de su violín al ras del piso, y lo abre. Erguidos después hasta donde los años se los permite, uno rasga las cuerdas de la guitarra y el otro, con el arco ya bañado de brea, “soba” el instrumento para que se desprenda la primer pieza de la noche. “Cuando vuelva a tu lado, y esté sólo contigo, las cosas que te diga, no repitas jamás, por compasión”.. dibujan en la memoria las primeras pisadas de una canción que en algún momento, cuando estos dos hombres eran jóvenes de cuerpo, vestidos de smoking, tocaron en algún salón de la época, en Acapulco, Ciudad de México o Los Ángeles, Estados Unidos, y que provocó más de un beso en la gente que bailó bajo el influjo de su música. Manuel Gómez, violinista de 85 años, y Juan Manuel Zamora, guitarrista de 63, continúan interpretando la melodía de fondo para que se besen los enamorados EL INFORMADOR/ OMAR CASTAÑEDA Temas Crisis Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones