Lunes, 17 de Noviembre 2025
Internacional | Ali Abdullah Saleh lleva 32 años en el poder, los inconformes exigen su renuncia

Yemeníes culpan a presidente por violencia

Durante la explosión de una fábrica de municiones, 140 personas resultaron muertas. Las conversaciones indirectas para mediar una transición de Saleh a sus opositores se reanudaron

Por: REUTERS

Manifestación convocada por los opositores al régimen del presidente Saleh en la capital, Saná. EFE  /

Manifestación convocada por los opositores al régimen del presidente Saleh en la capital, Saná. EFE /

SANÁ, YEMEN (29/MAR/2011).-  Manifestantes yemeníes culparon al presidente Ali Abdullah Saleh el martes por el derramamiento de sangre, que aumentó los temores de Estados Unidos de que el caos termine beneficiando a los militantes, incluso cuando se llevaron a cabo negociaciones indirectas para resolver la crisis.

Una serie de explosiones en una fábrica de armas el lunes dejó al menos 140 muertos en un pueblo del sur donde los islamistas parecían haber expulsado a las fuerzas del Gobierno, un recordatorio de la inestabilidad que los aliados occidentales de Saleh temen en el empobrecido estado árabe.

La principal coalición de grupos de la oposición dijo que Saleh era el responsable por la presencia de militantes, incluyendo a Al Qaeda, en la provincia de Abyan, donde ocurrió la explosión.

"Condenamos este horrible crimen y acusamos al presidente y su gente de involucrarse con Al Qaeda y grupos armados a los que han sido entregadas las instituciones del Gobierno en Abyan. El caos fue planeado por anticipado", dijo en un comunicado.

"La continuación de Saleh en el poder es un peligro para Yemen, su pueblo y los intereses internacionales", agregó el grupo.

En los últimos días, algunos residentes dijeron que las fuerzas de seguridad habían abandonado el pueblo de Jaar, escenario de los enfrentamientos. Los gobernadores de las provincias de Jawf y Saada, en el norte del país, se habían ido, temiendo enfrentamientos con tribus que no respaldaban al presidente.

En el centro de Yemen, el gobernador de Maarib fue apuñalado tras intentar dispersar una protesta este mes.

No más concesiones


Saleh, que se ha mostrado alternativamente conciliador y desafiante, ha prometido en público no hacer más concesiones a los opositores que le exigen que dimita después de 32 años de Gobierno autoritario.

Saleh, un perenne sobreviviente de guerras civiles y extremismos, ha dicho que Yemen podría entrar en un conflicto armado y fragmentarse en líneas regionales y tribales si abandona el cargo inmediatamente.

Pero los manifestantes dijeron que consideraban sospechosa la retirada de las autoridades y la seguridad en algunas zonas, y acusaron al presidente de fomentar los conflictos por razones políticas.

"Saleh quiere asustarnos a nosotros y al mundo con el caos, que él ha iniciado en algunas zonas", dijo Ali Abdelghani, de 31 años, un funcionario que protestaba entre miles de personas en Saná.

"Pero somos capaces de desenmascarar este juego. Hay comités populares en todas las provincias para proporcionar seguridad mientras el presidente ha retirado la seguridad en algunos sitios para que se propague el caos", agregó.

Washington y el aliado estadounidense y vecino Arabia Saudí han visto tradicionalmente a Saleh como un hombre fuerte que evita la extensión de Al Qaeda en un país que muchos ven cercano a la desintegración.

Fuentes en ambos bandos dijeron que las conversaciones indirectas para mediar una transición de Saleh a sus opositores se habían reanudado luego de que se estancara el diálogo directo. El objetivo era acordar un marco de trabajo cuyos detalles podrían ser analizados en próximas negociaciones directas.

"Hay negociaciones indirectas a través de mediadores de todos los partidos y hay señales positivas", dijo un funcionario gubernamental.

Un cercano asesor del poderoso general Ali Mohsen, quien ha apoyado a los manifestantes, confirmó que los mediadores aún negociaban.

El acuerdo, de alcanzarse, implicaría probablemente la dimisión de Saleh y de Mohsen, un pariente y antiguo aliado que desertó y luego envió tropas a proteger a los manifestantes.

Los hijos y familiares cercanos del presidente también abandonarían sus cargos en un acuerdo, pero el lado de Saleh quiere garantías de que no serían procesados. No estaba claro si permanecerían en Yemen, pero esa era una opción.

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