Domingo, 12 de Octubre 2025
Internacional | La policía busca a otros dos sospechosos

Un atacante del semanario se entrega

Italia refuerza medidas de seguridad; España eleva nivel de alerta

Por: EL INFORMADOR

PARÍS, FRANCIA (08/ENE/2015).- Uno de los autores del ataque contra el semanario francés Charlie Hebdo, en el que murieron 12 personas y 11 más resultaron heridas, se entregó a la Policía de Francia, que aún busca a otros dos sospechosos.

Este atentado sin precedentes, el más cruento cometido en Francia en décadas, hizo pensar rápidamente en una venganza de los islamistas radicales. Charlie Hebdo publicó en 2006 caricaturas del profeta Mahoma que provocaron condenas y protestas en países musulmanes.

Los agresores parecieran haber seguido consignas dadas por el grupo Estado Islámico (EI) y la red Al Qaeda, a causa de la lucha de Francia contra el yihadismo.

Las autoridades identificaron y difundieron fotos y nombres de los atacantes: los hermanos franceses Said Kouachi y Cherif Kouach, de 32 y 34 años, que fueron descritos como “armados y muy peligrosos”; además del joven de 18 años, Hamyd Mourad, quien se entregó a la Policía.

Cherif Kouachi fue condenado en 2008 de cargos de terrorismo por ayudar a combatientes en Iraq y sentenciado a 18 meses de cárcel.

El presidente francés, François Hollande, decretó “jornada de duelo nacional” para hoy, y pidió “unidad” al país tras el atentado contra el semanario.

Tras el ataque, Italia reforzó las medidas de seguridad de objetivos considerados sensibles, como embajadas, aeropuertos, estaciones de tren o edificios del Gobierno. Además ofreció su colaboración a Francia en el combate al terrorismo.

En tanto, el Gobierno español elevó al tres el nivel de alerta antiterrorista. En la actualidad la alerta terrorista en España se define en cinco niveles, cada uno de ellos con la posibilidad de intensidad alta o baja, siendo el quinto el mayor.

Por su parte, el movimiento alemán anti-islam Pegida dijo que el atentado contra el semanario confirmaba sus tesis, asegurando en su página de Facebook que el ataque ilustraba la incompatibilidad de los islamistas “con la democracia”.

“Los islamistas, contra los que Pegida alerta desde hace más de 12 semanas, han demostrado en Francia que son simplemente incompatibles con la democracia” y que “recurren a la violencia y la muerte como solución”, publicó el movimiento en esta red social.

Enoja irreverencia contra Mahoma


Las amenazas contra el semanario Charlie Hebdo comenzaron en 2006 en medio del enojo que causó entre los musulmanes su publicación de viñetas del profeta Mahoma.

El autor francés Michel Houellebecq, quien recién publicó su libro antiIslam Sumisión, y los yihadistas están en el sumario del número de ayer de la revista, cuyo último mensaje en Twitter antes del ataque fue una viñeta del líder del grupo Estado Islámico (EI).

Charlie Hebdo es una publicación satírica, crítica de las religiones, la sociedad y la política, por cuya irreverencia y libertad se ha ganado la antipatía de muchos, pero mayormente de los islamistas. Su espíritu de insolencia le llevó a “burlarse” del profeta Mahoma, lo cual es totalmente coherente con su histórica razón de ser.

Sus instalaciones ya habían sido blanco de violencia en 2006 luego de reproducir caricaturas de Mahoma que habían aparecido primero en el diario danés Jyllands-Posten.

Más tarde, en noviembre de 2011, sus oficinas fueron objeto de un incendio provocado después de publicar una viñeta de Mahoma con el título “Charia Hebdo”.

Stephane Charbonnier, editor jefe de la revista, había estado bajo protección policial debido a amenazas contra su vida, pero él y otros tres destacados caricaturistas forman parte de las 12 víctimas del ataque.

“Había amenazas permanentes desde la publicación de las caricaturas de Mahoma”, refirió el abogado del semanario, Richard Malka, y afirmó que “es un semanario que no ha hecho más que defender la libertad de expresión”.

Charlie Hebdo se mantuvo fiel a su línea de conducta a pesar de las amenazas constantes, aunque aseguraba no ser un enemigo del Islam. “Hay provocación como lo hacemos semana tras semana, pero no más contra el Islam que con otros temas”, dijo Charbonnier en 2012.

La revista vio la luz pública como relevo de Hara Kiri, un semanario francés que comenzó a publicarse en 1970 y seguía una línea anticlerical y denunciaba el orden burgués con un humor corrosivo implacable, pero que fue prohibido por el Gobierno. En 1992 reapareció con el nombre de Charlie Hebdo y una nueva fórmula editorial, “irreverente desde una óptica de izquierda radical”.

El semanario ha llevado un sinnúmero de juicios por difamación por parte de la Iglesia, empresarios, ministros o famosos que han sido blanco de sus sátiras.

LA VOZ DEL EXPERTO
Atentados podrían detonar crisis con musulmanes

Laura Ibarra García
(directora de estudios europeos de la Universidad de Guadalajara)

Más que un atentado a la libertad de expresión y al derecho a la información, el atentado en contra del semanario satírico Charlie Hebdo, en París, Francia, es la muestra de que hay un proceso de “islamización” del viejo continente, que lo que ha ocasionado la caricaturización del Dios musulmán, Mahoma, es “recrudecer o reactivar una crisis no resuelta entre occidentales y orientales”.

Para los islámicos es una falta de respeto muy grande que se hagan caricaturas de su Dios. Para nosotros los occidentales es normal que, incluso, se caricaturice a los santos o al Dios cristiano. Pero para ellos no.

Esta “islamización de Europa” ocasiona que los occidentales replieguen una discriminación porque se piensa que los trabajadores extranjeros les quitan los empleos a los occidentales, además de que cuando se quieren construir mezquitas suele haber conflictos. Aunque no hay una definición de cuándo comenzó a recrudecer el tema entre estas dos ideologías, las distintas intervenciones y estrategias militaristas de Estados Unidos a Medio Oriente, contribuyen a perjudicar el clima de falta de respeto.

Desde el hecho de que hay visiones fundamentalistas, acompañadas de una visión distinta de la modernización de los Estados, ha ocasionado que el Estado Islámico sea visto como un Estado medieval, lo que ocasionó que los occidentales lo hayan subestimado.

Este atentado en contra de una revista, lo que ocasionará en el corto plazo es una radicalización, porque tratarán de salvar las derrotas del Estado Islámico. Creo que habrá ataques a Europa, sobre todo porque la clase política está criticando este movimiento islámico. Pero lo que no se puede ocultar es que estos movimientos tienden a crecer en las crisis económicas y los que van a salir altamente favorecidos es la ultraderecha.

PERFIL
Stephane Charbonnier


Nacido el 21 de agosto de 1967, en Conflans-Sainte-Honorine (Yvelines, cerca de París), conocido profesionalmente como Charb, Stephane Charbonnier, de 47 años, era editor en jefe de Charlie Hebdo (desde 2009), así como uno de sus principales caricaturistas y vigoroso defensor de su enfoque provocador.

Estaba a cargo cuando las oficinas del semanario fueron destruidas por una bomba casera en 2011 después que la revista propuso tener al profeta Mahoma como editor invitado.

En 1991, Charb participa al lanzamiento de La Grosse Bertha, semanario satírico creado para oponerse a la primera guerra del Golfo. Un año más tarde abandonó el diario para participar en el segundo lanzamiento de Charlie Hebdo, en el que publicaba hasta ayer buena parte de sus dibujos. También lo hizo en las páginas de L’Humanité, Libération, Le Monde Libertaire, Télérama, Mon Quotidien, l’Hebdo, le Monde des Ados, Fluide Glacial o l’Echo des Savanes.

Perfil
Jean Cabut


El dibujante Jean Cabut, Cabú, quien falleció a los 76 años, en el ataque al semanario, fustigaba con la aguda punta de sus lápices desde hace casi seis décadas a la sociedad en la que le tocó vivir, y especialmente las religiones y los nacionalismos.

Nació el 13 de enero de 1938 en Châlons-sur-Marne (Marne, cerca de París). Publicó sus primeros dibujos a los 15 años, antes de realizar el servicio militar en Argelia, de donde regresó con una profunda aversión por los uniformados.

Sus blancos favoritos eran los políticos, las fuerzas armadas y las religiones. Pilar de Charlie Hebdo y del Canard Enchainé —el otro semanario satírico francés—, Cabú conservó hasta el final la ferocidad implacable de su humor contra el poder y el conformismo.

Sus caricaturas de Mahoma publicadas en 2006 fueron de las más cáusticas y valieron a la redacción de Charlie Hebdo vivir desde entonces bajo permanentes amenazas de muerte.

Perfil
Bernard Verlhac

Caricaturista y autor de tiras cómicas comprometidas, Tignous, como era conocido, tenía 57 años y dibujaba para la prensa desde 1980, fustigando la locura del mundo con humor agudo y desesperado.

Bernard Verlhac, su verdadero nombre, nació en 1957 en París, y publicaba regularmente sus dibujos en Charlie Hebdo y Marianne. Colaboraba además con Fluide Glacial, L’Echo des Savanes y varios programas de televisión. Sus primeros dibujos fueron publicados en L’Idiot international, La Grosse Bertha y L’Evénement du jeudi.

En su libro On s’énerve pour un rien (1991), criticaba el capitalismo, los accionistas y las desigualdades sociales, también fustigados en Tas de riches (1999, Denoël) y en 2010 “Le fric, c’est capital”....

Su último álbum, Cinco años bajo Sarkozy, publicado en 2011, es una compilación de sus corrosivos dibujos de prensa sobre el Gobierno del ex presidente Nicolas Sarkozy.

Perfil
Georges Wolinski

Georges Wolinski, de 80 años, era otro de los caricaturistas veteranos de Charlie Hebdo. Sus trabajos fueron publicados en Hara Kiri, Paris Match y numerosas publicaciones.

Nació el 28 de junio de 1934 en Túnez y se mudó a Francia cuando era niño. A los 26 años ya trabajaba para Hara Kiri. Fue condecorado con la Legión de Honor, el máximo reconocimiento nacional, en 2005.

El rey de los dibujantes satíricos de Francia, era venerado por toda una generación, padre del famoso personaje del “Roi des cons” (rey de los tontos). Su humor fue siempre ácido, dentro de la línea tradicional de Hara Kiri, que se autodefinía como una revista “tonta y malvada”.

Cada semana, en las páginas de Charlie Hebdo, Wolinski puso en escena a dos personajes, un flaco tímido junto a un gordo dominante y tajante que profería sus verdades de mostrador: “Señor, estoy a favor de la libertad de prensa... ¡Siempre y cuando la prensa no aproveche para decir cualquier cosa!”

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