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Martes, 19 de Noviembre 2019
Internacional | Actualmente en las escuelas de Camboya no se enseña a los estudiantes esta etapa de su historia

Supervivientes del genocidio del Jemer Rojo relatan sus experiencias

Estiman que 1.7 millones de personas fueron torturadas y ejecutadas

Por: EFE

PHNOM PENH.- Entre los muros del centro del Jemer Rojo donde miles de personas fueron torturadas y luego ejecutadas hace treinta años, uno de los contados supervivientes relata a las nuevas generaciones de camboyanos su historia para que no se olvide nunca.

Van Nath conservó la vida porque su destreza como pintor fue considerado más valioso para propagar la causa que la muerte de otro traidor, como todos aquellos que el Jemer Rojo enviaba a Tuol Sleng o S-21, el cuartel general de la policía política instalado en secreto en un antiguo instituto de Phnom Penh.

"Esta es ahora mi misión más importante: transmitir a los jóvenes qué es lo que pasó aquí. Soy muy feliz por poder trabajar con los jóvenes", dice Van Nath, quien tras la caída del régimen, en 1979, inmortalizó en varias obras pictóricas las torturas y crímenes de los que fue testigo.

Mientras ofrece una charla semanal a estudiantes de secundaria en Tuol Sleng, transformado en el Museo del Genocidio camboyano, el que fuera director de ese centro, Kaing Guek Eav, alias Duch, es juzgado en un tribunal internacional auspiciado por la ONU en Phnom Penh.

Otro superviviente, Choum Mey, cuya habilidad con los motores y otras máquinas le convirtió en imprescindible para el Jemer Rojo, también se deja caer por allí para compartir sus recuerdos y experiencias.

Entre sorprendidos e incrédulos, los estudiantes escuchan los relatos rodeados por paneles con fotografías de los presos que vivieron sus últimos días en esos mismos muros, muchos de ellos
entonces de su misma edad.

Los estudiantes solicitan a los oradores que expliquen más detalladamente cómo eran las torturas y las condiciones en las que vivían los reclusos.

Apoyado en las imágenes que plasmó en sus cuadros y con los que ha contado al mundo lo que vio dentro de la prisión, Van Nath relata a las chicas y chicos que los reclusos dormían sobre el suelo encadenados y que los torturadores les arrancaban las uñas de manos y pies para que confesasen sus culpas durante los interrogatorios, que se podían repetir hasta cuatro veces al día.

"Vivíamos para morir", resume, sereno y pedagógico, Van Nath a los muchachos.

El director de un instituto de Phnom Penh que acompaña al grupo dice que muchos jóvenes no se creen que el país pasara por todo ese horror, y añade que algunos chicos piensan que el Jemer Rojo es sólo una historia.

"En las escuelas no se explica nada sobre el Jemer Rojo. Es muy triste ver cómo los estudiantes vienen aquí y no saben nada de lo que ocurrió en Camboya", dice Chey Sophearum, coordinador del proyecto de charlas con supervivientes, una iniciativa del Museo del Genocidio.

Ese periodo de la historia camboyana no se incorporó en el programa escolar hasta este curso y la mayoría de jóvenes sólo sabe lo que sus familiares les contaron.

El Jemer Rojo, liderado por Pol Pot , perpetró un golpe de Estado en 1975, proclamó la República
Democrática de Kampuchea y estableció un sistema socialista agrario que llevó al país al Año Cero.

Cuatro años duró el régimen y en ese tiempo murieron 1.7 millones de personas en las purgas ordenadas y las deportaciones masivas al campo en condiciones infrahumanas que se llevaron a cabo.

"Para mi es toda una experiencia compartir mis recuerdos con los estudiantes porque conocer lo que pasó nos puede ayudar a evitar que la historia se repita", dijo Van Nath.

Un estudio de la Universidad de Berkeley difundido este año, justo antes del inicio del juicio a Duch, que el 85 por ciento de los jóvenes tenía poco o ningún conocimiento sobre la existencia del tribunal internacional.

"No sabía casi nada del Jemer Rojo, sólo algunas cosas que me ha contado mi familia. Venir aquí y ver lo que pasó ha sido doloroso", dijo Chin Borey, uno de los alumnos.

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