Domingo, 02 de Noviembre 2025
Internacional | Caso Teresa Lewis

Polémica ejecución en Virginia

Un tribunal estatal aplica pena capital a una mujer que no había privado de la vida a nadie

Por: EL INFORMADOR

Manifestantes protestas por la ejecución de Teresa Lewis. AP  /

Manifestantes protestas por la ejecución de Teresa Lewis. AP /

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (24/SEP/2010).- Por primera vez en casi un siglo, el Estado de Virginia ha ejecutado a una mujer. De nada valieron los recursos al Tribunal Supremo, las apelaciones ni las campañas de las organizaciones contraria a ese castigo  que alegaron que la condenada tenía un coeficiente intelectual que rozaba el límite que considera la máxima pena como inconstitucional. Teresa Lewis fue sometida a un “homicidio legal” a las 21 horas. Un cóctel mortal de barbitúricos le paró el corazón tras pasar siete años en el corredor de la muerte del correccional de Greenesville (Virginia).

Lewis, 41 años, fue condenada en 2003 tras admitir haber encargado a su amante y otro hombre el asesinato de su marido y el hijo de éste para cobrar el seguro de vida.

Lewis nunca apretó el gatillo y a pesar de ello fue condenada a muerte mientras que los autores materiales del crimen obtenían sentencias de cadena perpetua -uno de ellos se suicidó en la cárcel en 2006-.

Desde que en Estados Unidos se reinstauró la pena de muerte en 1976, 12 mujeres -incluida Lewis, la primera desde 2005- han sido ejecutadas en el país.

Las estadísticas dicen que son muchos más los hombres que cometen asesinatos que las mujeres y por eso son muchas menos las que acaban en el corredor de la muerte. Pero los expertos apuntan a que la justicia es férrea cuando tiene que dictar sentencia para una mujer que se considera que se ha salido de los roles establecidos por la sociedad y ha cometido un crimen atroz.

En el caso de Lewis, el hecho de que ordenara los asesinatos para obtener dinero fue considerado un agravante que le valió la pena de muerte.

Intensa campaña opositora


La condena desató una intensa campaña en contra de la pena en la que participaron grupos de salud mental, representantes de la Unión Europea y el escritor estadounidense John Grisham. Además de su bajo coeficiente (72, sobre un mínimo legal de 70), los defensores de Lewis alegaban que la mujer, una de las 53 mujeres condenadas a muerte en Estados Unidos, padecía un trastorno de personalidad que la hacía dependiente y habían presentado una carta en la que uno de los otros dos hombres acusados del crimen reconoce que la manipuló para convencerla de que había que asesinar a su marido.

El País

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