Viernes, 17 de Octubre 2025
Internacional | Los tres habían sido capturados el 10 de noviembre al sur de la capital afgana, Kabul y escaparon el viernes pasado

Periodistas secuestrados en Pakistán fueron amenazados de muerte

El periodista afgano Tahir Ludin contó detalles del secuestro en una entrevista publicada el lunes en The New York Times

Por: AP

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS.- Los dos periodistas que el Talibán tuvo secuestrados durante siete meses en Pakistán tuvieron que soportar amenazas de muerte durante su cautiverio, que terminó cuando engañaron a sus guardias y bajaron una pared de casi siete metros con una cuerda, relató uno de ellos.

El periodista afgano Tahir Ludin contó detalles del secuestro en una entrevista publicada el lunes en The New York Times.

Ludin estuvo cautivo junto a David Rohde, periodista del Times ganador de dos premios Pulitzer y el chofer de ambos, Asadullah Mangal.

El periodista relató que los últimos dos o tres meses fueron tan ``desesperanzadores'' que llegó a pensar en suicidarse con un cuchillo.

El chofer, añadió, parecía estar dominado por el miedo a sus captores y no participó en el plan para escapar.

Los tres habían sido capturados el 10 de noviembre al sur de la capital afgana, Kabul y escaparon el viernes pasado.

Su plan era mantener a los guardias despiertos lo más tarde posible para que se durmieran profundamente, por lo que Ludin los desafió a un juego de mesa.

A la 1 de la mañana, Rohde despertó a Ludin, quien recitó algunos versos del Corán y lo siguió afuera del cuarto y al segundo piso.

Ludin trepó a una pared de 1,5 metros (5 pies) y desde allí vio que tendrían que bajar casi siete metros (20 pies). Rohde le dio una cuerda que había encontrado dos semanas antes y había mantenido escondida, la aseguraron a la pared y Ludin bajó primero.

Al caer al suelo, el periodista afgano se dobló el pie derecho y sufrió cortes y moretones. Rohde bajó después y saltó sin lastimarse.

Antes de escapar, esperaron un rato ya que esa noche la ciudad tenía electricidad, pero un aire acondicionado viejo tapaba con su ruido cualquier otro sonido. Mientras se alejaban, los perros de la zona les ladraban y algunos los corrieron.

Ningún miembro del Talibán salió de las casas vecinas, para sorpresa de los periodistas.

A los 15 minutos, llegaron a un puesto de la milicia paquistaní, dijo Ludin. En la oscuridad, seis guardias que pensaron que podían ser atacantes suicidas les apuntaron con rifles y les ordenaron a gritos que levantaran las manos.

“Dijeron, 'Si se mueven, les dispararemos”, dijo Ludin.

Agregó que, mientras temblaba de frío en la oscuridad, les llevó 15 minutos de nerviosa conversación convencer a los guardias de que habían sido secuestrados.

Finalmente, los dejaron entrar al predio, donde les ordenaron quitarse las camisas, los cachearon, les vendaron los ojos y los llevaron a la oficina principal de la base. Recién los trataron bien cuando funcionarios paquistaníes pudieron confirmar sus identidades.

Más tarde, fueron llevados a Islamabad, la capital paquistaní y luego a una base militar estadounidense en las afueras de Kabul.

Rohde confirmó el relato de Ludin pero se negó a hacer más declaraciones.




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