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Martes, 19 de Noviembre 2019
Internacional | Visita a los tigres asiáticos

Obama, frente a otra prueba de fuego

A pesar de que el mandatario es popular en la región, no le garantiza resultados fáciles en su encomienda

Por: SUN

WASHINGTON, E.U.- En su primera gira por Asia, Barack Obama recorrerá a partir de hoy a países donde están en juego intereses vitales de Estados Unidos, especialmente en China, pero en los que le será muy difícil obtener resultados concretos en materia de seguridad, política exterior y medio ambiente.

Asuntos como la amenaza nuclear de Corea del Norte, Irán, la conferencia del clima, la presencia de tropas norteamericanas en la región y la crisis económica, entre otros también importantes, estarán sobre la mesa en estos siete días en los que, además de las escalas en Shanghai y Beijing, el presidente estadounidense visitará Japón, participará en Singapur en la cumbre de la Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), y se detendrá en Seúl.

Pese a esa voluminosa y compleja agenda, este viaje representa un cierto bálsamo para un presidente cuyo partido acaba de sufrir una derrota en unas elecciones parciales y que libra una lucha encarnizada en el Congreso para sacar adelante su reforma sanitaria.

En Asia, al contrario de lo que ocurre en su propio país, Obama sigue siendo extraordinariamente popular. Todas las encuestas le otorgan un respaldo inusual para un jefe de Estado norteamericano, incluso en una zona donde el antiamericanismo es residual.

Esa popularidad no es, sin embargo, garantía de que obtendrá resultados con facilidad. Al contrario, Obama se va a encontrar con gobiernos recelosos que dudan de la vitalidad de Estados Unidos para salir de la crisis económica y de su fortaleza en los momentos actuales para proveer seguridad a la región.

La primera oportunidad de responder a esas dudas será en Japón, donde Obama se va a entrevistar con un nuevo primer ministro japonés, Yukio Hatoyama, que pretende una reinterpretación de las relaciones bilaterales sobre bases de mayor equidad. Entre otras cosas, Hatoyama, quien tomó posesión en septiembre pasado, ha paralizado el acuerdo de 2006 que permitiría el traslado de una base aérea norteamericana en Okinawa a otro punto menos habitado de la isla. En Japón existe una fuerte presión social para que esa base no sea cambiada de lugar sino cerrada definitivamente.

El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, estuvo el mes pasado en Tokio tratando de presionar al Gobierno japonés para que cumpla con el Tratado de 2006, pero el ministro de Asuntos Exteriores de este país, Katsuya Okada, descartó a comienzos de esta semana que las discrepancias sobre la base de Futenma vayan a ser resueltas durante la visita de Obama.

El presidente estadounidense intentará que ese episodio no enturbie un viaje que puede marcar el futuro de sus relaciones con el Gobierno de Hatoyama, un aliado vital en Asia.

Obama quiere que esa región, cuyas economías tienen unas expectativas de crecimiento para los próximos meses cercanas a 8%, sea ahora el motor principal del relanzamiento de la economía norteamericana.

Intentará en Singapur que esos países pasen de ser grandes exportadores a convertirse también en grandes compradores de productos made in EU.

China, piedra angular de la gira del jefe de Estado norteamericano

Los meticulosos preparativos del primer viaje de Barack Obama a China, en lo que será su debut en Asia, hablan de la importancia que Estados Unidos concede al gigante asiático.

De acuerdo con algunos de los más respetados economistas internacionales, China desplazará dentro de 20 años a Estados Unidos como la economía más grande del planeta, así como en zonas de influencia que hasta hace poco eran coto privado de un imperio que sufre los efectos de la peor recesión económica en años.

Cuando la ganadora del Premio Nobel de economía de este año, Elinor Ostrom, habló en octubre pasado de la recesión que ha postrado a las economías más poderosas del planeta —mientras China se ha convertido en la única economía que crece a un ritmo de 7.5%— recomendó a Washington no perder la pista a “la serie de alentadoras cosas que están ocurriendo en China”.

El régimen que antes dependía de la defensa de un modelo cerrado y centralizado, ha sido capaz de encabezar la mayor revolución económica de los últimos tiempos para convertirse en un poderoso centro de gravitación político y financiero.

Aunado a ello, la creciente influencia de China en Asia, Medio Oriente y el Hemisferio Occidental —donde los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela han convertido a Beijing en un socio estratégico que ha ocupado los espacios que Estados Unidos ha abandonado en medio de la crisis— han hecho que la próxima gira de Obama a China (del 15 al 19 de noviembre) sea una cita obligada.

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