Internacional | Frustración en el Capitolio Fracasa la cumbre de Salud entre Obama y republicanos Al no haber acuerdos, la negociación podría pasar al proceso de “conciliación” que podría destrabar la reforma a favor de la Casa Blanca Por: EL INFORMADOR 26 de febrero de 2010 - 04:56 hs WASHINGTON, E.U.- Bajo la batuta y el tono profesoral del presidente Barack Obama, demócratas y republicanos se enfrascaron en una maratónica cumbre en la Casa Blanca para conciliar ante las cámaras de televisión sus insalvables diferencias sobre un proyecto de reforma sanitaria que, al final, se convirtió en un diálogo de sordos y en un ejercicio de futilidad. Con un dejo de frustración y con la sensación de que todo ha sido un “teatro político” en el ánimo de la opinión pública, los republicanos se mantuvieron atrincherados en sus posiciones mientras insistían en la necesidad de comenzar de cero. Una exigencia que, al final, fue rechazada por Obama al advertir que la crisis del sistema sanitario y el drama de millones de familias, no permite trabajar sobre una estrategia de “pasos de bebé”. “Comenzar de cero sería tanto como no hacer nada, después de una lucha que ha durado más de 50 años para reformar el sistema sanitario”, dijo Obama en alusión a una batalla de largo aliento que han librado líderes políticos de la talla de Ted Kennedy o Bill Clinton, pero que ha fracasado ante el embate de los poderosos intereses creados. Además, advirtió que, en caso de que demócratas y republicanos sean incapaces de conciliar posturas en capítulos como la reducción de costos o la cláusula de “condición preexistente” —que las compañías aseguradoras han convertido en obstáculo de sus ganancias millonarias mientras niegan atención médica a pacientes con enfermedades crónicas—, la mayoría demócrata en las dos cámaras podría echar mano de “procedimientos legislativos” para tratar de sacar adelante una iniciativa sin el concurso de la minoría republicana. Obama se refirió así a una de las opciones que ha cobrado fuerza entre las filas demócratas para fusionar los proyectos de ley que se han confeccionado en la Cámara de Representantes y en el Senado y aprobar la versión resultante mediante un procedimiento legislativo especial conocido como “conciliación”. Bajo este procedimiento, los demócratas sólo necesitarían una mayoría simple en el Senado, 51 votos, para aprobar la medida. Esta opción, que les permitiría sortear las tácticas obstruccionistas de los republicanos en el Senado, ya ha sido rechazada por la minoría que ayer le pidió a Obama no apoyar el proceso de conciliación para sacar adelante una reforma de ley que marcará en buena medida el fracaso o el triunfo de su presidencia. “Echar mano del procedimiento de conciliación, para decidir sobre un asunto tan complejo que afectará a una sexta parte de la economía, es muy arriesgado y sentará un precedente peligroso”, aseguró el senador republicano John McCain, al advertir contra “la tiranía de las mayorías”. Obama replicó: “Si en el curso de los próximos días constatamos que se producen movimientos y no sólo gestos significativos, entonces no habrá que comenzar desde cero porque todos sabemos dónde están los principales problemas”. Obama llamó a los legisladores a ir más allá del teatro político y las acusaciones partidistas, pero el tono educado fue interrumpido en varias ocasiones por tensos intercambios con los republicanos, entre los que se contó su rivalidad presidencial del 2008 con John McCain. “Pero, si no ocurre así, el problema se puede resolver muy rápido por la vía del procedimiento legislativo”, añadió en alusión al recurso de la conciliación que obligaría a los demócratas a avanzar en solitario y sacar adelante la más importante reforma de ley en el sistema de Salud estadounidense desde la aprobación, en 1965, del programa de Asistencia Médico para los ancianos. “Nos es muy difícil apoyar” algunos de los puntos principales de la reforma tal y como está concebida, aseguró el senador republicano John Kyl, al insistir en las “diferencias fundamentales” que aún siguen separando a demócratas y republicanos. Frente al candente tema de la reforma sanitaria, el principal campo de batalla de ambas formaciones políticas y el principal motivo de enojo y frustración para millones de estadounidenses que padecen los males de un sistema sanitario oneroso e injusto que ha marginado a más de 30 millones de ciudadanos de los servicios de salud. “Tenemos que comenzar tomando el actual proyecto y ponerlo en un estante y comenzar con una hoja en blanco”, dijo el senador republicano Lamar Alexander. Comenzar desde cero Los republicanos señalaron que la reforma de Salud propuesta por Barack Obama era muy costosa y que significaría más impuestos, más regulaciones y primas más altas para los consumidores. Reclaman que se vuelva a comenzar desde el principio en la reforma, tras cerca de un año de negociaciones, algo que rechazan los demócratas. Barack Obama y sus pares demócratas dejaron en claro no tener intenciones de comenzar la negociación, pero el presidente espera influenciar a titubeantes legisladores demócratas y a votantes que han perdido entusiasmo en el esfuerzo de reformar la industria de asistencia médica estadounidense de 2.5 billones de dólares. Con posturas contrarias bien enmarcadas antes de la reunión y sin señales de que cambien, el presidente y sus aliados demócratas se prepararon para ir al frente solos y tratar el control de los costos, la reforma de los seguros médicos, la ampliación de la cobertura a los estadounidenses que carecen de ella y el recorte del déficit presupuestario. Temas Norte América Estados Unidos Barack Obama Demócratas Republicanos Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones