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Domingo, 20 de Octubre 2019
Internacional | Un estudio basado en cuatro indígenas narra su vida entre carencias

Exhiben pobreza que vive el campesino guatemalteco

La percepción de miseria en el campo persiste en las comunidades

Por: EFE

Gobiernos exhortaron a la iniciativa privada a impulsar el desarollo en las comunidades más marginas de Centroamérica. EFE / ARCHIVO

Gobiernos exhortaron a la iniciativa privada a impulsar el desarollo en las comunidades más marginas de Centroamérica. EFE / ARCHIVO

CIUDAD DE GUATEMALA, GUATEMALA (05/OCT/2016).- El trabajo en el campo le ha dejado huellas imborrables, expresión de la cruda realidad que miles de campesinos viven como jornaleros en la agricultura de Guatemala. Es Rodrigo López Mejía.

Rodrigo recuerda que comenzó a trabajar a los 10 años en fincas cafetaleras, de caña de azúcar o de algodón en la costa sur de Guatemala para “no morir de hambre” en su tierra natal de San Miguel Ixtahuacán, en el departamento suroccidental de San Marcos.

Con 74 años, este campesino, a quien el uso del machete o el azadón le curtieron las manos, forma parte de un estudio en el que cuatro indígenas guatemaltecos narran su vida, transcurrida entre cultivos y labranzas.

“Se sufría para llegar (...). Los pies se lastimaban porque no era como ahora que se usan zapatos. A veces los tamales de masa se llenaban de moho, pero con hambre nos los comíamos”, relata López, a quien le sangraban los pies después  de caminar hasta cinco días seguidos por la ausencia de transporte.

Martín Estrada Calán, originario de San Martín Jilotepeque y de 70 años, comenta que el contrato para ir a las fincas lo sellaba con los contratistas o con los propios administradores de las haciendas, a veces por escrito, otras de palabra.
El contratista era quien firmaba porque ganaba por cada cuadrillero que reclutaba y no le importaba si era niño o adulto, si estaba o no en edad de trabajar. Todos eran mano de obra barata.

América Velasco, una de las autoras de este análisis, asegura que los relatos de Estrada “tocan las fibras más íntimas” al recordar que iba descalzo y solo con un costal al hombro en el que llevaba una mudada de manta que le elaboraba su madre.

Las jornadas de trabajo eran de casi 12 horas diarias. Dormían en el suelo y en una galera en la que se acomodaban más de 50 jornaleros. Algunos se enfermaban porque dejaban sus tierras frías para caer al intenso calor de la costa sur. Para aliviar su sed, bebían agua de los charcos.

Los salarios eran paupérrimos. Treinta centavos de quetzales (unos 4 centavos de dólar al cambio actual) por jornal, aunque López llegó a devengar 35 quetzales (4,6 dólares) en el 2000. Todo un lujo.

La percepción de miseria en el campo persiste en comunidades como Jocotán, en donde nació Carlos González, de 74 años, 52 de los cuales dejó marcados con chorros de sudor en las fincas agrícolas.

Cuando se retiró en el 2009 ya había aprendido la artesanía. Elabora canastos de carrizo, unos cinco diarios, pero no todos los vende.

Los campesinos guatemaltecos habían aprendido a cultivar maíz, eje de su dieta, pero por falta de tierras no podían sembrar para la subsistencia en aquella época, por lo que migraban a las fincas cafeteras y de caña de azúcar en la costa sur.

Tomás Turquiz Quino, el más joven de los cuatro (65 años) que forman parte de estas historias, que bien representan las condiciones de unos 400 mil jornales, ha logrado sobresalir.

Para ganar más dinero tenía que cortar entre 10 y 12 toneladas diarias de caña de azúcar.

“Yo quería ser el campeón”, rememora, y comenta que su patrón le enseñó a leer y a escribir, y también matemáticas. Su afán de aprendizaje le llevó primero a ser el caporal de la finca donde trabajaba, hasta acabar de mayordomo.

Después de trabajar 50 años en las fincas se retiró y llegó a ser concejal del municipio de Joyabaj, en las tierras cálidas de Quiché, donde hoy, después de ser también policía municipal, es el responsable de cuidar el balneario Los Chorros, en su localidad.

Pero más de medio siglo después de esta cruda realidad que relatan los cuatro campesinos, la pobreza sigue estando allí. Ellos son los elegidos para dar voz a los que nadie quiere escuchar.

Recursos para el desarrollo

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden exhorta al sector privado a participar más activamente en un plan acordado con los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras para mejorar la seguridad, fortalecer las instituciones y reactivar la economía de esas tres naciones.

Biden dijo que líderes empresariales de los tres países se comprometieron con los mandatarios Jimmy Morales, de Guatemala; Juan Orlando Hernández, de Honduras; y Salvador Sánchez, de El Salvador a crear antes de diciembre un foro empresarial que identifique proyectos de infraestructura y formas de financiarlos.

“La inversión empresarial será especialmente importante para impulsar la economía regional”, dijo Biden junto a los tres mandatarios durante un evento celebrado en el Banco Interamericano de Desarrollo.

“Necesita ser algo sustancial para impulsar este esfuerzo más allá de lo que estos líderes ya han hecho”, agregó refiriéndose a los dos mil 600 millones de dólares que los tres gobiernos han destinado al plan concebido para responder a la gran cantidad de menores centroamericanos que en 2014 llegaron sin acompañantes adultos ni documentos a la frontera estadounidense, huyendo de la violencia.

El Gobierno del presidente Barack Obama logró la aprobación de Congreso para destinar 750 millones de dólares durante el año fiscal 2016, atados a parámetros en áreas específicas que los tres gobiernos necesitan satisfacer para acceder a los fondos en tres desembolsos separados.

Ni Biden, ni los mandatarios centroamericanos dijeron si ya los países recibieron el primer desembolso, ni tampoco precisaron si aún tienen parámetros pendientes por cumplir.

SABER MÁS

La vida laboral

Con el lema “Historias de vida laboral, trabajadores agrícolas temporales”, la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies) quiere llamar a la reflexión y sensibilizar a la sociedad sobre la pobreza que se vive en el campo.

El coordinador del estudio, Julio Taracena, explica que el trabajo se hizo con un enfoque cualitativo con el fin de “desnudar la pobreza que existe en el campo”.

“Los testimonios de los cuatro campesinos son y van a tejer la historia de Guatemala” y “vienen a reconstruir este pasado de pobreza”, subraya Taracena.

De los 16 millones de habitantes que se calcula que hay en Guatemala, 52% vive bajo la línea de la pobreza.

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