Domingo, 23 de Noviembre 2025
Internacional | Manifestaciones en Madrid

El cuartel de los ''indignados'' en España

Vigilancia, organización de prensa, difusión y marchas coordinadas es el tipo de actividades que los protestantes planean en el hotel Madrid

Por: SUN

“Indignados” explican a transeúntes la razón de la toma del hotel, donde han creado talleres de autoempleo. EL UNIVERSAL  /

“Indignados” explican a transeúntes la razón de la toma del hotel, donde han creado talleres de autoempleo. EL UNIVERSAL /

MADRID, ESPAÑA (07/NOV/2011).- Son las ocho de la tarde en el hotel Madrid y el salón está lleno de gente. Hay unas 50 personas de todo tipo: con estética anarquista, punk, con aspecto de estudiantes, trabajadores, desempleados y retirados. En su mayoría son jóvenes pero también hay un niño de seis años, un bebé de dos meses y varias personas mayores de cincuenta. La mayoría son españoles, pero hay un rumano lleno de tatuajes y con un ojo morado, dos marroquíes y un matrimonio de ecuatorianos.

Todos están sentados en el suelo, algunos fuman tabaco o mariguana y hay unos cinco perros pululando. Pero lo curioso es que no son turistas ni están alojados en el hotel. Son un grupo de “indignados” que el pasado 15 de octubre, tras la histórica manifestación en la Puerta del Sol celebrada cinco meses después del 15-M, decidieron ocuparlo y ahora están celebrando su asamblea popular diaria.

Aquel día argumentaron que la ocupación era “justa y legítima”, porque el edificio “propiedad de especuladores no estaba siendo utilizado”. Recordaron que mientras “miles de familias están siendo desahuciadas de sus casas, los especuladores (bancos e inmobiliarias) continúan lucrándose, robando y manteniendo sus propiedades vacías en espera de mejores tiempos: ellos son los delincuentes”.

Además, denunciaban “la dejación de funciones de intervención de las administraciones públicas ante la especulación inmobiliaria con los edificios abandonados y su falta de voluntad para darles un uso social que beneficie a la ciudadanía”.

Situado en el número 10 de la céntrica calle Carretas, el hotel Madrid se ha convertido en lugar de visita para los curiosos. Sus balcones están llenos de carteles con lemas como: “Bienvenido a la casa del pueblo” y “Ocupa y resiste”. También hay una bandera con los colores del arco iris, símbolo del movimiento homosexual. En el interior, un gran cartel que explica que el hotel Madrid “es un lugar de trabajo recuperado para dar servicio a todo el conjunto de la ciudadanía”. Se aclara que “no se trata de un hotel, un albergue o una sala de fiestas”.

En el hall de entrada hay dos personas que vigilan que no se cuele nadie a las habitaciones “a hacer el amor”. Uno de ellos es Enrique William, un peruano de unos 50 años “sin techo y sin empleo” que hace las labores de vigilante.

Dice que cree en el proyecto y que por eso está ahí.

Un cartel da la bienvenida a los que llegan y recuerda a los periodistas que no se pueden tomar fotografías ni grabar en video. También les dirige al departamento de comunicación, donde, en asamblea y por mayoría, los miembros del movimiento han acordado no dar entrevistas ni nombrar voceros e informar sólo a través de comunicados colgados de su página web. Algo con lo que muchos de los miembros del movimiento no están de acuerdo.

El 15-M, ausente

Entre los ocupantes del hotel no hay representantes de las dos grandes organizaciones del Movimiento 15-M: Democracia Real Ya y Juventud sin Futuro, porque la decisión de ocuparlo no se tomó en asamblea y por mayoría en la votación, como todos los acuerdos al que ha llegado el 15-M, por lo que han decidido no apoyar la acción.

El objetivo de la ocupación es utilizar el edificio, que tiene cinco plantas y más de 80 habitaciones, para fines sociales. Crear comisiones, asambleas y grupos de trabajo; llevar a cabo proyectos de autoempleo y convertirlo en una alternativa habitacional para familias que hayan sido desahuciadas por no poder pagar la hipoteca debido a la crisis económica que vive España.

Sin embargo, tras las numerosas e interminables asambleas que celebran cada día y en las que puede hablar todo aquel que lo desee, el único acuerdo al que han llegado es abrir las puertas con un horario determinado para todo el que quiera entrar y colaborar en los trabajos de adecuación, limpieza y mantenimiento del edificio.

Además, se ha dividido el espacio por plantas: la primera un poco polivalente para celebrar asambleas y crear un comedor comunitario, la segunda como espacio de reuniones y la tercera para hacer talleres para niños y adultos, así como talleres de autoempleo, crear una ludoteca, una biblioteca y una universidad popular. La cuarta y la quinta como asesoría legal de vivienda a los desahuciados y como viviendas temporales para desahuciados por la hipoteca. En azotea crearán un huerto ecológico, proyecto que aún no ha echado a andar ante la falta de consenso.

La primera impresión al entrar en el edificio es que su estado de conservación es bueno. Está todo enmoquetado, hay cortinas en las ventanas, muebles en buen estado y el edificio tiene luz. Incluso algunos lugares tienen aparatos de aire acondicionado que funcionan. Lo que no tienen es agua.

Y en algunos lugares se ve que los ocupantes anteriores robaron el cobre de las tuberías. También está relativamente limpio, aunque hay muchos ceniceros sucios en las mesas y el humo invade el espacio. Abundan carteles en las paredes con palabras escritas como humildad, reflexión, sinceridad, amor radical extremo y libertad de expresión, y lemas animando a la gente a devolver los platos utilizados a la cocina, a no fumar, a hacerse responsable de los objetos personales y a ocuparse de los perros.

Según las aptitudes

La primera planta, la que fuera la recepción, se ha convertido en el punto de información para toda aquella persona que llega y quiere “trabajar”. Dependiendo de sus aptitudes puede ir a alguna de las comisiones que hay: comunicación, seguridad, infraestructura, sanidad, alimentación, medio ambiente o limpieza, entre otras. También hay una pizarra en la que están apuntadas las “necesidades” que existen, como juguetes, butano, celofán, filtros de café, cubos, bolígrafos o papel. Frente a la recepción está el bar. Para evitar que se convierta en un comedor de beneficencia como ocurrió en la Puerta del Sol donde la gente les donaba comida y ellos la repartían entre los asistentes, aquí no se aceptan donaciones. El que quiere trae comida de su casa, la cocina y se la come. Para que no se convierta en un lugar de acogida de “sin techo”, quien no trabaja es invitado a irse.

Cada una de las habitaciones contiguas tiene un cartel en la puerta escrito a bolígrafo. En una dice sala de masajes, otra es el almacén, en otra se guardan los colchones, en otras hay varias computadoras y otra es la sala de reuniones. No está permitido beber alcohol ni tomar drogas. Y tampoco está permitido dormir en el edificio. Sólo lo hacen unos cuantos y por turnos.

El hotel pertenece a la Inmobiliaria Monteverde y lleva cerrado entre tres y cuatro años. La compañía presentó concurso voluntario de acreedores en enero del 2010, al no poder hacer frente a sus deudas, cifradas en unos 170 millones de euros. Al enterarse de la ocupación ha presentado una demanda. Pero pasarán varios meses, incluso años, hasta que la justicia actúe.

Mientras tanto, curiosos y turistas, como los mexicanos Omar Concha, Jonathan Hernández y Alberto Ruiz, de Querétaro, lo visitan. “Es una iniciativa buenísima”, coinciden los tres, “que en México sería imposible de llevar a cabo porque la gente se lo robaría todo y saldría corriendo”, dicen todavía sorprendido después de lo que han visto.

Ficha técnica
La organización


Los ocupantes del hotel Madrid aseguran que este sitio no es un “salón de fiestas”, sino un lugar de trabajo.

En el vestíbulo hay dos personas. Su misión: vigilar que no se cuele nadie a las habitaciones.

Está prohibido a periodistas tomar fotografías o videos. Los integrantes del movimiento acordaron no dar entrevistas ni nombrar voceros, e informar sólo a través de comunicados colgados de su página web.

Entre los ocupantes del hotel no hay representantes de las dos grandes organizaciones del Movimiento 15-M: Democracia Real Ya y Juventud sin Futuro.

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